{"id":949,"date":"2011-01-28T14:52:38","date_gmt":"2011-01-28T12:52:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=949"},"modified":"2011-01-28T14:55:23","modified_gmt":"2011-01-28T12:55:23","slug":"epc-como-no-poner-musica-en-el-bar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/01\/28\/epc-como-no-poner-musica-en-el-bar\/","title":{"rendered":"EpC: C\u00f3mo no poner m\u00fasica en el bar"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Iwuy4hHO3YQ\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Iwuy4hHO3YQ<\/a>\n<p>Cuando no hab\u00eda radio y televisi\u00f3n, mucho menos equipos de m\u00fasica, bares y caf\u00e9s eran lugares propicios para la agradable conversaci\u00f3n y la tertulia, con permiso de la lectura del peri\u00f3dico y las partidas de cartas, ajedrez y domin\u00f3. Los hosteleros fueron incorporando sucesivamente las distintas mejoras t\u00e9cnicas para ofrecer m\u00e1s opciones a su variada clientela que por supuesto aplaudi\u00f3 su incorporaci\u00f3n en un momento en que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no pod\u00eda permitirse gozar de su presencia en el hogar, aunque no sin cierto grado de adaptaci\u00f3n, pues la presencia constante de un locutor hablando por radio en voz alta o la proyecci\u00f3n de una pel\u00edcula, obligaba bien a aumentar el tono de voz de cuantos deseaban hablar entre si, bien a permanecer callados y aceptar su nueva condici\u00f3n en el local como la de un rumiante urbanita consumidor habitual de distintas sustancias embriagadoras y excitantes sin otro quehacer.<\/p>\n<p>Como buen animal de costumbres que somos, nos acostumbramos a la presencia de ruido constante en restaurantes, bares y cafeter\u00edas, siendo capaces de mantener conversaciones profundas mientras retransmit\u00edan un partido del Real Madrid, prefiriendo no obstante la m\u00fasica en ingl\u00e9s a la cantada en castellano, y a cualquier melod\u00eda antes que un debate que nos hiciera la competencia, por distraer el intelecto de nuestra propia conversaci\u00f3n. Con todo, aquello era soportable, siempre y cuando, su uso fuera moderado en decibelios y coherente en el sentido de que no chocase contra la l\u00f3gica de los hechos, cosa que por desgracia ha dejado de ocurrir como paso a exponer.<\/p>\n<p>He observado que, en aquellos establecimientos vac\u00edos que elijo por su tranquilidad, en cuanto me siento a tomar el caf\u00e9 y a charlar con la compa\u00f1\u00eda que ha entrado conmigo, resulta que, de golpe aumenta el volumen de la m\u00fasica o suben la voz de la televisi\u00f3n; Como no puede ser casualidad que esto me ocurra a mi no una, ni dos, ni tres veces al a\u00f1o sino que muy a menudo, he buscado una causa que lo explique. El primer motivo que me viene a la cabeza es que, la persona que atiende el bar cree hacernos un favor, pero ello supondr\u00eda que esta persona no es muy observadora pues se supone que, si los clientes estamos hablando, lo que menos deseamos es tener al lado una banda de rock o el orfe\u00f3n donostiarra. As\u00ed pues, lo segundo que pienso es que, as\u00ed como nosotros no deseamos que la m\u00fasica turbe nuestra conversaci\u00f3n, la persona de la barra tampoco quiere que nuestra conversaci\u00f3n turbe sus pensamientos; Pero, dado que cuando nosotros entramos la m\u00fasica estaba baja no es muy inteligente de su parte sumar su presencia a nuestra conversaci\u00f3n para no interferir en su paz espiritual tras la barra. Una tercera posibilidad es que, se est\u00e9 poniendo en pr\u00e1ctica la estratagema que tienen las tiendas de ropa y grandes almacenes para acelerarnos el pulse y la acci\u00f3n que estemos llevando a cabo para que consumamos cuanto antes y nos marchemos de all\u00ed r\u00e1pidamente, cosa que entender\u00eda de estar el local abarrotado, pero estando vac\u00edo no parece haber motivo. Por ello concluyo que, seguramente todo obedezca a la moda de contaminar ac\u00fasticamente el ambiente p\u00fablico all\u00ed donde haya un ciudadano, para evitar que piense -por ejemplo en el precio del caf\u00e9- e impedir que se relacione con otros ciudadanos, para de este modo, no afloren los problemas comunes y mucho menos las soluciones.<\/p>\n<p>A lo anterior hemos de a\u00f1adir que, de un tiempo a esta parte, he constatado una pr\u00e1ctica mucho m\u00e1s aberrante que hace trizas, no ya la conversaci\u00f3n entre amigos, sino la reflexi\u00f3n propia, pues por mucha que sea la capacidad de concentraci\u00f3n que uno tenga y por muy adaptado que est\u00e9 a estas alturas a la suciedad ac\u00fastica que todo lo inunda en los locales p\u00fablicos, lo que es dif\u00edcil de soportar para la conciencia bien formada y educada, son los hechos incomprensibles provocados a voluntad, dado que distraen la mente que les busca enfermizamente una explicaci\u00f3n. Me estoy refiriendo a la estupidez supina de tener encendidos en un mismo espacio la tele y la radio o cadena musical.<\/p>\n<p>Aunque la clientela estuviera acostumbrada a que el establecimiento interfiriera en la conversaci\u00f3n y pensamientos por medio de sus aparatos de difusi\u00f3n p\u00fablica gravados por la SGAE, y comprendi\u00e9semos que lo que en ocasiones nos molesta en otros momentos pudiera agradarnos a nosotros mismos o a otros por ser su ruido coherente, lo que ya llevamos mal, es que los distintos aparatos del bar se hagan la competencia entre si, pues es dudoso que de su confluencia saque alguien alg\u00fan provecho, de no tener una mente privilegiada capaz de disociar en las ondas el acoplamiento de sus mensajes. Por ello, algunos hosteleros en su af\u00e1n de ofrecer todos los servicios de que disponen, sin despilfarrar que est\u00e1 forzado a pagar a la SGAE \u2013posible explicaci\u00f3n \u00faltima de tan imb\u00e9cil fen\u00f3meno-, han optado por el absurdo de mantener encendida la gran pantalla de televisi\u00f3n sin voz, mientras la radio emite canciones a todo volumen, y aunque ello en ocasiones pueda generar brillantes coincidencias apareciendo Zapatero y Rajoy en el congreso mientras Pimpinela hace de las suyas, por lo general, no son pocos los clientes que se preguntan, para qu\u00e9 este desprop\u00f3sito.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en hosteler\u00eda roza el paroxismo, cuando ya es pr\u00e1ctica habitual proyectar en la pantalla videos musicales sin sonido mientras en la radio se escucha una melod\u00eda que no tiene nada que ver con el video que se est\u00e1 proyectando. De seguir esto as\u00ed, el pr\u00f3ximo paso ya no lo dar\u00e1 la hosteler\u00eda, sino la clientela m\u00e1s joven que educada en esta estupidez colectiva acudir\u00e1 a las discotecas con sus auriculares y mp3.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando no hab\u00eda radio y televisi\u00f3n, mucho menos equipos de m\u00fasica, bares y caf\u00e9s eran lugares propicios para la agradable conversaci\u00f3n y la tertulia, con permiso de la lectura del peri\u00f3dico y las partidas de cartas, ajedrez y domin\u00f3. 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