{"id":620,"date":"2010-11-05T20:27:04","date_gmt":"2010-11-05T18:27:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=620"},"modified":"2010-11-05T20:45:28","modified_gmt":"2010-11-05T18:45:28","slug":"la-historia-oculta-del-oso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/05\/la-historia-oculta-del-oso\/","title":{"rendered":"La historia oculta del oso"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_627\" aria-describedby=\"caption-attachment-627\" style=\"width: 187px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/11\/osos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-627\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/11\/osos.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"269\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-627\" class=\"wp-caption-text\">Tuve el privilegio de cruzar unas palabras con la Osa Tola en las que adem\u00e1s de confesarme ser descendiente directa por via materna de la osa Favia que mat\u00f3 al rey Favila, me pregunt\u00f3 si habia visto muchos leones por Castilla...<\/figcaption><\/figure>\n<p>Pre\u00e1mbulo: El hombre y el oso<br \/>\n&#8211; Reflexi\u00f3n sobre la historia.<br \/>\nHistoria es una palabra equ\u00edvoca, que en ocasiones se contradice a ella misma. Por un lado tenemos a la Historia, escrita con H may\u00fasculas y letras doradas, propia de las academias de Historia, de los libros de historia y del conocimiento que dicen tener los historiadores. Frente a ella, se yergue esa otra historia, escrita con h min\u00fascula, que cuenta algo remoto, no demasiado fundado, y que a veces se confunde con el cuento, la leyenda, e ingredientes fantasiosos, cosecha propia del narrador. Seguramente, de \u00e9sta segunda acepci\u00f3n proviene la expresi\u00f3n No me vengas con historias. O esa otra que dice Menuda historia; o No estoy para historias, etc. Sin embargo, esa otra historia que se nos presenta rimbombante, altisonante y con ropajes cient\u00edficos, propios del positivismo l\u00f3gico, llena de coherencia y exactitud, no le anda a la zaga, no ya en imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda, sino en burdas y sencillas fabulaciones, embustes y falsedades, llenas de intenci\u00f3n, maquinaci\u00f3n y maliciosidad para adormecer las mentes de quienes la atienden con esp\u00edritu ingenuo y despreocupado. As\u00ed, nuestros d\u00edas, la verdad padece aunque no parece. Y aunque el tiempo que todo lo cura pone a cada cual en su lugar, mientras la mentira corre, la verdad se arrastra y entretanto, el triunfo de los mezquinos les permite elaborar la historia de los vencedores, que es la que todos conocemos. Pero\u2026 no se sabe muy bien c\u00f3mo, siempre queda un testigo, un cabo suelto que permite filtrar de un episodio a otro, un aut\u00e9ntico hilo de Ariadna que permite al investigador sagaz y concienzudo, seguir el rastro de los hechos en el intrincado laberinto en el que los vencedores han decidido perder la autenticidad de los siglos pasados y despejar la niebla y la tiniebla en la que han envuelto sus fechor\u00edas, traiciones, deslealtades, latrocinios, cuando no aut\u00e9ntico cr\u00edmenes y asesinatos de los que se sirvieron para hacerse con el poder que ahora ostentan.<br \/>\nLa historia oculta del oso, o mejor dicho, La historia Ocultada del oso, tiene por objeto dar a conocer y divulgar uno de \u00e9stos finos hilos de Ariadna al gran p\u00fablico, para que alguno de los presentes pueda atar cabos y comprender la realidad del mundo actual, de un modo m\u00e1s preciso y singular que el que se les presenta cada ma\u00f1ana en los diarios y cada noche en los telediarios. Para elaborar \u00e9sta sucinta exposici\u00f3n, me he valido de numerosas obras, pero si hubiera de citar alg\u00fan texto que pudiera serviros de gu\u00eda en lo sucesivo para ahondar sobre los distintos temas que aqu\u00ed se van a desbrozar, seguramente me decantar\u00eda por dos, de modo sobresaliente. El primero ser\u00eda el del Michel Pastoureau, El Oso, historia de un rey destronado, donde aparece una gran documentaci\u00f3n en todo lo ligado al oso, cultural y literal. Y por otra parte, la excepcional obra de M. Baigente, R. Leighe y H. Lincoln, El Enigma Sagrado, en donde aparece la historia de los Merovingios, la Arcadia, el asunto de Carlomagno, etc.<br \/>\nComo he dicho, \u00e9sta exposici\u00f3n desarrolla de modo sucinto, distintos temas que por s\u00ed solos, bien merecer\u00edan otra exposici\u00f3n, y de hecho, a sus espaldas tienen decenas de obras que los desmenuzan y analizan hasta extremos insospechados.<br \/>\nPara no causar escepticismo en la audiencia, voy a ser plenamente serio en la exposici\u00f3n y genuino en la misma, distinguiendo en todo momento la broma de lo acad\u00e9mico, el chiste del dato cient\u00edfico, la hip\u00f3tesis plausible de lo puramente legendario, etc.<\/p>\n<p>&#8211; La otra teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<br \/>\nAhora est\u00e1 de moda dar por buena la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin, aun cuando la gente no distingue muy bien en qu\u00e9 consiste, pues todav\u00eda los hay que confunden el Darwinismo con Lamarkismo, e incluso nada saben de su coautor, Wallace. Con todo, esto es mejor y preferible a quienes todav\u00eda creen en el creacionismo reconvertido en dise\u00f1o inteligente y niegan que el hombre haya evolucionado desde el mono -chimpanc\u00e9- y en cierto modo, tendr\u00edan raz\u00f3n si el prototipo en el que nos fij\u00e1ramos, fuese su m\u00e1ximo exponente actual, G. W. Bush. Pero, la evoluci\u00f3n del hombre darwiniano ha olvidado u ocultado que aparte de la gama neandertal que en su d\u00eda se carg\u00f3 f\u00edsicamente el hombre de Cromagnon, hab\u00eda otro protohumano o hermano gemelo al hombre del que hablan todas las culturas, tradiciones y mitolog\u00edas. Este hermano gemelo del hombre, no tengan ninguna duda, que se trataba del Oso, pero no del oso pardo que hoy conocemos, sino del oso de las cavernas, que compart\u00eda h\u00e1bitat, presas, cuevas y costumbres con nuestros ancestros durante varios centenares de miles de a\u00f1os hasta su completa extinci\u00f3n, tambi\u00e9n a manos del homos sapiens, all\u00e1 por el 15.000 A.C. y cuyo testimonio ha quedado fijado en las pinturas rupestres.<\/p>\n<p>&#8211; Hermano oso<br \/>\nEl oso, es a primera vista, como un hombre m\u00e1s alto, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s peludo, que dir\u00eda el Baron de Coubertin, de ah\u00ed el refr\u00e1n El hombre y el oso, cuanto m\u00e1s feo m\u00e1s hermoso. Autores de la antig\u00fcedad del medioevo ya se\u00f1alaban que como el hombre, \u00e9ste animal pod\u00eda mantenerse en pie, sentarse, recostarse de lado, correr, nadar, zambullirse, dar volteretas, trepar, saltar y hasta bailar. Tambi\u00e9n se destacaba cuando entonces, su capacidad para escabullirse de potenciales peligros. Su distinta apariencia en el pelaje, pudiendo adoptar tonos desde el negro hasta el blanco, pasando por el casta\u00f1o, rojizo y gris, era una semejanza m\u00e1s con la especie humana, lo mismo que su capacidad para asir con las patas distintos objetos y poderlos lanzar con fuerza, recoger alimentos con destreza, pescar con habilidad, o robar miel en los paneles de abejas. El oso, observado en su particular beatus ille igual que los hombres, se entrega al carpe diem , a la holgazaner\u00eda, a la glotoner\u00eda y el proverbial descanso. Su dieta, rica y omn\u00edvora le hace a\u00fan m\u00e1s af\u00edn a la especie humana. Por todo ello, el oso, m\u00e1s que el mono, puede consider\u00e1rsele hermano fraternal, si bien por vicisitudes de la evoluci\u00f3n, se ha alejado de nosotros en vestimenta, uso de la electricidad, manejo de la bomba at\u00f3mica, y elecciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&#8211; Hip\u00f3tesis de los gigantes<br \/>\nMi hip\u00f3tesis personal, al margen de todo lo dicho, es que el oso de las cavernas es el referente al que aluden todos los mitos y leyendas que hablan de gigantes, c\u00edclopes y otros seres semejantes. Sin ir m\u00e1s lejos, tenemos como prueba la propia Biblia en donde en G\u00e9nesis, 6, se nos habla de ellos tal cual. Hay un libro de la Biblia, que unas iglesias reconocen y otras no, denominado Libro de Henoc, donde abiertamente se les describe como de dos metros y medio, fuertes y peludos. Pero si me apuran creo que donde con mayor exactitud se puede entrever que el oso es hermano del hombre, es que en el G\u00e9nesis, hay dos creaciones de Ad\u00e1n. Una primera creaci\u00f3n, del primer Ad\u00e1n y luego una segunda creaci\u00f3n de un segundo Ad\u00e1n, como si el primero hubiera salido fallido o imperfecto. Este primer Ad\u00e1n, podr\u00edan ser los neandertales, pero, me parece m\u00e1s exacto atribuirle la primac\u00eda o primogenitura al oso, dado que al ser hecho a imagen y semejanza de Dios, su natural ternura y fiereza har\u00edan comprender mejor la coimplicaci\u00f3n del bien y del mal dentro del seno divino, y permitir\u00eda con ello, disolver el problema teol\u00f3gico de la Teodicea, que busca una explicaci\u00f3n al Mal en el mundo creado por Dios.<\/p>\n<p>Prehistoria: Culto al oso<br \/>\n&#8211; El oso Dios<br \/>\nEl antecedente m\u00e1s remoto que religa al hombre con el oso, hemos de situarlo unos 80.000 a\u00f1os atr\u00e1s, en la cueva del REGOURDOU. Lo que se descubri\u00f3 en \u00e9ste lugar, fue nada m\u00e1s y nada menos que un aut\u00e9ntico santuario en honor al oso, en donde un cr\u00e1neo de dicho animal reposaba en una especie de altar ex profeso para albergarlo. Otro hallazgo importante lo encontramos en la cueva de MONTESPAN, donde se halla la estatua m\u00e1s antigua fabricada por el hombre, que representa precisamente la cabeza de un oso. Esta representaci\u00f3n data de entre el 15.000 y el 20.000 antes de nuestra era. Entre ambos motivos, tenemos la mayor pinacoteca ursina que se hall\u00f3 en 1994 en la cueva CHAUVET, en donde aparecen no menos de una docena de osos representados en distintas posturas.<\/p>\n<p>&#8211; Ritos milenarios<br \/>\nSon centenares los testimonios de tribus y pueblos euroasi\u00e1ticos que toman al oso como jefe espiritual, ancestro venerado o sencillo t\u00f3tem. Muchos de sus cultos y costumbres han perseverado hasta la modernidad, como por ejemplo entre escandinavos y lapones. Es el caso, por ejemplo de los Ainus del norte de Jap\u00f3n, los Inuit de Canad\u00e1, etc. En todos ellos se respeta y se teme a partes iguales al oso, a quien se tiene por un esp\u00edritu sublime que atrae y anonada al pueblo que le pide protecci\u00f3n a la vez que lo da caza. Circunstancia que para una mente contempor\u00e1nea puede parecer, cuando menos, parad\u00f3jica, pero que para los estudiosos de las religiones comparadas como Otto Rhan, Hans Otto, y Mircea Eliade nada tienen de extra\u00f1o, pues a\u00fan hoy dicha costumbre y contradicci\u00f3n se da en las religiones actuales tan extendidas y masificadas como el propio cristianismo, en donde al tiempo que adoramos a Jes\u00fas, nos lo comemos para que nos salve en el famosa Comuni\u00f3n.<br \/>\nNo es extra\u00f1o entonces que muchos autores unan todos estos datos y como yo, est\u00e9n convencidos de que el oso, hermano mayor del hombre, se convirtiera en el primer dios al que los hombres neandertales y de Cromagnon, adoraron por primera vez.<\/p>\n<p>Griegos: El oso en la mitolog\u00eda<br \/>\n&#8211; Artemisa, la diosa osa<br \/>\nTambi\u00e9n conocida como diosa madre, Demeter y Diana, Artemisa encarna en su propio nombre y mitolog\u00eda, la ancestral y rec\u00f3ndita ya por entonces, historia de los osos. Artemisa era la hermana gemela de Apolo, e hija de Zeus, diosa de la luna, de los bosques y de los animales salvajes. De naturaleza vengativa, ten\u00eda por costumbre convertir en oso a quienes la contrariaba. Entre los casos m\u00e1s sonados relacionados con ella, tenemos el de Kalisto y el de Ifigenia. Es f\u00e1cil deducir que all\u00ed donde hay templos dedicados a \u00e9sta diosa, cuyas sacerdotisas eran denominadas literalmente ositas , bien pudieran haber sido anteriormente, lugares de culto osuno. Sirva de ejemplo que el m\u00e1s antiguo de \u00e9stos santuarios, situado en Brauronia, cerca de Atenas, se celebraba cada cinco a\u00f1os, durante la primavera, un extra\u00f1o ritual en el que varias doncellas, v\u00edrgenes, asist\u00edan al sacrificio de una osa, cosa que puede interpretarse como que la osa salva la vida de las doncellas y las protege de la muerte que previamente, a buen seguro se trataba de su propio sacrificio en honor de la diosa por haber trasgredido alg\u00fan precepto de la misma.<\/p>\n<p>&#8211; Mito de Kalisto<br \/>\nKalisto, era hija de Lica\u00f3n, rey de Arcade. De belleza extraordinaria, se meti\u00f3 a sacerdotisa de Artemisa para evitar a los hombres. Un buen d\u00eda, Zeus, se fij\u00f3 en ella y disfrazado de Artemisa, la posey\u00f3. La joven, encinta, air\u00f3 a la diosa Artemisa que quien con un dardo la transform\u00f3 en osa al tiempo que par\u00eda a su beb\u00e9. Pasados los a\u00f1os, Kalisto vagaba por los montes en forma de osa y estuvo apunto de ser alcanzada por una flecha disparada por su propio hijo Arcas, a quien se le hab\u00eda ocultado la historia. Para evitar \u00e9ste matricidio, Zeus se apiad\u00f3 de ambos y justo en el momento en que la flecha sal\u00eda del arco, elev\u00f3 a los cielos a madre e hijo. De ah\u00ed, que tengamos la Osa Mayor y la Osa Menor.<\/p>\n<p>&#8211; Mito de Ifigenia<br \/>\nMenos agradable que el anterior, tenemos el mito de Ifigenia, hija de Agamen\u00f3n, el rey que siti\u00f3 Troya. Artemisa hab\u00eda creado una tempestad que imposibilitaba a Agamen\u00f3n zarpar con sus tropas. El adivino particular del rey explic\u00f3 a \u00e9ste que el \u00fanico modo de apaciguar a la diosa, era sacrificarle su propia hija, Ifigenia. Tras una breve vacilaci\u00f3n, Agamen\u00f3n, con enga\u00f1os, hizo creer a Ifigenia que la iba a desposar con Aquiles, y tras atraerla al altar de la diosa se dispuso a matarla. Finalmente Artemisa intervino a favor de la joven y la convirti\u00f3 en osa para que pudiera escapar.<\/p>\n<p>&#8211; Mito de Atalanta<br \/>\nAtalanta, era una joven bella y dotada de cualidades excepcionales. Fue la \u00fanica mujer admirada por Jas\u00f3n. Su padre, rey de Arcadia no quer\u00eda traer f\u00e9minas al mundo y mand\u00f3 que la abandonasen en el monte. Quiso la suerte que pasar por ah\u00ed una osa que la amamant\u00f3, protegi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 a caminar. M\u00e1s adelante fue recogida por unos cazadores que la instruyeron bajo los auspicios de la diosa Artemisa. Pasados los a\u00f1os, su padre reconoci\u00f3 en ella a una digna heredera y deseaba casarla, cosa a la que ella se neg\u00f3, pero puso la condici\u00f3n de que quien la ganara corriendo podr\u00eda desposarla, pero si no era as\u00ed, ser\u00e1 reo de muerte. Todos los pretendientes fueron superados por Atalanta. Todos menos uno: Hip\u00f3nemes quien seguramente gustaba a la muchacha y dej\u00f3 vencer. Pero una atenta y vengativa Artemisa convirti\u00f3 a ambos en osos.<\/p>\n<p>&#8211; Caso de Paris-Troya<br \/>\nParis era hijo menor de Pr\u00edamo, rey de Troya. Su madre, antes de nacer, so\u00f1\u00f3 que era el causante del incendio de la ciudad. Su padre no lo dud\u00f3 dos veces y decidi\u00f3 deshacerse de su reto\u00f1o por medio de un sirviente que habr\u00eda de matarlo en el bosque. Sin embargo, dicho sirviente, desobedeci\u00f3 in extremis tal fatal orden y lo abandon\u00f3 en el monte Ida. Una osa lo reanim\u00f3, lo amamant\u00f3 y dio los primeros cuidados. M\u00e1s tarde fue recogido por unos pastores. Por su fuerza y belleza, Zeus lo nombr\u00f3 \u00e1rbitro en un concurso de belleza entre Hera, Atenea y Afrodita. Para designar a la elegida, Paris deb\u00eda entregar una manzana de oro a quien considerase m\u00e1s bella. Las tres diosas intentaron seducirlo. Seg\u00fan parece, fue Afrodita quien mejor lo hizo, pero se atrajo la enemistad de las otras dos. Ya reconocido por su padre, se enamor\u00f3 en el Peloponeso de la belleza de Helena, a quien se trajo o rapt\u00f3, para su ciudad de Troya y as\u00ed comenz\u00f3 la famosa guerra que narrara Homero.<\/p>\n<p>Caso de C\u00e9falo-Ulises<br \/>\nC\u00e9falo era un h\u00e9roe que estaba casado con Procris, quien muri\u00f3 sin dejarle descendencia. Desolado por su situaci\u00f3n, acudi\u00f3 al or\u00e1culo de Delfos, que le aconsej\u00f3 unirse al primer ser de sexo femenino que se cruzara por su camino. El azar quiso que \u00e9ste ser fuera una osa. Con ella, tuvo un hijo llamado Arciso, de cuya estirpe nacer\u00eda posteriormente, Ulises.<\/p>\n<p>Celtas: Leyendas Osunas<br \/>\n&#8211; Reminiscencias de Artemisa<br \/>\nLos celtas, no eran un pueblo situado \u00fanicamente en el occidente de la pen\u00ednsula europea, lo que hoy es Galicia e Irlanda. Era un grupo de tribus que ven\u00edan del este y ocupaban grandes zonas desde la actual Turqu\u00eda, el norte de Grecia, y fueron a trav\u00e9s de los afluentes de las costas, dejando su rastro por la Galia, pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, etc. As\u00ed se entiende mejor la influencia de Artemisa en su mitolog\u00eda.<br \/>\no Galia-Arduina-Las Ardenas. La diosa que recoge el testigo de Artemisa en la Galia y su equivalente Celta, se llama Arduina, diosa de los bosques y de los animales salvajes. Su lugar de influencia era Las Ardenas. En ella se conserva la raiz Ar- de Arcadia y Artemisa. Un dato que posteriormente se habr\u00e1 de tener en cuenta es que en 1653, se encontr\u00f3, precisamente en Las Ardenas, la tumba del rey Childerico I, hijo de Meroveo y padre de Clodoveo.<\/p>\n<p>o Germania-Artio-\u00c1rtico. Pero el verdadero calco de Artemisa, lo encontramos en Germania, representada por la diosa Artio. Ten\u00eda, como principal atributo a un oso. Testigo de ello, es una estatuilla del siglo II, encontrada cerca de la ciudad suiza de Berna, lo que demuestra que los ritos ursinos sobrevivieron largo tiempo a la romanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>o Breta\u00f1a-Arturo. En la zona de Breta\u00f1a e islas adyacentes, el oso no era tenido por un dios, sino por un se\u00f1or. De ah\u00ed que la leyenda de Arturo, el mismo ocupe un lugar de un rey, y sea precisamente Arturo su nombre.<br \/>\n&#8211; Arturo<br \/>\nSin entrar ahora en los avatares hist\u00f3ricos que dieron p\u00e1bulo a su recreaci\u00f3n art\u00edstica, en per\u00edodos carolingios, las leyendas art\u00faricas, por s\u00ed mismas, dan fiel testimonio de que tras su follaje fantasioso y literario, se escond\u00eda un saber esot\u00e9rico y dru\u00eddico muy anterior al que se se\u00f1alaba. Vestigios de \u00e9sta realidad osuna, lo tenemos en el propio nombre Arturo, cosa de la que ya se hacen eco, distintos autores en el siglo XIII. Acaso el ejemplo m\u00e1s evidente, se encuentra en el episodio en el que el rey Arturo, postrado en su lecho de muerte, decide abrazar a uno de sus m\u00e1s fieles compa\u00f1eros, llamado Lucano, y al abrazarlo tan fuerte, lo asfixia y mata all\u00ed mismo, cosa que se puede relacionar con el famoso aforismo El abrazo del oso. Tambi\u00e9n la muerte del rey, fijada en el calendario varios d\u00edas despu\u00e9s de la festividad de todos los santos, coincide sospechosamente con la celebridad de San Mart\u00edn, que a su vez, como se ver\u00e1 posteriormente, suplantaba una festividad osuna.<\/p>\n<p>&#8211; Tristan<br \/>\nTrist\u00e1n personifica al pr\u00edncipe enamorado, hasta el punto de morir de amor. Era descendiente de Mac de Cornualles a quien se identifica con un hombre salvaje, solitario y peludo. Podr\u00eda tratarse del nieto de un oso, que hubiera conservado varias de sus cualidades.<br \/>\nGermanos: El oso, rival de prestigio<br \/>\n&#8211; El oso regio<br \/>\nPara los germanos, aparte de un animal venerable, el oso era el rey de los bosques, el m\u00e1s fuerte de los animales. Temido y admirado, se buscaba su imitaci\u00f3n a la vez que no toparse con \u00e9l. Un modo de imbuirse de su fuerza y de su majestad, era representarlo en cascos, escudos y espadas. Cosa que posteriormente pasar\u00eda al acerbo de la her\u00e1ldica.<\/p>\n<p>&#8211; Medirse con el oso<br \/>\nTodos los j\u00f3venes que deseaban demostrar su val\u00eda, tarde o temprano deb\u00edan medir su fuerza con un oso, dado que fuera cual fuese el resultado de la contienda, el mero hecho de enfrentarse a \u00e9l, le otorgaba ya el reconocimiento de propios y extra\u00f1os. De morir, mor\u00eda en la gloria; de salir vivo, pero perdedor, pasaba a ser valiente, y si adem\u00e1s lograba vencer al oso, ello ya le val\u00eda para ser jefe, o al menos, postularse como tal en la tribu correspondiente. Seguramente de \u00e9sta costumbre, m\u00e1s adelante vendr\u00edan otras patra\u00f1as de San Jorges y dragones. Por supuesto, imaginarias.<\/p>\n<p>Romanos: Primeros ataques al oso.<br \/>\nLos pueblos latinos mediterr\u00e1neos, no ten\u00edan un contacto tan directo con los osos como los celtas y los germanos, galos y otros pueblos b\u00e1rbaros. Para estas fechas, los osos hab\u00edan dejado ya de visitar las grandes urbes y las v\u00edas romanas. Pero por supuesto, a\u00fan andaba por los montes a sus anchas y era temido y respetado por campesinos, labriegos y viajantes.<\/p>\n<p>&#8211; La ignominia del circo<br \/>\nEs espect\u00e1culo del circo, albergaba toda clase de realidades, desde las m\u00e1s inocentes a las m\u00e1s sanguinarias. Entre estas \u00faltimas, encontramos la afici\u00f3n por ver choques entre distintas fieras para saber qui\u00e9n era m\u00e1s fuerte. De entre todas las lides de las que han quedado testimonio documentado, el oso ten\u00eda un lugar preponderante en las victorias. Dato muy a tener en cuenta es que los romanos consideraban justo combate presentar a cuatro leones para hacer frente a un oso; tres, lo consideraban desequilibrado y ventajoso para el plant\u00edgrado. Este dato es primordial para comprender que era el oso el rey de la fauna, y no el le\u00f3n.<br \/>\nMuchos son los autores que destacan al emperador Valentiniano I como un amante de los osos, cosa que suced\u00eda entre el 364-375 d.C. Claro que no opinar\u00edan lo mismo los reos de muerte condenados a ser devorados por ellos. Esta costumbre, con el tiempo, dio mala prensa al oso, a quien se empezaba a ver como un animal feroz que mataba por capricho y para divertimento de paganos.<\/p>\n<p>&#8211; Autores enemigos<br \/>\no Plinio el viejo. \u00c9ste autor es uno de los m\u00e1ximos culpables de lo que posteriormente suceder\u00eda con la mala prensa de nuestro querido animal. Lo tacha de perezoso, torpe, malo, astuto, ladr\u00f3n, salvaje, en definitiva, dijo de \u00e9l, En su necedad, ning\u00fan otro animal es m\u00e1s ducho en hacer el mal.<\/p>\n<p>o San Agust\u00edn. Pero fue San Agust\u00edn, como siempre, el que remat\u00f3 la faena en las postrimer\u00edas del imperio romano de occidente. A \u00e9l debemos la relaci\u00f3n que la patr\u00edstica y posteriormente iglesia cat\u00f3lica, ha mantenido entre el oso y el diablo, y los pecados capitales, de los que a duras penas se salva de alguno.<\/p>\n<p>Merovingios: Misterio Ursino<br \/>\nSiempre se nos ha dicho que la historia la escriben los vencedores, pero eso no es nada, con lo que en realidad ocurre: Los vencedores no solamente describen la realidad de los hechos desde un rampl\u00f3n subjetivismo, acr\u00edtico, muy favorable a sus intereses, denostando la memoria de los vencidos, sino que en ocasiones evitan siquiera hacer menci\u00f3n de los mismos, para que las generaciones futuras olviden, incluso, su existencia. El siglo de las luces se conform\u00f3 con llamar Medioevo, Edad Media al per\u00edodo anterior a la Ilustraci\u00f3n, no como sin\u00f3nimo de puente entre la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y la modernidad, en cuyo caso hubiera sido Edad intermedia, sino como dando a entender Mediocridad . Con todo, hubo un esfuerzo hist\u00f3rico por esclarecer los hechos y dar cuenta de los mismos. Tambi\u00e9n el Renacimiento, al otorgarse dicho nombre al Cuatrocento, y Cinquecento marcaba a la \u00e9poca anterior como un tiempo de decadencia y muerte. Sin embargo, todav\u00eda se reconoc\u00eda heredera de sus fuentes. Muy al contrario de lo que supuso el mal llamado Renacimiento Carolingio, cuya \u00fanica finalidad no fue otra que la de ocultar unos terribles hechos que acontecieron en Europa de la Alta Edad Media para cubrirlas de oscuridad y tinieblas hasta que recientes investigaciones han puesto al descubierto el esplendor y val\u00eda de los reyes merovingios, quienes fueron tachados de holgazanes y d\u00e9biles por quienes hab\u00edan usurpado el poder. Muy parecida historia a lo que hicieron los Borbones, para con la casa de Austria que le antecedi\u00f3 en los reinos de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&#8211; Qui\u00e9nes eran<br \/>\nLas ordas b\u00e1rbaras de los hunos empujaron a los sicambrios a cruzar el Rhin y adentrarse en la Galia. Los sicambrios, para entonces, ya eran un pueblo culto y civilizado, por lo que su desplazamiento no supuso grandes fricciones con la poblaci\u00f3n de los territorios a los que llegaron. As\u00ed se entiende que para los siglos V, VI y VII, los merovingios gobernaron la regi\u00f3n y aglutinaron a los distintos pueblos galos como francos. De entre los sicambrios hubo un jefe que sobresali\u00f3 hasta el punto de dar nombre a los mismos. Este meroveo, que era caudillo sicambrio, en el 417 combati\u00f3 por Roma y fue muerto en el 438. Tenemos noticias de ello por las actas que documentan su visita triunfal en Roma. Su hijo, del mismo nombre, en el 448 fue proclamado rey de los francos y es considerado por ello, el primer rey de los francos.<\/p>\n<p>&#8211; Costumbres<br \/>\nLos reyes merovingios gustaban de lucir largas cabelleras y al igual que los godos y los visigodos, otorgaban al pelo semejante importancia que sin \u00e9l, perd\u00edan todo su poder, antecedente que ya tenemos en la Biblia, con la figura de Sans\u00f3n y pruebas hist\u00f3ricas de que es as\u00ed, lo muestra el caso de Wamba, a quien se le depuso de su trono, afeit\u00e1ndole la cabeza mientras dorm\u00eda. Tambi\u00e9n fue castigo ejemplar, que el Papa dio a Childerico III, \u00faltimo rey merovingio. A los reyes merovingios les agradaba el conocimiento de plantas y animales, los sortilegios, hechizos y brujer\u00edas, as\u00ed como los rituales m\u00e1gicos.<\/p>\n<p>&#8211; Separaci\u00f3n poder espiritual-poder terrenal<br \/>\nLos reyes merovingios parec\u00edan m\u00e1s sacerdotes con poder terrenal, que reyes con permiso divino. Ello lo atestigua el hecho de que prefer\u00edan ceder a la figura del mayordomo el control de los asuntos pr\u00e1cticos del reino, para as\u00ed ellos tener tiempo de dedicarse a cuestiones m\u00e1s espirituales, inclinaci\u00f3n tal, que posteriormente pagar\u00edan muy caro.<\/p>\n<p>&#8211; Leyendas<br \/>\nMuchas son las leyendas que envuelven a los merovingios.<br \/>\no Hijos del Pez. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, Meroveo fue hijo de dos padres. La reina, estando embarazada del rey Clod\u00f3n, fue seducida o violada por una criatura marina, d\u00e1ndose una segunda fecundaci\u00f3n. As\u00ed, el v\u00e1stago sicambrio, llevaba en sus venas una mezcla de sangre mitad franca, mitad acu\u00e1tica. La leyenda, detr\u00e1s de su fantas\u00eda, puede rememorar varios aspectos: El primero de ellos es la relaci\u00f3n que hab\u00eda entre estos pueblos y la alianza con dinast\u00edas que ven\u00edan de allende los mares. Tambi\u00e9n no se debe olvidar que el pez, simbolizaba los primeros cristianos en la di\u00e1spora, y la relaci\u00f3n con Mar\u00eda Magdalena.<\/p>\n<p>o Huidos de Troya-Arcadia. Los Merovingios afirmaban ser descendentes directos de la antigua Troya, cosa que explicar\u00eda por qu\u00e9 en Francia, hay top\u00f3nimos como Par\u00eds y Troyes. Se da la circunstancia de que la Arcadia- literalmente en griego tierra de osos \u2013 estaba bajo el influjo o dominio espartano y combatieron bajo la alianza Lacedemonia en aquella legendaria batalla. Posiblemente a comienzos de la era cristiana, varios de sus habitantes, por motivos desconocidos, subieron por el Rhin, desde donde luego, posteriormente como ya se ha dicho llegaron la Galia.<br \/>\nSe da la circunstancia, de que para los sicambrios, el oso gozaba de gran estima entre ellos, al igual que los oriundos de la Arcadia y le rend\u00edan honores y tributos bajo la forma de la diosa Arduina. Para hacernos una idea de la fuerza de \u00e9sta tradici\u00f3n, baste mencionar que todav\u00eda en 1304, la iglesia tuvo que prohibir los ritos en favor de \u00e9sta diosa.<\/p>\n<p>o Tribu de Benjam\u00edn. Pero los merovingios, es probable que no recordaran en verdad todas las ramas de su \u00e1rbol geneal\u00f3gico, que pueden remontarse mucho m\u00e1s lejos en el espacio y en el tiempo. Las huellas de su rastro no se pierden en Troya, ni en la Arcadia, sino en la mism\u00edsima Biblia, donde puede encontrarse su origen en la tribu israelita Benjam\u00edn, una de las doce tribus de Israel. Hay distintas pruebas documentales de lo que se dice: en el Deuteronomio, 33, o Josu\u00e9, 18. El caso es que la tribu Benjam\u00edn, se enemist\u00f3 con las restantes once tribus porque varios de sus miembros violaron y dieron muerte a unas j\u00f3venes de otra tribu. Como no quisieron entregar a los culpables como mandaban los c\u00e1nones, hubo una guerra fraticida en la que la casa Benjam\u00edn, casi fue exterminada. Varios de sus miembros huyeron a Grecia, concretamente a Esparta y la Arcadia donde se emparentaron con las casas reales de dichos lugares. Testimonio de todo ello se puede encontrar en Macabeos, donde se mencionan a los hermanos jud\u00edos de Esparta. Un dato destacable es que la tribu de Benjam\u00edn, le correspond\u00eda la ciudad santa de Jerusal\u00e9n, seg\u00fan reparto hecho por Mois\u00e9s. No es casualidad, que Benjam\u00edn contenga la raiz Ben, que etimol\u00f3gicamente como se ver\u00e1 en posterioridad, est\u00e1 estrechamente emparentada con el Oso.<br \/>\no<br \/>\n&#8211; Clodoveo y el pacto con la iglesia de Roma<br \/>\nClodoveo I era nieto de Meroveo y rein\u00f3 entre el 481 y el 511. Fue el primer rey franco que se convirti\u00f3 al cristianismo. Cuando aquello, Roma, aunque ten\u00eda pretensiones, no ten\u00eda consolidad su posici\u00f3n como papado m\u00e1s all\u00e1 de lo que era el patriarca de Constantinopla. Es m\u00e1s, por culpa del triunfante arrianismo, ve\u00eda tambalearse su cetro en su propio territorio, si la iglesia de Roma quer\u00eda sobrevivir, necesitaba una fuerza terrenal que respaldara sus aspiraciones y la hall\u00f3 en el hombre fuerte de la \u00e9poca en occidente: Clodoveo. A cambio de su apoyo y de su conversi\u00f3n al cristianismo, Clodoveo recibi\u00f3 el t\u00edtulo de Nuevo Constantino y presidir\u00eda un imperio unificado que ser\u00eda denominado Sacro Imperio Romano. Continuador del que dejara Constantino. Este pacto entre Clodoveo y la Iglesia, fue cumplido con holgura por Clodoveo. Derrot\u00f3 a los visigodos arrianos, ensanch\u00f3 los territorios de la Iglesia, etc. Pero no fue pagado con la misma lealtad, pues al poco sus descendientes fueron traicionados de forma ignominiosa.<\/p>\n<p>&#8211; Primera traici\u00f3n<br \/>\nLa primera traici\u00f3n ocurri\u00f3 en la persona de Dagoberto II, que fue capturado por su propio mayordomo, llamado Grimoald . En \u00e9ste caso, la Iglesia estuvo tentada de cometer una traici\u00f3n expresa, pero finalmente, dada la fortaleza que mostr\u00f3 el merovingio, se mantuvo fiel a \u00e9l. Corr\u00eda el a\u00f1o 674. Dagoberto II fue un buen rey pero, se hab\u00eda creado grandes enemigos y en el 679, otro mayordomo, Pipino de Heristal, volvi\u00f3 a intentarlo contra su persona. El 29 de diciembre de dicho a\u00f1o, Dagoberto se fue de cacer\u00eda y en una de \u00e9stas, varios sicarios le dieron muerte. En el 872 fue elevado a santo por la propia iglesia cat\u00f3lica, quiz\u00e1 por motivos de conciencia por haber consentido y santificado dicha traici\u00f3n. Sin embargo, Dagoberto II no fue el \u00faltimo de la dinast\u00eda merovingia. Sin pena ni gloria le sucedieron varios m\u00e1s, pero ya en calidad de rehenes de sus mayordomos, teniendo la apariencia de meros figurantes. Adem\u00e1s, estos \u00faltimos reyes merovingios no pertenec\u00edan a la estirpe principal, por lo que la muerte de Childerico III en el 754, fue una mera formalidad.<\/p>\n<p>&#8211; Golpe de estado<br \/>\nA Pipino de Heristal le sigui\u00f3 su hijo Pipino II, y a \u00e9ste el famoso Carlos Martel, que da origen a la estirpe Carolingia. Carlos Martel muri\u00f3 en el 741. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, su hijo, Pipino III, mayordomo del rey Childerico III obtuvo el apoyo de la Iglesia para postularse como aut\u00e9ntico rey. El Papa se pronunci\u00f3 en favor de Pipino y vali\u00e9ndose de su autoridad, destituy\u00f3 a uno y nombr\u00f3 en su lugar al otro, lo cual era una aut\u00e9ntica violaci\u00f3n y traici\u00f3n del pacto que la Iglesia hab\u00eda suscrito con Clodoveo. Pipino enclaustr\u00f3 a Childerico III y orden\u00f3 que le cortasen la cabellera. Pasados cuatro a\u00f1os, muri\u00f3 el \u00faltimo rey merovingio. Curiosamente, en \u00e9ste lapso de tiempo aparecieron los documentos conocidos como Donaci\u00f3n de Constantino, que han servido hasta bien entrado el siglo XX para que el Papado gobernara en media pen\u00ednsula italiana.<\/p>\n<p>&#8211; Renacimiento Carolingio u ocultaci\u00f3n de la historia<br \/>\nLos usurpadores ten\u00edan muy claro que en cualquier momento se les pod\u00eda poner en jaque, incluso por parte de sus propios aliados. Y bien por estrategia o por un sincero arrepentimiento, qui\u00e9n sabe si por superstici\u00f3n o incluso admiraci\u00f3n recobrada, todos los carolingios emparentaron con las madres, viudas e hijas de aquellos merovingios a los que dieron muerte, para as\u00ed, de alg\u00fan modo, perpetuar su estirpe a la par que aseguraban y consolidaban su propio bot\u00edn para la posteridad. Carlomagno era plenamente consciente de \u00e9sta situaci\u00f3n y lo que se ha dado en llamar Renacimiento Carolingio, tambi\u00e9n puede interpretarse como un modo de justificar todo cuanto hab\u00edan hecho sus antecesores desde Carlos Martel, al tiempo que borrar cualquier recuerdo y vestigio de la floreciente y traicionada estirpe merovingia. Pero el tiempo, de cuando en cuando, hace justicia a los hechos y ayuda a la historia a poner las cosas en su sitio. La historia de Dagoberto II fue ocultada de tal modo, que apenas se supo de ella hasta bien entrado el siglo XVII y tambi\u00e9n por esas fechas, fue descubierta la tumba de Childerico I, en 1653, hijo de Meroveo y padre de Clodoveo. Gracias a estos testimonios se ha podido rastrear esa \u00e9poca oculta y ocultada donde hunden las ra\u00edces casi todos los poderes terrenales que ha habido desde entonces hasta la actualidad, basados en la infamia y la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Patr\u00edstica cat\u00f3lica: Estigmatizaci\u00f3n espiritual del oso<br \/>\n&#8211; Mala prensa b\u00edblica<br \/>\nEn la Biblia, son pocas veces los lugares donde el oso es citado, cosa comprensible, dada la zona geogr\u00e1fica los textos que la componen. Uno de ellos aparece cuando el joven David, pelea contra un oso y un le\u00f3n, que intentan robarle las ovejas. Samuel, 17. Otro caso, es el del profeta Eliseo, quien a modo, como hac\u00eda Artemisa, hizo devorar a manos de un oso, a unos jovenzuelos que se burlaban de su calvicie. En cualquier caso, los episodios no dicen nada bueno de nuestros amigos.<\/p>\n<p>&#8211; Identificaci\u00f3n con el diablo<br \/>\nA la ya mencionada identificaci\u00f3n que hace San Agust\u00edn del oso como diab\u00f3lico, se le ha de sumar c\u00f3mo los padres de la Iglesia identifican con el oso, el mayor n\u00famero de pecados capitales que puedan caber en un solo ser: el de la lujuria, la holgazaner\u00eda, la glotoner\u00eda, etc.<\/p>\n<p>&#8211; Prohibici\u00f3n de su culto pagano<br \/>\nPor todo lo anterior, las distintas culturas y tradiciones paganas que admiraban al oso por su cuerpo, pero ten\u00edan por esp\u00edritu primigenio de la ciudad o del pueblo, fue prohibido por la iglesia. Por poner un ejemplo, si bien disfrazarse de animal no estaba bien visto por la iglesia, las mayores condenas y diatribas por parte de cl\u00e9rigos y obispos, se las llevaba el oso. Seguramente por su vellosidad.<\/p>\n<p>&#8211; Suplantaci\u00f3n del ancestral calendario osuno<br \/>\nPero como quiera que las gentes, de un modo expl\u00edcito o inconscientes se manten\u00edan files y aferradas al milenario culto al oso, la iglesia no tuvo m\u00e1s remedio que adaptar sus festividades y suplantarlas por un curioso santoral, como se podr\u00e1 comprobar. El ejemplo m\u00e1s claro lo representan San Mart\u00edn, festividad de car\u00e1cter variable, que se fij\u00f3 finalmente el 11 de noviembre. Dicho d\u00eda, los campesinos celebraban el momento en que el oso entraba en su letargo o hibernaci\u00f3n. Tambi\u00e9n era momento de recogimiento de labriegos, ganado, y bosque en general. A \u00e9ste respecto es curioso que el nombre m\u00e1s com\u00fan sea dado a los osos sea el de \u00e9ste santo. El \u00e9xito de \u00e9stas sustituciones pac\u00edficas, anim\u00f3 a las iglesias de toda Europa a hacer lo propio, o sencillamente, a animalizar a sus propios santos. As\u00ed, tenemos los casos de Santa \u00darsula (21 de octubre), patrona de Colonia, y venerada en toda Centro Europa, y varias decenas m\u00e1s muy parecidos: San Orso de Aosta, San Ursicino de Merano, etc. Tambi\u00e9n se intent\u00f3 cristianizar las fechas del despertar ursino, pr\u00f3ximas a la primavera. Como el 2 de febrero, el 14 de febrero, etc. Pero no fue suficiente. En el siglo V, para acabar con todas las fiestas osunas, el papa Gelasio, instituy\u00f3 la fiesta de las Calendas. Pero una muestra de que no dio buenos resultados, es que en Francia, donde estaba muy arraigado el culto al oso, la fiesta de las Calendas, no se la denomin\u00f3 Chandeleur, sino Chandeleours, cuyo juego de palabra es f\u00e1cilmente identificable con la figura del oso.<\/p>\n<p>&#8211; Denigraci\u00f3n del oso a manos del Santo<br \/>\nUna vez suplantado el oso en el calendario, era preciso hacer ver a los fieles, que los hombres de iglesia son superiores al animal de igual modo que en el G\u00e9nesis, los hebreos, al hacer que las estrellas, la luna y el sol fueran creadas por su Dios, hac\u00edan ver a egipcios y babilonios, que ellos eran superiores\u2026 As\u00ed, el oso pasa a ser domado y compa\u00f1ero de viaje y sirviente de los distintos santos ya citados. Atado con bozal y cadena, aparece junto a San Blas, San Columbano y San Galo,Sn Adagio, etc, desempe\u00f1ando distintos papeles, como tirando de un arado, llevando el equipaje de su amo en un hatillo, construyendo abad\u00edas e incluso convirti\u00e9ndose \u00e9l mismo, el propio oso, en monje para fundar monasterios y abad\u00edas.<\/p>\n<p>Per\u00edodo Carolingio: Exterminio f\u00edsico del oso<br \/>\n&#8211; Persecuci\u00f3n implacable<br \/>\nEl per\u00edodo carolingio fue, sin duda alguna, el peor momento que ha conocido el oso en su historia, y Carlomagno, su peor enemigo. Fue \u00e9l quien emprendi\u00f3 su persecuci\u00f3n f\u00edsica y su casi total exterminio en los bosques europeos. No solo promov\u00eda a diestro y siniestro la caza del oso por todos sus dominios, sino que se ufanaba en no darle tregua en su propio h\u00e1bitat del bosque al que ya por entonces, el oso hab\u00eda quedado reducido. Nunca antes se hab\u00eda acometido la tala de bosques de modo tan sistem\u00e1tico. Por supuesto todo ello, con el apoyo de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>&#8211; Desprestigio<br \/>\nPara desprestigiar al animal, se idearon varias tretas. Una de ellas fue crear las casas de fieras en donde se exhib\u00eda al oso enjaulado, amordazado con bozal y atado con gruesas cadenas, para burla y mofa de ni\u00f1os y visitantes. Todos los se\u00f1ores gustaban de tener en su castillos y palacios, osos en los fosos, a los que exhib\u00edan como aut\u00e9nticos trofeos. Tambi\u00e9n se foment\u00f3 la costumbre de juglares y trovadores de pasear de pueblo en pueblo y de feria en feria, con osos amaestrados a los que hac\u00edan objeto de toda burla. No deja de ser curioso, que fuera en \u00e9ste periodo en el que aparecieron con fuerza las leyendas art\u00faricas, cuyo eje central era el Santo Grial.<\/p>\n<p>&#8211; Hip\u00f3tesis del \u00faltimo merovingio<br \/>\nEste af\u00e1n de persecuci\u00f3n y muerte del oso, puede deberse en parte al cari\u00f1o, afecto y devoci\u00f3n que los merovingios y antiguos sicambrios ten\u00edan por el oso. El usurpador, temiendo que el popular y pagano culto al oso pudiera esconder y disfrazar un vago recuerdo de la traici\u00f3n hecha por los carolingios a los merovingios, decidieron acabar con el animal, no ya en su representaci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n, f\u00edsica. No obstante, tambi\u00e9n cabe la posibilidad de que los usurpadores tuvieran noticias de que algunos merovingios y descendientes de los mismos, se movieran por el territorio disfrazados de osos, aprovechando la soledad de las altas monta\u00f1as. De ah\u00ed, que se realizaran tantas batidas y con tanto af\u00e1n. No se estar\u00eda persiguiendo al oso, en cuanto animal, sino de un modo soterrado, a quienes todav\u00eda pod\u00edan ofrecer cierta resistencia o suponer un potencial peligro en los lugres m\u00e1s rec\u00f3nditos del reino.<\/p>\n<p>&#8211; El Pr\u00edncipe Ursus<br \/>\nUno de estos peligros, pudo representarlo uno de aquellos descendientes: Sigisberto VI, quien fuera conocido como el Pr\u00edncipe Oso, que con ayuda de varios nobles que le manten\u00edan secreta lealtad, protagoniz\u00f3 entre el 877 y 879 una insurrecci\u00f3n contra Luis II de Francia.<\/p>\n<p>&#8211; Amigos de los osos<br \/>\nCon todo, en tan nefasto panorama, todav\u00eda se pod\u00edan encontrar amigos de los osos, como Pedro de Bearn (1340-1416), quien amaba los osos y los ten\u00eda en gran estima, cuidando de ellos en todas sus posesiones, o Juan de Berry, quien tambi\u00e9n sent\u00eda una gran devoci\u00f3n por ellos, proclamando en sus l\u00edmites prohibici\u00f3n de su caza y conservaci\u00f3n de sus ejemplares. Pero, curiosamente, fue en el mism\u00edsimo Aquisgran donde, pese a la guerra que le hab\u00edan declarado los carolingios, durante el reinado de Carlos, el Calvo, se alz\u00f3 una enorme osa de bronce.<\/p>\n<p>Medioevo cristiano: El oso destronado<br \/>\nYa hemos comentado c\u00f3mo la Iglesia, desde los tiempos de la Patr\u00edstica y San Agust\u00edn, hab\u00edan declarado la guerra al oso. Pero ahora, contando tambi\u00e9n con el apoyo de los Carolingios, creyeron llegado el momento de arrebatarle su corona para entreg\u00e1rsela a otro animal, muy inferior a su linaje, y si se me permite, hasta extra\u00f1o al lugar. De igual modo que el Papa quit\u00f3 la corona a los merovingios para d\u00e1rsela a los carolingios, se la arrebat\u00f3 al oso para entreg\u00e1rsela al le\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Oso versus Le\u00f3n<br \/>\nQue el oso es m\u00e1s fuerte que el le\u00f3n, ya lo sab\u00edan en el circo romano, donde eran necesario, al menos cuatro leones, para hacer frente a un solo plant\u00edgrado. Sin embargo, el le\u00f3n gozaba de mejor prestigio en la Biblia que el oso, pues si bien \u00e9ste siempre aparec\u00eda con tintes negativos y peyorativos, el le\u00f3n gozaba de cierta ambivalencia, que permiti\u00f3 a los te\u00f3logos hablar de un le\u00f3n bueno y un le\u00f3n malo. Siendo \u00e9ste el \u00fanico obst\u00e1culo para elevar al le\u00f3n a la categor\u00eda de rey y santo entre los animales, se decidi\u00f3 reconvertir al le\u00f3n malo, en el se\u00f1or guepardo. Tras este cambio nominal y conceptual, una falsedad m\u00e1s que sumar al catolicismo, el le\u00f3n pas\u00f3 a ser el rey de la fauna.<\/p>\n<p>&#8211; Her\u00e1ldica<br \/>\nDonde mejor puede apreciarse \u00e9ste tr\u00e1nsito tan extra\u00f1o por no quedar en Europa le\u00f3n alguno en libertad, es en los escudos de armas donde \u00e9l solito, en pocos siglos, acapar\u00f3 entre el 15 y el 20% de los emblemas, cantidad nada despreciable si tenemos en cuenta que quienes le siguen, como el \u00e1guila, apenas llegan al 8%. Los osos fueron sustituidos por leones, salvo en algunas casas n\u00f3rdicas que hasta el d\u00eda de hoy se han mantenido fieles a sus ancestros.<\/p>\n<p>&#8211; Arte<br \/>\nEl pasaje literario donde tambi\u00e9n se puede apreciar esta sustituci\u00f3n, es en la relaci\u00f3n que se hace en el Arca de No\u00e9. En la Biblia, no se hace menci\u00f3n alguna de animales concretos, sin embargo, su representaci\u00f3n va variando con el tiempo, en cuadros, telas, frescos\u2026 As\u00ed se puede apreciar que en los primeros tiempos el primero al entrar en el arca, era un oso. Sin embargo, m\u00e1s adelante el oso va retrocediendo puestos y el primero pasa a ser el le\u00f3n, seguido de elefantes y jirafas.<br \/>\nPor otra parte, al oso se le dedican toda suerte de leyendas que le dejan siempre mal parado, y con una imagen nefasta. Este es el caso del oso enamorado. En el ducado de Saboya, una joven virgen desaparece. Pasados los a\u00f1os, unos pastores la encuentran encerrada en una cueva lontana, en las altas monta\u00f1as. En dicha cueva, ven una cama, vestidos, \u00fatiles de cocina. La muchacha cuenta a las autoridades que fue raptada por un oso y que fue el oso quien llev\u00f3 all\u00ed todas esas pertenencias. Los lugare\u00f1os, entonces empiezan a recordar que efectivamente los \u00faltimos a\u00f1os, hab\u00edan desaparecido \u00fatiles de un modo extra\u00f1o. Pero nadie cre\u00eda en la historia de la joven. Antes bien, sospechaban que se hab\u00eda escapado con un mozo del pueblo rival y que viv\u00edan en pecado, hasta que apareci\u00f3 el oso en mitad del pueblo reclamando que le devolvieran a su amada. Los lugare\u00f1os no dieron cr\u00e9dito, lo dejaron escapar, pero le esperaron al d\u00eda siguiente y le dieron muerte.<\/p>\n<p>Renacimiento y modernidad: El oso digno de l\u00e1stima<br \/>\n&#8211; Situaci\u00f3n bochornosa<br \/>\nEl oso ten\u00eda ya el espacio muy restringido. El ser humano lo acosaba por doquier y se ve\u00eda relegado a la alta monta\u00f1a. Ello tambi\u00e9n se reflejaba en su dieta. De haber sido 80% carn\u00edvoro y 20% herb\u00edvoro, ahora su dieta pas\u00f3 a ser un 40% carn\u00edvoro, un 60% herb\u00edvoro. El animal hab\u00eda dejado de ser motivo de caza. Ya no daba prestigio, ya no era el rey de la jungla. En su sustituci\u00f3n, el ciervo parec\u00eda un animal m\u00e1s digno de ser presa para organizar cacer\u00edas. El oso era tenido como algo bruto y vulgar. Su carne dej\u00f3 de ser un manjar, y su piel apenas era apreciada para gorros y abrigos. A los nobles y caballeros de la \u00e9poca del Renacimiento y la modernidad, les parec\u00eda m\u00e1s elegante cazar ciervos y lucir en las paredes sus cornamentas. A ese punto se hab\u00eda llegado.<\/p>\n<p>&#8211; Animal de circo<br \/>\nPara colmo, los osos pasaron a ser animales de circo, pero no para ser admirados con asombro, sino para divertimento de las gentes y los ni\u00f1os con toda clase de gracias y piruetas. Los osos mostraban todas las habilidades de que eran capaces, desde bailar, equilibristas, andar sobre toneles, etc. Ya no hac\u00eda falta ni ponerles cadenas. Su sumisi\u00f3n estaba garantizada.<\/p>\n<p>&#8211; Literatura, cuentos y f\u00e1bulas<br \/>\nLos osos, gracias a La Fontaine y Samaniego, pasan a ser conocidos por el vulgo, con todos los atributos de los que hab\u00eda hecho uso Plinio el viejo respecto a su torpeza, maldad, necedad, gula, pereza, sirviendo as\u00ed de contrapunto en la moralina que destilaban las f\u00e1bulas y los cuentos. Incluso en el \u00fanico cuento en el que salen bien parados, el de Ricitos de Oro, los mismos aparecen como en un segundo plano y un poco bobalicones.<\/p>\n<p>Romanticismo<br \/>\no Melancol\u00eda. Pero lo que son las cosas, en el siglo XIX, cuando la figura del oso est\u00e1 totalmente denostada, vituperada, mancillada, suplantada, eclipsada, desgastada, insultada, mofada y olvidada, genera en el inconsciente colectivo un poso de melancol\u00eda, una cierta pena que a\u00fan no exenta del desprecio posibilita su rescate como veremos en el siglo XX. As\u00ed aparece de nuevo el mito de la Osa que amamanta, y el de la bella y la bestia.<\/p>\n<p>o Nombres y top\u00f3nimos. Son innumerables los nombres propios cuya ra\u00edz remite al oso. As\u00ed, nombres que empiezan por Ben, Bern, Bero, Bera, Born, Beorn, Per, Pern, aparte de los ya mencionados, que empiezan por Ar, Arc, Ur, Urs, etc.<br \/>\nTambi\u00e9n son varias las ciudades que tienen en su origen o por emblema, a un oso. Sirvan como ejemplo, la ciudad de Berna, Berl\u00edn, y la misma Madrid. Hay incluso toda una naci\u00f3n, como Rusia, que se considera toda ella uno oso, el Oso Ruso.<\/p>\n<p>Siglo XX: La venganza del oso<br \/>\n&#8211; Oso de peluche<br \/>\nTheodore Roosevelt (1858-1919) era aficionado a la caza. En cierta ocasi\u00f3n fue invitado a una cacer\u00eda. En el transcurso de la misma vi\u00f3 enfrente suyo un oso inm\u00f3vil junto a un \u00e1rbol, pero cuando se dispuso a cazarlo, se percat\u00f3 que el mismo permanec\u00eda demasiado inm\u00f3vil y entonces cay\u00f3 en la cuenta de que estaba atado al lugar. Ante esta situaci\u00f3n, exclam\u00f3: No puedo matar a \u00e9ste oso y seguir mirando a los ojos de mi hija. La situaci\u00f3n fue retratada por un avispado reporter que le acompa\u00f1aba y al d\u00eda siguiente apareci\u00f3 en los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca. El caso fue tan sonado, que un inteligente empresario, Morris Michtom cre\u00f3 el primer osito de peluche. Su \u00e9xito a\u00fan llega a nuestros d\u00edas d\u00e1ndose el caso que en las casas reales se da la paradoja de que mientras los padres se dedican a cazar osos en su tiempo libre, en las cunas de sus reto\u00f1os hay ositos de peluche conquistando la mente y los corazones para el futuro siglo XXI.<\/p>\n<p>&#8211; Merchandising del oso<br \/>\nHoy el oso se ha convertido en un icono de ternura y de amor. Hoy, por San Valent\u00edn, se regalan osos amorosos, entidades bancarias tienen al oso como emblema por su imagen de fortaleza y nobleza, y no son pocos los organismos ecol\u00f3gicos que lo sit\u00faan en su preferencia. El oso tambi\u00e9n triunfa frente al le\u00f3n, en los dibujos animados. Frente al Rey Le\u00f3n le antecedieron Bal\u00fa, Yogim Bubu, Misha, Yaki, Nuka, y m\u00e1s recientemente, el Kung-Fu Panda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pre\u00e1mbulo: El hombre y el oso &#8211; Reflexi\u00f3n sobre la historia. Historia es una palabra equ\u00edvoca, que en ocasiones se contradice a ella misma. 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