{"id":999,"date":"2011-02-10T16:17:14","date_gmt":"2011-02-10T14:17:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/inutilmanual\/?p=999"},"modified":"2011-02-10T20:10:59","modified_gmt":"2011-02-10T18:10:59","slug":"craso-error-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/10\/craso-error-civil\/","title":{"rendered":"Craso error civil"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Cursum Perficio - Enya        (Fanmade Phonetic)\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/idNY5ZVflGQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>Marco Licinio Craso, fue un acaudalado arist\u00f3crata romano dotado de gran habilidad pol\u00edtica \u2013 fue el art\u00edfice del denominado Primer Triunvirato junto a su protegido Julio Cesar y Pompeyo &#8211; y a\u00fan probada pericia militar \u2013 aplast\u00f3 la revuelta de Espartaco- quien sin embargo, tom\u00f3 la imprudente decisi\u00f3n de combatir a los Partos para obtener igual gloria y reconocimiento de la que ya gozaban sus otros dos socios, labr\u00e1ndose con ello su propia ruina y sumiendo a la Rep\u00fablica en una Guerra Civil entre Cesar y Pompeyo, al desaparecer el equilibrio de poder por \u00e9l mismo ideado. Pero curiosamente, el hecho que mejor ilumina su figura, no tiene nada que ver con sus \u00e9xitos o fracasos cosechados en la arena pol\u00edtica o en los campos de batalla, sino con un dato extra\u00eddo de lo que los expertos denominan intrahistoria.<br \/>\nEn el 70 A.C., un gigantesco incendio casi destruye Roma. Un diligente Craso, conmovido por el horror de los ciudadanos, decidi\u00f3 crear el primer servicio de bomberos del que tenemos noticia, integrado por sus esclavos. Tan noble iniciativa, pronto se vio truncada por su af\u00e1n de lucro. Su servicio de bomberos, del que hab\u00eda fundadas sospechas tambi\u00e9n era brigada pir\u00f3mana, se reg\u00eda por un curioso protocolo: en cuanto los vig\u00edas que ten\u00eda apostados en los tejados m\u00e1s altos de la ciudad le avisaban de un conato de incendio, acud\u00eda con su brigada a las inmediaciones del lugar, pero no se pon\u00eda sin m\u00e1s a sofocar el fuego; Antes discut\u00eda con el due\u00f1o el precio del servicio para desesperaci\u00f3n del infeliz que se ve\u00eda en la tesitura de endeudarse con Craso o ver como su hogar era pasto de las llamas. El precio, sub\u00eda con su indecisi\u00f3n y seg\u00fan el fuego aumentaba los estragos, no era infrecuente que al final de las negociaciones, los desdichados propietarios acabasen vendiendo sus t\u00edtulos de propiedad al propio Craso que los adquir\u00eda a modo de favor, por mucho menos de su valor.<br \/>\nEsto s\u00f3lo fue el comienzo. Animado por el \u00e9xito, pronto se convirti\u00f3 en el primer promotor inmobiliario de la ciudad especulando con los terrenos como nunca antes se hab\u00eda visto;<br \/>\nPara evitarse complicaciones con los tribunales o ser acusado por sus enemigos pol\u00edticos, que no eran pocos, se rode\u00f3 de un ej\u00e9rcito de intermediarios ambiciosos que hac\u00edan las veces de testaferros, por medio de los cuales negociaba y extorsionaba a los propietarios legales de cualquier finca en la que se hubiera fijado o sirviese a sus m\u00e1s taimados fines.<br \/>\nDe este modo, multiplic\u00f3 su inmensa fortuna que no vacil\u00f3 emplearla en comprar voluntades por medio del pr\u00e9stamo y la usura a familias influyentes con problemas econ\u00f3micos: hacer favores a terceros, adquirir cargos p\u00fablicos o impulsar carreras pol\u00edtico-militares como la de un joven Julio Cesar, sin ir m\u00e1s lejos. Su dinero personal le posibilit\u00f3 pertrechar a legiones enteras cuando el poder de Roma se vio amenazado por la revuelta de Espartaco. Tal era su poder.<br \/>\nSi Craso se hubiera detenido aqu\u00ed, seguramente hubiera pasado a la historia como un gran hombre de negocios y excelente banquero. Pero su desmedida ambici\u00f3n le llev\u00f3 a declarar la guerra a los Partos sin haber necesidad, contra los que dirigi\u00f3 siete Legiones a las que condujo a una humillante derrota en la que adem\u00e1s de su propio hijo, perdieron la vida m\u00e1s de 20.000 hombre y otros 10.000 fueron hechos prisioneros. Ofuscado por el estrepitoso fracaso y abatido por la p\u00e9rdida de su hijo, accedi\u00f3 acudir al campamento de los Partos para mantener conversaciones de paz. All\u00ed fue apresado y obligado a beber una copa de oro fundido como castig\u00f3 por el da\u00f1o gratuito inflingido por su avaricia.<br \/>\nEl comportamiento de Craso, lamentablemente nos es muy familiar a quienes estamos al tanto de c\u00f3mo act\u00faan los bancos y los banqueros. Sin embargo, ya no contamos entre nosotros con actores tan decididos e ingeniosos como Jas\u00f3n de Tralles, citado por Plutarco, quien sosteniendo en su mano la cabeza de Creso enton\u00f3 los versos de Eur\u00edpides \u201cTraigo desde el monte un tallo reci\u00e9n cortado\u201d lo que ciertamente supone todo un craso error por nuestra parte.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marco Licinio Craso, fue un acaudalado arist\u00f3crata romano dotado de gran habilidad pol\u00edtica \u2013 fue el art\u00edfice del denominado Primer Triunvirato junto a su protegido Julio Cesar y Pompeyo &#8211; y a\u00fan probada pericia militar \u2013 aplast\u00f3 la revuelta de Espartaco- quien sin embargo, tom\u00f3 la imprudente decisi\u00f3n de combatir a los Partos para obtener &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/2011\/02\/10\/craso-error-civil\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Craso error civil<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4262,155],"tags":[4361],"class_list":["post-999","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-general","tag-banco"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=999"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1004,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/999\/revisions\/1004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/inutilmanual\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}