{"id":556,"date":"2010-10-25T23:14:41","date_gmt":"2010-10-25T21:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=556"},"modified":"2010-10-25T23:53:04","modified_gmt":"2010-10-25T21:53:04","slug":"nueva-magnitud-linguistica-hiperlativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/25\/nueva-magnitud-linguistica-hiperlativo\/","title":{"rendered":"Nueva magnitud ling\u00fc\u00edstica: Hiperlativo"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Sabre Danche - A. Katchaturian\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/hH-F4CUM64k?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Desde siempre, la econom\u00eda del lenguaje ha buscado el modo de atrapar las distintas realidades del modo m\u00e1s sencillo posible. Por ello, cuando le ha sido posible, ha evitado crear un nuevo vocablo, si el correlato designado no difer\u00eda en lo sustancial respecto a cualquier objeto ya relacionado con un t\u00e9rmino conocido, p\u00f3ngase por caso, la magnitud del tama\u00f1o, el peso, la altura o ling\u00fc\u00edsticamente hablando, aspectos adverbiales o adjetivales. As\u00ed, diminutivos, aumentativos y superlativos, entre otros, ayudan al hablante a distinguir entre un cochecito y un cochazo. Esto ha sido as\u00ed, mientras el mundo al que hac\u00eda referencia el leguaje era, por decirlo de alguna manera, un entorno observable, bien directamente a trav\u00e9s de los sentidos, bien mediado por instrumentos rudimentarios que todav\u00eda requer\u00edan De su participaci\u00f3n para acceder a los detalles macrosc\u00f3picos o microsc\u00f3picos de referencia.<br \/>\nAntes de proseguir, hemos de reparar en que, todo saber filos\u00f3fico, cient\u00edfico, religioso, art\u00edstico&#8230;no s\u00f3lo bebe pasivamente del acervo com\u00fan de las personas que los cultivan, sino que en ocasiones aporta al caudal comunicativo voces propias de su jerga que, con el tiempo, son asumidas por el resto de los hablantes de forma natural. Son innumerables los casos: todo el mundo sabe lo que es el Amor Plat\u00f3nico, el Giro Copernicano, la met\u00e1stasis, un ecosistema\u2026 En cierto modo, el conjunto de jerigonzas enriquec\u00edan la apreciaci\u00f3n de la realidad e incluso correg\u00edan al sentido com\u00fan como sucede cuando todav\u00eda decimos que \u201csale el Sol\u201d. Esta simbiosis entre el lenguaje coloquial y el registro especializado, fue posible en un tiempo en el que las distintas disciplinas trataban con los mismos objetos que cualquiera de los mortales y por consiguiente, la velocidad con la que eran capaces de acu\u00f1ar palabras extra\u00f1as en su materia, era pareja a la que el pueblo lego, pod\u00eda asimilarlas. C\u00e9lulas, \u00e1tomos, infrarrojos, ondas, electrones, todav\u00eda fueron usados en su contexto apropiado aunque fuera metaf\u00f3ricamente y si bien, pocos eran los que con exactitud sab\u00edan lo que estaban diciendo, al menos s\u00ed se manejaban con una vaga idea de lo que se quer\u00eda decir.<br \/>\nA comienzos de siglo XX la Teor\u00eda de la Relatividad junto a la Mec\u00e1nica Cu\u00e1ntica, limitaron el poder explicativo de la F\u00edsica Newtoniana a los l\u00edmites antedichos en los que la humanidad sab\u00eda conducirse intuitivamente de la mitocondria a Sirio con instrumentos todav\u00eda artesanales, pero neg\u00e1ndole su vigencia en el mundo subat\u00f3mico y la escala macrosc\u00f3pica que requer\u00eda el Big-Ban. El lenguaje cient\u00edfico se las ha visto y deseado para moverse en estos nuevos mundos tan grandes y tan peque\u00f1os donde millones y toneladas pasan del todo desapercibidos a la hora de contar y en los que ceros y decimales ocupan p\u00e1ginas enteras antes de llegar a su fin la cifra con la que se desea operar, cuando no ocurre que se trabaja con n\u00fameros Trascendentes e Irracionales. De esta guisa, se habla de a\u00f1os luz, tiempo de Planck, Constante Cosmol\u00f3gica\u2026 que m\u00e1s o menos, han ayudado a medir los nuevos objetos y entidades, aunque sus medidores no puedan hacerse una idea clara de sus propios resultados &#8211; cosa que sucede desde la \u00e9poca prehist\u00f3rica cuando se pas\u00f3 del n\u00famero 4, pues est\u00e1 comprobado en laboratorios psicol\u00f3gicos que a partir de dicha cantidad, la mente humana tiene serias dificultades para comprender lo que est\u00e1 diciendo o escuchando sin que intervengan otros mecanismos, como pueden ser el aprendizaje o la l\u00f3gica \u2013 sin embargo, el lenguaje coloquial no ha tenido tanta fortuna en la adaptaci\u00f3n a la hora de encajar los nuevos conocimientos adquiridos.<br \/>\nEs posible que, fuera el mundo plano o redondo, la comunidad de los hablantes no sintiera la necesidad de distinguir entre aqu\u00ed, ah\u00ed, all\u00ed y all\u00e1. Tambi\u00e9n es comprensible que, fuera una \u00e9poca de escasez o de bonanza bajo un r\u00e9gimen feudal o industrial, la gente tuviera claro entre m\u00edo, tuyo, suyo, nuestro, etc; Igualmente se entiende que, las grandes distancias y las grandes cantidades medidas en millones de kil\u00f3metros y toneladas, tampoco hicieran necesitar de nuevas palabras para comunicarse entre gente corriente, porque a fin de cuentas, el mundo en el que la gente llana deb\u00eda desenvolverse familiarmente se bastaba con la terminolog\u00eda com\u00fan, y \u00fanicamente cuando se separaba del torrente comunicativo, cambiaba de registro. Empero, hemos aqu\u00ed la diferencia, en nuestro mundo cotidiano, regido por la ciencia y por la t\u00e9cnica, en el que todos somos especialistas de algo y lo virtual se confunde con lo existencial, sucede que la mente del hablante, atorada de descripciones infinitesimales con un gusto extremo por la pulcritud sem\u00e1ntica, la exactitud de los t\u00e9rminos y la precisi\u00f3n enfermiza con la que ha de trabajar a diario, se ha deslizado sin dificultad, de la reducida esfera de su campo, al amplio magma socioling\u00fc\u00edstico de la era de la informaci\u00f3n, rompiendo el equilibrio en el que el lenguaje coloquial ayudaba a los saberes separados, a la vez que estos, condimentaban al mismo, con la debida mesura, mas s\u00f3lo cuando era necesario para la met\u00e1fora.<br \/>\nHoy es el d\u00eda, en el que los tradicionales diminutivos, aumentativos y superlativos, a penas alcanzan para expresar psicol\u00f3gicamente la realidad mental que se desea transmitir. \u00bfQu\u00e9 es mucho o much\u00edsimo con diez elevado a la cien? \u00bfQu\u00e9 es peque\u00f1o o peque\u00f1\u00edsimo mientras conocemos la presencia de los quarks? A la tradicional discusi\u00f3n relativista sobre lo que es poco o mucho para tal o cual persona y al problema ya apuntado por Gorgias sobre la imposibilidad comunicativa entre los interlocutores, ahora nos encontramos con el sufrimiento \u00edntimo de la persona, por ver como el lenguaje con el que desea expresar sus contenidos mentales sean estos emocionales, sentimentales, volitivos, desiderativos, o de cualquier otra especie, se le queda enormemente grande o demasiado corto, para transmitir la realidad a la que intenta referirse, acostumbrado como est\u00e1 en su sector laboral, burbuja acad\u00e9mica o \u00e1mbito art\u00edstico cultural, a dar con la magnitud apropiada. Es como si al lenguaje musical se le redujera al espectro que hay entre la\u00a0blanca y la semicorchea&#8230;\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de Satie o de Khachaturian?<br \/>\nPues bien, aunque el problema al que aludo en estos p\u00e1rrafos, es muy amplio dando para escribir largo y tendido sobre el asunto, se me ha ocurrido una idea muy concreta y especial para ayudar a la comunidad de los hablantes a expresarse con naturalidad en la legua castellana, sin necesidad de recurrir a artificios que, aunque usados asiduamente, no han terminado de cuajar porque remiten a la nada cognitiva en la velocidad de su empleo, pues pocos sabr\u00edan distinguir entre super, mega, hiper, macro y sus correspondientes descendentes donde \u00fanicamente micra y nano han hecho fortuna, siendo todav\u00eda frecuente que algunos confundan el dec\u00e1metro con el dec\u00edmetro\u2026 cu\u00e1l es, la de duplicar la ante\u00faltima s\u00edlaba del superlativo que deseamos utilizar para ir m\u00e1s all\u00e1 ling\u00fc\u00edsticamente de lo que hasta hora hab\u00edamos llegado con una sola palabra evitando per\u00edfrasis y circunloquios que tanto entorpecen la fluidez oral y la comprensi\u00f3n escrita.<br \/>\nLa idea apareci\u00f3 de regalo, mientras mi novia Paloma charlaba por tel\u00e9fono con su sobrinito Miguel; Sin querer, me enter\u00e9 de que aquel renacuajo ten\u00eda un sopop\u00f3tamo y que le quer\u00eda a ella muchis\u00edsimo. Pronto advert\u00ed en el t\u00e9rmino \u201csopop\u00f3tamo\u201d la infantil coherencia de introducir en la palabra otra \u201co\u201d acorde en anchura onomatop\u00e9yica con el animal designado desplazando a la \u201ci\u201d que ciertamente no le corresponde. Menos a\u00fan, me cost\u00f3 entender la intenci\u00f3n de la duplicidad sil\u00e1bica que acontece en \u201cMuchis\u00edsimo\u201d: aquel ni\u00f1o de 4 a\u00f1os quer\u00eda decirle a su tita, que la quer\u00eda m\u00e1s que much\u00edsimo. Paloma y yo no tardamos una hora en usar entre nosotros el nuevo hiperlativo o la nueva magnitud ling\u00fc\u00edstica. Yo concretamente, la asum\u00ed con total naturalidad por que contempl\u00e9 lo bien que se ajustaba a alguna de mis necesidades expresivas. Tras probarla en mis conversaciones privadas, ensay\u00e9 estirar los superlativos para sorpresa de mis interlocutores, quienes interrogados en caliente sobre estos particulares, coincid\u00edan de inmediato en comprender que lo que se quer\u00eda decir, era much\u00edsimo m\u00e1s, de lo que hasta hora se hab\u00eda podido transmitir con los superlativos al uso.<br \/>\nAs\u00ed pues, solo me queda dejar aqu\u00ed la propuesta para que ustedes los hablantes la hagan suya y que la RAE tenga a bien aceptarla e incorporarla en las pr\u00f3ximas ediciones de sus diccionarios, de modo que todos podamos decir muchis\u00edsimo, larguis\u00edsimo, aunque no dudo que haya quien piense que esto es una grandis\u00edsima chorrada.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde siempre, la econom\u00eda del lenguaje ha buscado el modo de atrapar las distintas realidades del modo m\u00e1s sencillo posible. 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