{"id":562,"date":"2010-10-26T00:30:54","date_gmt":"2010-10-25T22:30:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=562"},"modified":"2010-10-26T00:43:22","modified_gmt":"2010-10-25T22:43:22","slug":"epc-como-leer-el-periodico-del-bar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/26\/epc-como-leer-el-periodico-del-bar\/","title":{"rendered":"EpC: C\u00f3mo leer el peri\u00f3dico del bar"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_567\" aria-describedby=\"caption-attachment-567\" style=\"width: 212px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/cafe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-567\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/10\/cafe.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"224\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-567\" class=\"wp-caption-text\">Creo que no es nada buena para la convivencia social nuestra querida costumbre de leer las noticias tomando caf\u00e9. Por lo del excitante...<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las bibliotecas con su silencio ensordecedor, asustan al ciudadano medio acostumbrado al bullicio callejero y a nuestros universitarios que han aprendido a evitarlo coloc\u00e1ndose auriculares en sus orejas de zo-pencos, pues el provecho que les van a hacer las horas que metan en semejante disposici\u00f3n, poco se diferencia del que le har\u00eda hincar codos en la discoteca.<br \/>\nSer\u00e1 por este ancestral temor al silencio, parejo al miedo a la oscuridad, quedarse a solas y desconfianza hacia lo desconocido, que los bares parecen hemerotecas, como los kioscos librer\u00edas, las librer\u00edas tiendas de m\u00fasica, las tiendas de m\u00fasica establecimientos de ropa, y las tiendas de ropa lugares de ocio juvenil a las que solo falta las litronas. Estando as\u00ed de desacompasado el mundo, se hace necesario un renovado orden moral para armonizar la deteriorada convivencia.<br \/>\nLo primero que se ha de tener presente, en el caso que nos ocupa, es que el bar, pone a disposici\u00f3n de todos sus clientes una limitada cantidad de peri\u00f3dicos, de lo que se colige que, uno no puede atraparlo para si solo durante mucho rato; el peri\u00f3dico de bar, no est\u00e1 para escudri\u00f1ar la l\u00ednea editorial, ni el estilo de tal o cual calumnista, sino para hojearlo u ojearlo. Con todo, si el establecimiento ofrece m\u00e1s de un ejemplar, ni tan mal. La situaci\u00f3n, en cambio, puede generar nerviosismo en quienes han acudido a tomar caf\u00e9 con la primordial intenci\u00f3n de desayunar las noticias encontr\u00e1ndose con un monopolizador del servicio lector, vi\u00e9ndose obligado a merodear por las mesas a lo avestruz intentando divisar un diario suelto, o a vigilarlo como ave de rapi\u00f1a desde la barra, para hacerse con \u00e9l en cuanto lo suelte de la mano. Los sufridores habituales, hace tiempo que tenemos asumida la situaci\u00f3n aprendiendo a entrar en bares sin consumir hasta tener la certeza de que podremos echarle un vistazo, sin darnos verg\u00fcenza alguna abandonar el local de detectar sospechosas c\u00f3modas posturas de nuestros competidores que se hayan adelantado en capturar los ejemplares buscados, entre ellas, la de tenerlo abierto de par en par sobre la mesa con el caf\u00e9 terminado y los dos brazos sobre sus lados a modo de pisapapeles, eso cuando tiene inter\u00e9s\u2026 \u00a1Porque esa es otra! basta que desees una publicaci\u00f3n determinada, para que su horko custodio, se deleite charlando mientras hace que lo lee\u2026empieza entonces uno exasperado a empujar con la mirada el ritmo al que van pasando las hojas hacia el final, con la esperanza de que cuando esto suceda, lo deje libre, perspectiva que demuestra no ser cient\u00edfica del todo, de tratarse de un lector tiovivo que le gusta primero mirar los titulares para luego volver darle una vueltecita m\u00e1s detenida. Pero se empieza a emular al Capit\u00e1n Hadock echando rayos y centellas cuando descubrimos a un sinverg\u00fcenza acurrucado discretamente en un rinc\u00f3n del establecimiento precisamente con el diario que andas buscando desde hace media hora y que lo tiene en secreto para hacer un puto crucigrama \u00a1Vete a hacer los pasatiempos a la playa! Lo primero, que el peri\u00f3dico no es tuyo y debes devolverlo tal cual te lo han dejado, de igual modo que no puedes arrancar una noticia, tampoco debes solucionar los crucigramas sobre el papel; lo segundo es que el diario es sobre todo informaci\u00f3n y si ya criticamos que un solo lector lo acapare m\u00e1s de media hora, que no diremos de estos espec\u00edmenes del pasaratos, sobre todo cuando no conocen a Ra, Pi, Po, fa. Ea, y dem\u00e1s conocimientos necesarios para personas que seguramente tambi\u00e9n lean los hor\u00f3scopos\u2026cierto es que, los due\u00f1os no suelen poner pegas a esta pr\u00e1ctica, pero deber\u00edan reconsiderar su permisividad que puede hacerles perder clientes adictos a las noticias; hace tiempo plantee un protocolo para que se prohibiera resolver pasatiempos en los peri\u00f3dicos del d\u00eda, y que a tal efecto, se usaran los de la jornada anterior. Eso, o que los propietarios se tomaran la molestia de recortar la secci\u00f3n para evitar tan insana costumbre entre su selecta clientela. Y ya puestos, los hosteleros deber\u00edan desmembrar los diarios, como m\u00ednimo, en sus cuadernillos, que para algo se han tomado la molestia de hacerlo as\u00ed las propias empresas editoras; las ventajas son enormes, porque con un solo ejemplar, contentar\u00edan a varios clientes, cuanto mayor rendimiento obtendr\u00edan entonces, de atreverse a separarlo por secciones, labor que reconozco harto compleja por la propia distribuci\u00f3n en como viene dise\u00f1ado el pliegue del peri\u00f3dico, pero que podr\u00eda arreglarse de elevar una sugerencia en este sentido a los medios de comunicaci\u00f3n.<br \/>\nSi al nerviosismo, la desesperanza, la exasperaci\u00f3n ya explicadas, le sumamos la mala hostia que a uno se le pone cuando descubre como los hay capaces de tener dos ejemplares en su haber, uno debajo del otro, para que no se le note, ah\u00ed si que ya se pierde la compostura y no se duda en acercarse felinamente a lo Rodr\u00edguez de la Fuente para preguntar con mala cara \u00bf No ser\u00e1 del bar? Caso perdido en cambio es, cuando pillas en plena faena a la mafia que acapara los escasos ejemplares pas\u00e1ndoselos unos a otros tras retenerlos indebidamente para el trueque.<br \/>\nTodo ello hace que hasta nos agrade los malos modales de quienes sueltan el peri\u00f3dico sobre la mesa en la que est\u00e1n, sin dignarse a devolverlo al lugar de d\u00f3nde lo cogieron, llevando con su ausencia a la confusi\u00f3n del resto de usuarios, y hasta disculpemos a los cochinotes que tras zampar a tariscos sus grasientos bocatas de tortilla sobre las hojas del peri\u00f3dico, los devuelven impregnados con sus huellas dactilares, humedades, goteras y vicios ocultos, en forma de miguitas o patatas pegadas, pues ambos comportamientos, mal que bien, suponen que los ponen de nuevo en circulaci\u00f3n para que los disfrutemos todos. Hasta ese extremo hemos llegado.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las bibliotecas con su silencio ensordecedor, asustan al ciudadano medio acostumbrado al bullicio callejero y a nuestros universitarios que han aprendido a evitarlo coloc\u00e1ndose auriculares en sus orejas de zo-pencos, pues el provecho que les van a hacer las horas que metan en semejante disposici\u00f3n, poco se diferencia del que le har\u00eda hincar codos en &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/10\/26\/epc-como-leer-el-periodico-del-bar\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">EpC: C\u00f3mo leer el peri\u00f3dico del bar<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4284,155],"tags":[401,4294],"class_list":["post-562","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-epc-2","category-general","tag-educacion","tag-lectura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=562"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":568,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions\/568"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}