{"id":875,"date":"2011-01-04T13:51:57","date_gmt":"2011-01-04T11:51:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=875"},"modified":"2011-01-04T14:27:29","modified_gmt":"2011-01-04T12:27:29","slug":"la-degeneracion-del-genero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/01\/04\/la-degeneracion-del-genero\/","title":{"rendered":"La degeneraci\u00f3n del g\u00e9nero"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=IBMCyD_jTR8\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=IBMCyD_jTR8<\/a>\n<p>Hasta hace bien poco, tres eran las acepciones que humildemente manejaba sin tapujos de la voz \u201cG\u00e9nero\u201d: el g\u00e9nero de las palabras, el g\u00e9nero que los comerciantes guardaban en la trastienda y el g\u00e9nero al que pod\u00eda responder una pel\u00edcula u obra teatral. Pero henos aqu\u00ed que, de un tiempo a \u00e9sta parte, tan noble y respetable t\u00e9rmino ha degenerado sem\u00e1nticamente. Ahora, por influencia y clonaci\u00f3n del pu\u00f1etero ingl\u00e9s, puede emplearse indebidamente por esa otra huidiza palabra a la que tambi\u00e9n se dijo \u201camor\u201d. Y es que mientras en la lengua de Shakespeare, \u201cgender\u201d puede referirse tanto al g\u00e9nero de las palabras, como al sexo de los animales o personas, sucede que en la lengua de Cervantes, distinguimos sin dificultad entre el g\u00e9nero y el sexo, de igual manera que lo hacemos entre pata y pierna, macho y var\u00f3n, crianza de la prole y educaci\u00f3n de los hijos.<br \/>\nCierto que, no es la primera vez, ni ser\u00e1 la \u00faltima que ocurra esto y que hasta bien mirado sean \u00e9stas peque\u00f1as incorrecciones populares las que enriquezcan y hagan progresar el idioma. Pero en este particular, cabe decir aquello de el progreso ha ido demasiado lejos, y corremos el riesgo de no llegarnos a entender.<br \/>\nDe continuar as\u00ed, es posible que toda la comunidad de hablantes empecemos a tomar la palabra \u201cg\u00e9nero\u201d como sin\u00f3nima y menos agresiva que la atrevida voz \u201cSexo\u201d, cuya sola pronuncia parece despertar en nuestros carnosos labios libidinosos, los deseos m\u00e1s pecaminosos que beata mente pudiera imaginar&#8230; verdadera raz\u00f3n \u00e9sta por la que triunfa sin desmayo entre nosotros tan infeliz hallazgo medi\u00e1tico. De acontecer tan magna confusi\u00f3n, habr\u00edamos en breve de traducir muchas otras a\u00f1ejas expresiones, como cuando nos referimos al \u201cg\u00e9nero de los \u00e1ngeles\u201d, o al \u201cg\u00e9nero, drogas y rock and roll\u201d, que dudo mucho sonar\u00edan igual de bien, por no hablar de la denominada \u201cgeneraci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d y el \u201cg\u00e9nero chico\u201d. Por supuesto, habr\u00edamos de poner m\u00e1s cuidado en adquirir en el videoclub pel\u00edculas de \u201cg\u00e9nero infantil\u201d, todo sea que nos detengan por pedofilia. Los \u201cmedicamentos gen\u00e9ricos\u201d ver\u00edan aumentar sus ventas hasta igualar al viagra, o a los afrodis\u00edacos; \u201clas nuevas generaciones del PP\u201d ser\u00edan mucho m\u00e1s atractivas para cuantos buscasen participar en org\u00edas y bacanales&#8230; Pero ya puestos, seguramente unos conceptos nos llevar\u00edan a otros y en consecuencia, en vez de \u201chacer el amor, har\u00edamos el g\u00e9nero\u201d y dir\u00edamos eso de \u201cHaz el g\u00e9nero y no la guerra\u201d. Y hasta el mism\u00edsimo Benedicto XVI, en lugar de decir que \u201cDios es amor\u201d, nos sorprender\u00eda con un esclarecedor \u201cDios es g\u00e9nero\u201d, que a m\u00e1s de un estudioso de los textos m\u00edsticos ayudar\u00eda a comprenderlos en su justo marco hermen\u00e9utico, eso de que Dios es \u201cgeneroso\u201d. Y quien sabe, si por uno de aquellos beneficios inintencionados que describiera Mandeville y por arte de birlibirloque en un social acto psicoling\u00fc\u00edstico freudiano resultase que en \u201cgeneral\u201d, perdi\u00e9ramos el miedo de hablar de eso, y dejara de ser tab\u00fa conversar alegremente un poco m\u00e1s desenfadados sobre el \u201cg\u00e9nero\u201d que todos llevamos entre las piernas, de tal suerte que se \u201cgenerar\u00edan\u201d menos fobias, traumas, frustraciones y neurosis.<br \/>\nClaro que&#8230; siempre habr\u00e1 alguno que en ello apreciase el t\u00edpico rasgo del \u201cdegenerado\u201d.<br \/>\nSi con el ep\u00edgrafe o titular de \u201cViolencia de g\u00e9nero\u201d deseamos referirnos al maltrato que el hombre ejerce sobre la mujer en nuestra sociedad, lo propio ser\u00eda decirle violencia machista que aparte de ser m\u00e1s correcta, es mucho m\u00e1s expresiva. Si fuera el caso de que lo que se quisiera trasmitir fuera otro significado o paralelo o concomitante, tenemos multitud de adjetivos m\u00e1s certeros y apropiados para cada circunstancia que se desease describir, como son Violencia familiar, violencia dom\u00e9stica, violencia de pareja, violencia conyugal. Todas ellas, mucho m\u00e1s gr\u00e1ficas que la vaga y confusa violencia de g\u00e9nero que etimol\u00f3gicamente os remite al da\u00f1o que unas palabras se hacen a otras, como parece que ha sucedido en este caso, donde un t\u00e9rmino anglosaj\u00f3n, ha desplazado bruscamente a nuestra querida palabra sexo, sin ning\u00fan \u201cg\u00e9nero\u201d de dudas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta hace bien poco, tres eran las acepciones que humildemente manejaba sin tapujos de la voz \u201cG\u00e9nero\u201d: el g\u00e9nero de las palabras, el g\u00e9nero que los comerciantes guardaban en la trastienda y el g\u00e9nero al que pod\u00eda responder una pel\u00edcula u obra teatral. 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