{"id":696,"date":"2010-11-24T03:02:21","date_gmt":"2010-11-24T01:02:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=696"},"modified":"2010-11-24T14:39:44","modified_gmt":"2010-11-24T12:39:44","slug":"cuentame-un-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/24\/cuentame-un-cuento\/","title":{"rendered":"Cu\u00e9ntame un cuento"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=aZKC8R_RD2A\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=aZKC8R_RD2A<\/a>\n<p>Si para Golpes Bajos, durante la reconversi\u00f3n de los Ochenta, ya eran malos tiempos para la l\u00edrica, y los Celtas Cortos ped\u00edan que se les contara un cuento durante los Noventa con la que estaba cayendo, qu\u00e9 podemos decir ahora con Amaral anunciando a los cuatro vientos que, tras pasarse toda la noche en la calle y no quedar d\u00edas de verano, no piensa salir corriendo, cuando hay sobrados motivos para ello, de no ser que se est\u00e9 paralizado de miedo, ante el panorama postmoderno que se nos presenta por delante y que justifica la a\u00f1oranza de lo retro y el avance del conservadurismo como medida preventiva de progreso, ante un futuro a todas luces pret\u00e9rito que amenaza con involucionar de golpe, todas las conquistas sociales adquiridas tras muchos siglos de lucha.<br \/>\nAntiguamente, los peque\u00f1os de la casa, como bien expone Propp, aprend\u00edan todo cuanto hab\u00edan de aprender de las historietas, an\u00e9cdotas, y cuentos que les contaban los mayores, incluidas ense\u00f1anzas valios\u00edsimas para su supervivencia, relatos que en su conjunto no le escatimaban ni una brizna de la crueldad del mundo en el que habr\u00eda de vivir: brujas, ogros, demonios, monstruos, lobos, ayudaban a la mente infantil a comprender que la realidad que le rodeaba estaba plagada de peligros; madrastras envidiosas, gigantes ego\u00edstas, oscuras ancianitas, el hombre del saco, reyes perversos, advert\u00edan de las distintas caras del Mal con el que se pod\u00edan encontrar; manzanas envenenadas, casitas de caramelo, castillos m\u00e1gicos, bosques encantados, ejercitaban en ellos la capacidad de desconfiar y que arraigara cierto escepticismo, etc. Empez\u00f3 entonces la idiotizaci\u00f3n de la infancia mucho antes de la irrupci\u00f3n de la ESO entre nosotros\u2026se inici\u00f3 con la dulcificaci\u00f3n de los cuentos infantiles, las pel\u00edculas de Disney, y los Happy End Hollywoodienses, que persuaden a las ingenuas inteligencias de que un comportamiento ejemplar particular garantiza al individuo una vida sana, sin enfermedades ni problemas, sin traiciones, sin atropellos, ni injusticias, y de haberlas, si bien ya no puede confiar en la justicia divina, para eso est\u00e1 Superman, Terminator, Robocop, o m\u00e1s dulce todav\u00eda\u2026\u00a1Pokemon! Esta estrategia de idiotizaci\u00f3n de la infancia y la juventud, bien dise\u00f1ada desde el Gobiernos e Instituciones, bien apoyada sin fisuras por los medios de comunicaci\u00f3n, con la financiaci\u00f3n del mercado que precisa de empleados d\u00f3ciles y consumidores compulsivos, sin embargo, adolece del debido plan de contingencia ante los nocivos efectos colaterales que ha causado entre las nuevas generaciones y que empieza a aflorar cada vez de modo m\u00e1s notable en forma de violencia juvenil, cuyo calibre requiere una perspectiva m\u00e1s profunda que a la que nos tiene acostumbrados las \u00f1o\u00f1as interpretaciones de la sociolog\u00eda oficial, que para algo la pagan a base de encuestas.<br \/>\nUnos ni\u00f1os acostumbrados a escuchar de sus abuelos historias de miedo, pasajes b\u00edblicos truculentos en boca del cura, mitos y leyendas de ambiguo recorrido moral contados por el maestro y como unos padres llevaban a sus hijos al bosque para que se perdieran en labios de su querida m\u00e1m\u00e1,,al margen de que de esas mismas fuentes recib\u00edan mejores pruebas materiales, ten\u00edan la mente bien formada para afrontar los retos de una vida adulta muy jodida como resulta de tener que trabajar para otros, hacer lo que mandan los jefes, pagar impuestos hasta para limpiarte el culo, no poder follar cuanto te apetece, con quien te apetece, cuando te apetece, y como te apetece, vivir en condiciones hostiles en habit\u00e1culos reducidos rodeados de asfalto, ruidos, poluci\u00f3n, con deseos constantes de escapar de todo ello, pero sin esperanza de poderlo conseguir\u2026porque las perdices estaban reservadas para Pr\u00edncipes y Princesitas\u2026Pero ahora, esos reyes de la casa que han adquirido el denominado por Javier Garrido \u201cS\u00edndrome del Emperador\u201d, esos nuevos Tiranos de la videoconsola, esos a quienes videos, Dvds, pelis y mangas han acostumbrado, de una parte a presenciar finales felices, y de otra a resolverlo todo a la tremenda ametralladora en mano, pero a quienes desde la cuna se les hizo creer que el lobo tambi\u00e9n era bueno y acababa sent\u00e1ndose junto a Caperucita y su abuelita a tomar la merienda\u2026son incapaces de digerir toda la rabia y frustraci\u00f3n que les genera darse de bruces no con un juego de rol, ni con un programa virtual, sino con la realidad, no ya en su etapa adulta independiente, sino sin salir de su privilegiada posici\u00f3n irresponsable y dependiente en el mismo nido paterno, entrando en conflicto con todos y cada uno de los actores con los que deber\u00eda saber interactuar, padres, profesores, parejas, compa\u00f1eros, y como se ve \u00faltimamente con el propio grupo de iguales, hasta ahora \u00faltimo basti\u00f3n en el que la juventud parec\u00eda refugiarse f\u00edsica y espiritualmente, mas le suponen todo un problem\u00f3n al disponer de un poderoso hardware nuevo, pero carecer de su correspondiente software, de tal guisa que incapaces de seguir patrones adecuados de conducta subliminalmente asimilados durante su m\u00e1s tierna infancia, ponen en juego la antedicha papilla mental administrada, cuyo resultado ya no se traduce en la t\u00edpica rebeld\u00eda juvenil, sino de forma iracunda, en modos y maneras m\u00e1s propias de psic\u00f3patas y asesinos en serie, que de su edad, como lo atestiguan los reiterados y cada vez m\u00e1s repetidos casos de violencia entre ni\u00f1os, adolescentes, y j\u00f3venes.<br \/>\nEs posible que para esta generaci\u00f3n y la que est\u00e1 al llegar, todo est\u00e9 perdido y no haya nada que hacer, salvo capearla como buenamente se pueda, pero s\u00ed cabe corregir errores con los que todav\u00eda andan a gatas. No digo yo que volvamos a hacerles traducir las tragedias griegas mientras cursan el Trivium y Quadrivium, pero no estar\u00eda nada mal, empezar por contarles de nuevo cuentos al acostarles de viva voz, pero con todos sus ingre-dientes.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si para Golpes Bajos, durante la reconversi\u00f3n de los Ochenta, ya eran malos tiempos para la l\u00edrica, y los Celtas Cortos ped\u00edan que se les contara un cuento durante los Noventa con la que estaba cayendo, qu\u00e9 podemos decir ahora con Amaral anunciando a los cuatro vientos que, tras pasarse toda la noche en la &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/24\/cuentame-un-cuento\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Cu\u00e9ntame un cuento<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155,442],"tags":[4316],"class_list":["post-696","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","category-pedagogia","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=696"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":701,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions\/701"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}