{"id":893,"date":"2011-01-07T01:31:16","date_gmt":"2011-01-06T23:31:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=893"},"modified":"2011-01-07T01:40:02","modified_gmt":"2011-01-06T23:40:02","slug":"pelando-la-mandarina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/01\/07\/pelando-la-mandarina\/","title":{"rendered":"Pelando la mandarina"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Orquesta Sinf\u00f3nica de Lara:  &quot;El Amor de Tres Naranjas&quot; (Marcha)\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/IkCUi3oyCK8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Tan jugosa y abundante en gajos como su hermana mayor, de igual color, menor tama\u00f1o, pero f\u00e1cil de pelar, es por ello muy apreciada la mandarina, fruto oriental que recibe el nombre por coincidir su tonalidad con el atuendo de los Mandarines y en occidente recibir\u00eda por su semejanza la denominaci\u00f3n de \u00a1Naranjas de la china! que por su lujo, pas\u00f3 a convertirse en expresi\u00f3n sin\u00f3nima de \u00a1Y un jam\u00f3n!<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la mandarina, tiene la fortuna de no verse en el problema ling\u00fc\u00edstico-metaf\u00edsico apuntado por Eco en \u201cEl Nombre de la rosa\u201d, de si la rosa es rosa porque le llamamos rosa o acaso, le decimos rosa por ser rosa, como le sucede a la naranja. Motivo por el cual, yo creo que es m\u00e1s sencilla de pelar, al no verse estresada en su identidad, como la carne de vacuno sale mucho m\u00e1s tierna si el animal es sacrificado sin presentir su destino. Es en esta confianza plena en su dulce manejo que me dispongo, mondo lirondo, a pelar la presente mandarina.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Confucio \u201cEx\u00edgete mucho a ti mismo y espera poco de los dem\u00e1s. As\u00ed te ahorrar\u00e1s disgustos (\u2026) Porque los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como hu\u00e9spedes y se quedan como amos\u201d. Pero parece que sus ense\u00f1anzas no han cuajado entre los espa\u00f1oles que prefieren vivir a expensas de los otros, sin aprender la lecci\u00f3n de su historia de la que salimos trasquilados, espa\u00f1oles o no, todos los pueblos peninsulares, pues como bien se mofaban en Flandes \u201cLos espa\u00f1oles tienen indios y nosotros\u2026espa\u00f1oles\u201d en jocosa alusi\u00f3n al oro y plata que nuestros buques tra\u00edan de Am\u00e9rica, pero de cuyo bot\u00edn nadie por aqu\u00ed se benefici\u00f3, pues iba derechito a las arcas de la Gran Banca centroeuropea al objeto de sufragar las continuas campa\u00f1as b\u00e9licas de los Reyes de turno.<\/p>\n<p>Algo parecido ocurre ahora. Hemos querido que todo nos salga m\u00e1s barato a expensas de esclavos invisibles que como al zapatero prodigioso, nos dejaran la tarea hecha y lista al amanecer\u2026sin percatarnos de que nuestra molicie y desaprensiva explotaci\u00f3n de terceros, poco a la vez nos hac\u00eda m\u00e1s in\u00fatiles de lo que ya \u00e9ramos desde que nos apuntamos entusiastas todos a una, como Fuenteovejuna, a aquel desplante cient\u00edfico que pronunciara Unamuno \u00a1Que inventen ellos! pero menos elaborado, traducido como corresponde a nuestra alegre idiosincrasia por el pueblo llano en \u00a1Que trabajen ellos! Mas se debe poner mucho cuidado en lo que se desea\u2026que en ocasiones se cumple.<\/p>\n<p>Pero nada\u2026toda advertencia es poca, cuando uno se ha entregado al frenes\u00ed de que nos lo den todo a pedir de boca. Por eso, en vez de frenar el despilfarro, apretarnos todos el cintur\u00f3n, partir por la mitad los sueldos de los pol\u00edticos, eliminar las subvenciones a la Gran empresa estafadora, rebajar los contratos de los deportistas de \u00e9lite a la cuarta parte\u2026nuestro Gobierno electoral, con la buena intenci\u00f3n de mantenernos contentos y felices para no despertarnos de la eterna siesta en la que nos encontramos que nos lleva al suicidio colectivo caminito del sue\u00f1o eterno como sociedad, se dedica a contraer deuda y m\u00e1s deuda, para que sigamos pudiendo vivir por encima de nuestras posibilidades un ratito m\u00e1s a cr\u00e9dito, pero no de China, ni de Alemania\u2026sino de las pr\u00f3ximas generaciones. Ahora ya entiendo la necesidad de la ley del Aborto.<\/p>\n<p>Moralmente, desde una perspectiva liberal como la m\u00eda, es asumible cualquier vicio o debilidad, lo que ya es reprochable, es consumirse en el mismo a sabiendas, pues a parte del mal que te provocas, del p\u00e9simo ejemplo que das con ello a cuantos te rodean y el perjuicio que puedas provocar a terceros, sucede que eliges. Y Espa\u00f1a entera ha elegido no s\u00f3lo aprovecharse del trabajo esclavo y de la explotaci\u00f3n infantil china para adquirir sin sonrojo en sus todo a cien ropa y baratijas a un precio muy inferior al que sabemos muy bien valen, sino que para m\u00e1s desfachatez de nuestra parte, ahora, nos valemos del capital sucio detra\u00eddo por sus explotadoras \u00e9lites chinas para vivir un poco m\u00e1s de un lujo indecente que no podemos ya pagar y jam\u00e1s debimos hacer gala.<br \/>\nY ahora, os vais a tragar la piel amarga que hemos pelado de tan dulce mandarina.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tan jugosa y abundante en gajos como su hermana mayor, de igual color, menor tama\u00f1o, pero f\u00e1cil de pelar, es por ello muy apreciada la mandarina, fruto oriental que recibe el nombre por coincidir su tonalidad con el atuendo de los Mandarines y en occidente recibir\u00eda por su semejanza la denominaci\u00f3n de \u00a1Naranjas de la &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/01\/07\/pelando-la-mandarina\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Pelando la mandarina<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4262,155],"tags":[4290,4343],"class_list":["post-893","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-general","tag-capitalismo","tag-china"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=893"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":898,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893\/revisions\/898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}