{"id":634,"date":"2010-11-08T00:20:26","date_gmt":"2010-11-07T22:20:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=634"},"modified":"2010-11-08T00:29:07","modified_gmt":"2010-11-07T22:29:07","slug":"epc-de-como-sentarse-en-el-autobus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/08\/epc-de-como-sentarse-en-el-autobus\/","title":{"rendered":"EpC: De c\u00f3mo sentarse en el autob\u00fas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_642\" aria-describedby=\"caption-attachment-642\" style=\"width: 224px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/11\/Congreso.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-642\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/files\/2010\/11\/Congreso.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"136\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-642\" class=\"wp-caption-text\">Aqu\u00ed no tenemos ese problema. Todos somos amigos: cambiamos cromos, vamos juntos a comidas y cenas, y no nos importa tener que pasar unas horas juntos. A fin de cuentas cobramos lo mismo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>All\u00e1 por los a\u00f1os treinta, hab\u00eda un hombre culto, sensible, idealista y de gran oratoria, amante de las artes y los animales, disciplinado, entregado a su trabajo, honesto, abstemio, vegetariano, con gran sentido del humor, galante con las mujeres, cuyo prop\u00f3sito en el mundo era traer la Paz y la prosperidad para su pueblo y sus vecinos&#8230;claro que Adolf tambi\u00e9n buscaba \u201cLebensraum\u201d t\u00e9rmino que solo dicho en alem\u00e1n asusta, pero que no es otra cosa que \u201cel espacio vital\u201d que todos precisamos para vivir en sociedad.<br \/>\nCualquiera que se meta en un buscador podr\u00e1 localizar infinidad de estudios sobre c\u00f3mo funciona nuestro particular calibraje del \u201cespacio vital\u201d y c\u00f3mo este var\u00eda su tama\u00f1o en funci\u00f3n de si interactuamos con la pareja, los distintos miembros familiares, amigos, personas de otro sexo y edad, gentes de otra raza y cultura&#8230; pero tambi\u00e9n en funci\u00f3n de la circunstancia, pues es evidente que somos capaces, si no hay m\u00e1s remedio, de estar unos junto a otros apretaditos sin capacidad para bailar que es a lo que supuestamente uno acude a la discoteca. Y \u00a1Claro! Este \u201c si no hay m\u00e1s remedio\u201d da para mucho cuando no queremos ni por lo m\u00e1s remoto que alguien se siente a nuestro lado y nos invada nuestra \u201cLebensraum\u201d<br \/>\nPor supuesto, uno debe aprender ciertas cosillas desde peque\u00f1ito, sin que nadie se las ense\u00f1e de forma reglada; entre ellas es a no sentarse en el mismo banco cerca de un desconocido cuando hay m\u00e1s bancos libres en los alrededores al alcance de la vista, y a no hacerlo justo al lado si solo hay un banco, cuando el otro extremo del mismo est\u00e1 vac\u00edo, adem\u00e1s de peligroso, puede resultar embarazoso por los m\u00faltiples equ\u00edvocos a los que da lugar entre personas de sexo opuesto y no digamos del mismo sexo&#8230;otro tanto rige para los asientos del autob\u00fas. Mas como sucede que hay demasiada gente a medio cocer en su formaci\u00f3n b\u00e1sica, algunos han empezado a confeccionar distintas estrategias para evitarse en lo posible verse afectados en su intimidad espacial, fruto de una dilatada observaci\u00f3n que paso a relatar.<br \/>\nLas personas, siguiendo las pautas individualistas de nuestra segura sociedad, buscan la soledad y que nadie les incomode en su Lebensraum, cosa que cuando el mundo era algo m\u00e1s inseguro, era bien a la inversa: todo el mundo buscaba la cercan\u00eda&#8230;el caso es que al entrar al autob\u00fas m\u00e1s o menos la regla entre nosotros consiste en ir sent\u00e1ndose en aquellos lugares donde los dos asientos est\u00e9n libres, y solo accedemos a sentarnos en un asiento donde ya hay un vecino al lado, cuando todas las parejas de asientos, ya tienen un ocupante. Sabido esto, se ha colegido que los asientos que m\u00e1s boletos tienen de ser ocupados por un vecino cuando todas las parejas ya han sido mancilladas con presencia indeseable, son los de alante por personas mayores y gente que se marea, cuya circunstancia personal les compensa el verse invadido su \u201cEspacio Vital\u201d y tambi\u00e9n los de atr\u00e1s, precisamente por gente como ellos que busca denodadamente no tener nadie a su lado, realidad verdaderamente inc\u00f3moda, dado que se juntan personas bastante irascibles por la presencia de los dem\u00e1s, y que se pasan el viaje pensando \u201c\u00a1Por qu\u00e9 a mi! Por qu\u00e9 me ha tenido que tocar a mi que este idiota se siente a mi lado&#8230;\u201d As\u00ed pues, los mejores sitios son los centrales a los que las personas con problemas no llegan y los que buscan asientos libres, pasan de largo. Con todo, hay problemas con individuos despistados que son capaces de sentarse en el primer sitio que encuentran: el que t\u00fa hayas dejado libre junto al pasillo. Para evitar este percance, una primera t\u00e1ctica consiste en dejar alg\u00fan tipo de bulto en el asiento, una chaqueta, un libro, un malet\u00edn&#8230;algo que le haga ver al que viene que para sentarse junto a ti, va a tener que pedirlo y preferir\u00e1 buscar otros sitios junto a otra persona que todav\u00eda no se haya familiarizado con dicha t\u00e9cnica del bulto sospechoso. Claro que hay un momento en que los reci\u00e9n llegados a un autob\u00fas con bastantes pasajeros, no les quedan m\u00e1s asientos que los ocupados por bultos. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? En este caso, conviene no mirar a qui\u00e9n viene por el pasillo, es mejor perderse entre las hojas de un peri\u00f3dico, para que ese indeseable de \u00faltima hora, prefiera hablar con un ingenuo que le mira a su paso, antes de tener que interrumpirte en tu lectura. En cualquier caso, lo que nunca se ha de hacer, si se desea mantener el Espacio Vital intacto, es hacer adem\u00e1n de retirar las cosas a su paso, ni cuando aparentemente haya pasado, la capacidad desesperada de un ojo buscando donde sentar su trasero alcanza un \u00e1ngulo de visi\u00f3n superior a los 180 grados. No obstante, hay que estar preparados psicol\u00f3gicamente por si sucede ser fat\u00eddicamente preseleccionados; en ese momento, se debe cuidar la coreograf\u00eda de gestos y palabras; una equivocaci\u00f3n \u00a1Y lo tienes sentado a tu lado! Lo primero, es dejar tu cuerpo de frente y girar bruscamente la cabeza, esta vez s\u00ed mirando fijamente a quien te interrumpe y espet\u00e1ndole \u201c\u00bf Quieres sentarte?\u201d o mejor a\u00fan \u201c\u00bfNo querr\u00e1s sentarte?\u201d Lo normal es que de haber otro sitio libre, prefiera salir de tu presencia pitando. Pero tambi\u00e9n hay gente muy cabrona que basta que te fastidia tener alguien al lado, para que se empe\u00f1en en sentarse cerca de ti. Por eso, empieza a ser muy recomendable sentarse en el asiento que da al pasillo y dejar los bultos junto a la ventana; con ello conseguimos plantear una especie de barricada corporal que habr\u00e1 de ser franqueada por los potenciales intrusos, quienes por lo general, preferir\u00e1n solicitar que les retiren bultos de asientos del pasillo, a atreverse pedirle a alguien que se levante para dejarlo pasar. Pero esta estratagema tiene un clamoroso defecto, a saber: que mucha gente prefiere ventanilla, y evidentemente, para gente as\u00ed, localizar un puesto le permite vencer todo escr\u00fapulo. Para estos casos se ha ensayado fortificar la posici\u00f3n corporal asiendo con las manos el asiento delantero para evidenciar la situaci\u00f3n, pero con bajo resultado. Hasta aqu\u00ed, digamos que ha bastado la sugerencia, la persuasi\u00f3n, y un poco de psicolog\u00eda. Pero a veces, es necesario ir un poco m\u00e1s all\u00e1&#8230;a\u00fan a costa de quedar como un cochino y mal educado, puedes dar a entender que el asiento libre est\u00e1 libre porque est\u00e1 sucio o pringado de algo&#8230;Por supuesto, todos estos esfuerzos tienen sentido siempre y cuando hay indicios de que el autob\u00fas no se va a llenar. De lo contrario, se invierte la estrategia y se act\u00faa de tal modo que a tu lado se sienten chicas guapas, y en el peor de los casos , personas delgadas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All\u00e1 por los a\u00f1os treinta, hab\u00eda un hombre culto, sensible, idealista y de gran oratoria, amante de las artes y los animales, disciplinado, entregado a su trabajo, honesto, abstemio, vegetariano, con gran sentido del humor, galante con las mujeres, cuyo prop\u00f3sito en el mundo era traer la Paz y la prosperidad para su pueblo y &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/08\/epc-de-como-sentarse-en-el-autobus\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">EpC: De c\u00f3mo sentarse en el autob\u00fas<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4284,155],"tags":[401,4283],"class_list":["post-634","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-epc-2","category-general","tag-educacion","tag-epc"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=634"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":641,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/634\/revisions\/641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}