{"id":708,"date":"2010-11-26T15:03:23","date_gmt":"2010-11-26T13:03:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=708"},"modified":"2010-11-26T15:11:04","modified_gmt":"2010-11-26T13:11:04","slug":"mercancia-capital-y-confianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/26\/mercancia-capital-y-confianza\/","title":{"rendered":"Mercanc\u00eda, capital y confianza"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=BW3gKKiTvjs\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=BW3gKKiTvjs<\/a>\n<p>Cuando parec\u00eda que Europa se convertir\u00eda sin remedio en un Supermercado com\u00fan en el que sus ciudadanos perder\u00edan tan abstracta condici\u00f3n en beneficio de un material estatus consumidor, resulta que, en lo que se ha transformado, es en una confederaci\u00f3n de casinos financieros donde rigen las mismas reglas que en el Principado de M\u00f3naco, es decir, d\u00f3nde ya no se produce riqueza material alguna, s\u00f3lo se especula con ella en una trucada ruleta en la que la Banca siempre gana y el resto pierde lo poco que le queda.<\/p>\n<p>Pasada la \u00e9poca de los trueques cuyos riesgos fueron tratados en el famoso cuento de los hermanos Grimm \u201cHans con suerte\u201d Marx diferenci\u00f3 acertadamente entre el ciclo que se iniciaba con una Mercanc\u00eda M que vendida aportaba un Capital C el cual se reinvert\u00eda en m\u00e1s Mercanc\u00eda de cuyo recorrido MCM, aunque de modo desigual toda la sociedad se beneficiaba por el aumento paulatino de bienes materiales con el parejo confort de la poblaci\u00f3n y aquel otro que, arrancaba de un Capital que se invert\u00eda en una Mercanc\u00eda para obtener m\u00e1s Capital, de cuyo trasiego CMC, generalmente nada bueno se sigue dado que la sustracci\u00f3n continuada de Capital de la circulaci\u00f3n depauperaba la presi\u00f3n del flujo financiero necesario para sostener la econom\u00eda de Mercado mientras aumentaba la especulaci\u00f3n y el riesgo de colapso con la consiguiente crisis econ\u00f3mica de la que muchos se ven afectados y muy pocos beneficiados.<\/p>\n<p>Pero lo que no pudo imaginar Marx, es que, llegar\u00eda un d\u00eda en que aquella situaci\u00f3n denunciada entre MCM y CMC se diluyera, no por la llegada al poder de una vanguardia intelectual comunista que impusiera una Dictadura del Proletariado capaz de instaurar el Socialismo y la igualdad social, sino por el propio Capital que ha logrado espiritualizarse en la denominada \u201cconfianza\u201d c, de modo que hoy ya no es preciso contar ni con Mercanc\u00eda ni con Capital, para triunfar en los negocios, basta tener \u201cc\u201d que a diferencia de la velocidad de la luz descubierta por Einstein no ten\u00eda la propiedad de ser constante, sino padecer el Principio de Incertidumbre de Heisenberg.<\/p>\n<p>As\u00ed es. En la actualidad, Occidente si algo produce es Nada. Y ya lo dec\u00eda Heidegger \u201cLa Nada nidifica\u201d de modo que vemos como nuestra actividad econ\u00f3mica que paso del sector Primario al Secundario y del Secundario al Terciario, le toca sublimarse esfum\u00e1ndose ante nuestros ojos sin que podamos evitarlo dado que es muy dif\u00edcil retener la Nada. \u00bfC\u00f3mo hemos llegado a esta situaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Mientras CMC discurr\u00eda en los conocidos ciclos capitalistas describiendo sus t\u00edpicos dientes de sierra cuyos altibajos nos hac\u00edan disfrutar de sus elevadas cumbres viviendo esperanzados con volver a subir mientras transit\u00e1bamos sus profundos valles repletos de oportunidades para realizar el Sue\u00f1o Americano, reproduciendo en la econom\u00eda el armonioso kaos de la Naturaleza con el advenimiento de sorpresivas tormentas y elegantes Arco Iris, digamos que, mal que bien, aquello funcion\u00f3 en la medida en que ten\u00eda, aunque transitorio y mediado, cierto contenido material en forma de M que soportaba el desenvolvimiento hist\u00f3rico basado en la Tesis-Ant\u00edtesis-S\u00edntesis que se supon\u00eda llevaba aparejado el final feliz en el Tiempo lineal hist\u00f3rico introducido en nuestras mentes por la Tradici\u00f3n Judeocristiana, y por si acaso la Fe no bastaba, nacieron las Compa\u00f1\u00edas aseguradoras de Negocios, Capitales y sobre todo Mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Pero aquella M fue perdiendo toda su consistencia, seg\u00fan fue imponi\u00e9ndose un criterio necesario para el Comercio cu\u00e1l es la \u201cconfianza\u201d pero no para el Mercado que requiere algo m\u00e1s que confianza. Necesita Realidad en forma de Mercanc\u00edas con las que comerciar. Porque la confianza puede depositarse en la honestidad del vendedor que no te escamotear\u00e1 en el peso, en el comprador que no escapar\u00e1 con el producto sin pagar, en la moneda que no sea falsa o depreciar\u00e1 en breve, en la calidad de lo adquirido, hasta en la Marca que para eso naci\u00f3\u2026pero la confianza ni compra, ni vende, tampoco sirve como moneda y menos a\u00fan de mercanc\u00eda, por consiguiente, una econom\u00eda basada en la confianza tiene m\u00e1s probabilidades de precipitarse al vac\u00edo que aquel que agarrado a una rama le ped\u00eda a Dios que le enviara dos \u00c1ngeles para salvarle en su ca\u00edda.<\/p>\n<p>El vacuo manejo financiero de la confianza ha permitido funcionar al Sistema al margen de la Producci\u00f3n y de las Mercanc\u00edas con los denominados Patrones Plata, Oro, Monedas fuertes, etc. Sin embargo, cuando la confianza se extendi\u00f3 a cualquier operaci\u00f3n, el resultado ha sido catastr\u00f3fico pues seg\u00fan la confianza se convert\u00eda en garante de las garant\u00edas, el riesgo de volatilidad aumentaba exponencialmente al invertir el proceso por el cual la confianza nac\u00eda de la Acci\u00f3n, siendo ahora la Acci\u00f3n la que depend\u00eda de la confianza. Antes tanto MCM como CMC generaban una c sea cM confianza en la Mercanc\u00eda, sea cC confianza en el Capital, siendo c siempre una variable y nunca una constante que depend\u00eda en todo caso de M o C particular. En cambio, ahora, la c constante permite que toda M y todo C pueda operar indistintamente de su Realidad, lleg\u00e1ndose a la situaci\u00f3n actual de que es posible comprar y vender, ganar y perder, sin M y sin C. Basta y sobra contar con c. As\u00ed de et\u00e9reo es el Sistema financiero al que confiamos nuestras vidas.<\/p>\n<p>Mientras hubo empresarios que contando con una Mercanc\u00eda la vend\u00edan para transformarla en un Capital que reinvert\u00eda en otra Mercanc\u00eda o en el peor de los casos, mientras hubo capitalistas que invert\u00edan su Capital en Mercanc\u00edas confiando en que los anteriores hicieran lo que mejor sab\u00edan hacer para as\u00ed obtener m\u00e1s Capital, en \u00faltimo t\u00e9rmino, los dos procesos descansaban en las Mercanc\u00edas y los Capitales se transformaban en Producci\u00f3n, con esta idea nacieron los Bancos la de acumular Capital para impulsar la actividad empresarial. Por el contrario hoy sucede que el Capital se ha sustituido por confianza, y la Mercanc\u00eda por especulaci\u00f3n, de modo que ahora s\u00f3lo podemos optar a Especular con la confianza para obtener m\u00e1s Especulaci\u00f3n EcE o confiar en la Especulaci\u00f3n que nos dar\u00e1 m\u00e1s confianza cEc, porque ya nadie opera con Mercanc\u00edas y Capitales reales, sino con su virtualidad en la confianza de que hay algo que vender y alguien que desea comprar.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed y s\u00f3lo as\u00ed como pudo haber gente que ganase fortunas con s\u00f3lo llamar por tel\u00e9fono y hacer un click en el ordenador en la especulaci\u00f3n tradicional: Un supuesto inversor compra por x una supuesta cosecha de arroz en As\u00eda a alguien que supuestamente se la vende por dicha x. Ello sucede en un Tiempo dado. Mientras dicho Tiempo transcurre el vendedor adquiere de verdad la cosecha por la mitad de x al tiempo que el comprador la vende por el doble de x. La diferencia que hay entre lo que gana el verdadero productor de la cosecha y lo que paga el verdadero consumidor se la quedan aquellos que han invertido en confianza en esos segundos que hay entre la llamada y el click del ordenador, cosa que hacen sin Mercanc\u00eda y sin Capital. Ellos se enriquecen y nosotros nos empobrecemos.<\/p>\n<p>Pues bien, la especulaci\u00f3n tambi\u00e9n se ha refinado permitiendo operar en el Casino financiero \u2013 me resisto a llamarlo Mercado- no sobre mercanc\u00edas reales o monedas de pa\u00edses como era inevitable hasta hace unos a\u00f1os; Ahora se puede especular sobre la confianza en los Mercados, la confianza en los Gobiernos, la confianza en el Capital\u2026de modo que es posible que en breve toda nuestra riqueza se reduzca a una desmesurada confianza que, \u00a1confiemos! nos d\u00e9 para comer, vestir y sobrevivir, en el desierto econ\u00f3mico en que se va a convertir todo Occidente sin empresas ni trabajadores, sin materias primas ni manufacturas, sin producci\u00f3n, sin cuota de mercado, sin consumidores con poder adquisitivo\u2026aunque me temo, mejor har\u00edamos en rezar para que nos llegue el man\u00e1 del cielo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando parec\u00eda que Europa se convertir\u00eda sin remedio en un Supermercado com\u00fan en el que sus ciudadanos perder\u00edan tan abstracta condici\u00f3n en beneficio de un material estatus consumidor, resulta que, en lo que se ha transformado, es en una confederaci\u00f3n de casinos financieros donde rigen las mismas reglas que en el Principado de M\u00f3naco, es &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2010\/11\/26\/mercancia-capital-y-confianza\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Mercanc\u00eda, capital y confianza<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4262,155],"tags":[99677,4291],"class_list":["post-708","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-general","tag-economia","tag-mercado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=708"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":712,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708\/revisions\/712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}