{"id":552,"date":"2010-10-25T16:17:41","date_gmt":"2010-10-25T14:17:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=552"},"modified":"2010-10-25T16:37:05","modified_gmt":"2010-10-25T14:37:05","slug":"mercado-marcado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/25\/mercado-marcado\/","title":{"rendered":"Mercado marcado"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_559\" aria-describedby=\"caption-attachment-559\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/Marcas1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-559\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/Marcas1.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"240\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-559\" class=\"wp-caption-text\">La escoria social gusta de identificarse a trav\u00e9s de marcas que divulga sus inclinaciones favorables a la explotaci\u00f3n infantil de llevar NIKE, o contra la ingesti\u00f3n de carne de entrar en un Mac Donalls...porque quienes no somos escoria social, nunca se nos ver\u00e1 ni vestir, ni comprar, y mucho menos beber o comer nada de marca.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Desde los inicios del mism\u00edsimo G\u00e9nesis, puede apreciarse la notable diferencia que hay entre se\u00f1alar y marcar: Cuando Dios prohibi\u00f3 a Ad\u00e1n y Eva comer del fruto prohibido, se limit\u00f3 a se\u00f1alar cual de aquellos \u00e1rboles se trataba. En cambio, tras acontecer el asesinato de Abel a manos de Ca\u00edn, se vio obligado a marcar a Ca\u00edn para que todo el mundo pudiera reconocerlo, y no se cobraran venganza, dado que lo hab\u00eda perdonado y dejado libre.<br \/>\nY es que una de las funciones de la marca, es que no se borre con el tiempo y cumpla su funci\u00f3n de modo p\u00fablico y reconocible para todos. As\u00ed se empezaron a marcar las cabezas de ganado para evitar las t\u00edpicas disputas entre clanes rivales y cuantos se dedicaban al pastoreo por a qui\u00e9n pertenec\u00eda \u00e9sta o aquella cabra. No se tard\u00f3 mucho en extrapolar esta costumbre a los propios seres humanos, que por deudas o por conquista, hab\u00edan ca\u00eddo en la esclavitud. Incluso, en plena edad media se lleg\u00f3 a crear el territorio conocido como Marca, que pertenec\u00eda precisamente al Marqu\u00e9s, por lo que cuanto hab\u00eda de productos materiales y personas en dichos lugares, pasaban a ser de su entera propiedad.<br \/>\nNo se sabe muy bien c\u00f3mo, pero el caso es que en menos de un siglo la marca ha sabido desprenderse de su ignominioso pasado, y resucitado con un nuevo pelaje a ojos de la ciudadan\u00eda. Hoy todo viene marcado, desde el later\u00edo m\u00e1s rudimentario, hasta los autom\u00f3viles, pasando por un sinf\u00edn de prendas de ropa, alimentos, m\u00fasica, deporte, que no conform\u00e1ndose con ser etiquetados, que es lo que les corresponde, ahora lucen toda clase de s\u00edmbolos antropol\u00f3gicos interculturales, conocidos como \u201cLogos\u201d que dan rango de distinci\u00f3n a quien los adquiere y luce.<br \/>\nEs en \u00e9sta sociedad, cada vez m\u00e1s desarraigada de sus tradiciones, de su singularidad y de su particulares formas ancestrales que le reportan pedigr\u00ed y aut\u00e9ntico abolengo, en donde las marcas, han sabido ocupar el hueco emocional que les corresponde en encarnizada disputa con las sectas y tribus urbanas que pretenden hacer lo mismo. Y es que hoy en d\u00eda, m\u00e1s que en una sociedad nos hallamos todos inmersos en un inmenso mercado global donde nada ni nadie escapa al menudeo de cuanto caiga bajo la voraz espiral de la oferta y la demanda: Todo se puede comprar y vender, materias primas, productos manufacturados, servicios, informaci\u00f3n, datos \u00edntimos de las personas, lealtades, imagen, sexo, ocio. \u00a1Todo!<br \/>\nDicen los expertos que se trata del mercado libre. Pero libre&#8230; \u00bfpara qui\u00e9n? Hoy por hoy, lo menos libre que hay en el mundo es precisamente un mercado, donde tanto productos como personas aparecen marcados. Se trata, nunca mejor dicho, de un mercado marcado: marcado en el sentido de barriobajera trampa, propia de los jugadores de cartas, en donde las grandes empresas y multinacionales, abusan de sus monopolios de poder para, corrompiendo a pol\u00edticos y comprando espacios en los medios de comunicaci\u00f3n, hacer de un lado, competencia desleal al peque\u00f1o comerciante y al mediano empresario, y de otro, engalanar con un persuasivo marketing a toda la ciudadan\u00eda, ahora convertida en consumidores.<br \/>\nPero el mercado tambi\u00e9n, como digo, est\u00e1 marcado en el primigenio sentido de estigmatizado como lo estaban las reses en el corral, los esclavos en la plantaci\u00f3n o los siervos en el feudo. Hoy en d\u00eda, todos los productos parecen pertenecer a Nestl\u00e9, a la Philip Morris, o a la omnipresente Coca-Cola. Las franquicias han proliferado como hongos, que amenazan con su venenosa presencia enterrar la comida t\u00edpica entre hamburguesas de McDonald\u2019s y l\u00e1pidas de Pizza. Y nuestros j\u00f3venes, que se jactan de no llevar s\u00edmbolos ni pol\u00edticos ni religiosos, se han convertido en aut\u00e9nticos hombres anuncio de los pies a la cabeza, de las marcas Adidas, Nike, Levis, y la que tenga a bien, ponerse a tiro. Pero curiosamente, sin cobrar un duro por ello, antes bien, al contrario, pagando precios abusivos que les hace sentir m\u00e1s de lo que son y los degrada hasta all\u00ed donde se les quiere ver para que necesiten de semejantes marcas, para sentirse algo o alguien en la vida. Casi casi, han interiorizado tanto que precisan la marca, no para lucirla entre los dem\u00e1s, sino en su propia intimidad, que no es raro, la jovencita o el jovencito, que tambi\u00e9n lleva marcadas las bragas y los calzoncillos, una con Woman Secret, y el otro con Kelvin Klein.<br \/>\nEsperemos que la crisis haga bueno el refr\u00e1n de \u201c No hay mal que por bien no venga\u201d y dejemos todos la tonter\u00eda de vestir de marca que habr\u00eda de ser sin\u00f3nimo de esclavitud y estupidez m\u00e1s que de estar a la \u00faltima, ser m\u00e1s chic o guay, y se ponga de moda no ir a la moda; porque si esperamos a que la gente lea el excelente ladrillo de Naomi Klein \u201cNo Logo\u201d o el ameno \u201cNo Marcas. Diario de un anticonsumista\u201d de Neil Boorman, vamos apa\u00f1ados, pues la capacidad lectora de quienes visten marcas, a penas les da para reconocerlas en tiendas y supermercados.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde los inicios del mism\u00edsimo G\u00e9nesis, puede apreciarse la notable diferencia que hay entre se\u00f1alar y marcar: Cuando Dios prohibi\u00f3 a Ad\u00e1n y Eva comer del fruto prohibido, se limit\u00f3 a se\u00f1alar cual de aquellos \u00e1rboles se trataba. 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