Enigmas en el horizonte

Del Bosque

Vicente del Bosque ha sido agasajado por el pueblo de Salamanca como si fuera una semidiós, encantados de la vida de tener un paisano tan ilustre, y por llevar a sus centelleantes jugadores hasta la tierruca para disputar un partido de clasificación internacional, aunque fuera contra la modesta Lituania.
Florentino Pérez decidió no renovar al entrenador charro en 2003 instantes después de ganar para el Real Madrid su vigésimo noveno título de Liga, amén del campeonato liguero de 2001 y dos Copas de Europa (2000 y 2002, la novena y última), entre otros galardones, bajo el pretexto de que era un técnico rancio y demodé.
Como si recibiera alguna especie de maldición divina por pecar de soberbia hacia el bueno de Vicente, el galáctico Real Madrid no volvió a festejar título alguno con Florentino al mando, mientras Del Bosque ejerce de héroe, aclamado por doquier como el hombre que guió a las españas al olimpo futbolístico.
Sobre aquel subidón mediático y anímico se dijeron barbaridades. Los políticos se transfiguraron en Xavi, Iniesta y David Villa. De sus bocas escaparon buenas nuevas maravillosas. Prometieron la disminución inmediata del paro. Auguraron que todo aquello que tuviera la marca España se iba a vender como rosquillas por ese mundo globalizado y rendido a las esencias balompédicas de la roja.
Ha pasado un tiempo prudencial, y mientras aumenta las tasa de paro y el final de la crisis ni se atisba, sólo se sabe que Villar y la Federación Española se siguen forrando exprimiéndolo al máximo el invento, organizando amistosos en fechas demenciales para hacer amigos y negocio en México o Argentina. Desde entonces, al menos diez de los jugadores que se proclamaron en  Sudáfrica campeones del mundo han caído lesionados.
Pero esa coyuntura la ha sabido aprovechar de manera espléndida Fernando Llorente, haciéndose con la titularidad en la selección estatal, anotando dos goles contra Lituania y llevándose las loas más encendidas de los medios de comunicación, pero también especulaciones con letra gorda, como una donde se asegura (diario As) que Mourinho ha pedido al Real Madrid que lo fiche el próximo verano. Llorente tiene contrato con el Athletic hasta 2013 y una cláusula de rescisión de 36 millones de euros, cifra que ahora parece racional para los grandes tiburones del fútbol europeo. Javi Martínez, que se ha perdido esta cita internacional por lesión, pero igualmente es campeón del mundo y ha experimentado una progresión espectacular, también se suma al carrusel de las especulaciones. Su cláusula sube a los 30 millones hasta 2011 y desde entonces y hasta el 2014, año en el que concluye contrato, se equipara a la que tiene el delantero riojano.
Al margen de la fidelidad que ambos cracks profesen al Athletic, ya se conoce de antemano que cualquier candidato a la presidencia del club bilbaino, cuyas elecciones están previstas para el próximo año, deberá prometer solemnemente que ambos gallos no se escaparán del corral rojiblanco al menos hasta que concluyan sus respectivos contratos, so pena de enorme repudio de la hinchada. En caso contrario, si alguien osa pagar las cláusulas y los muchachos aceptan, al menos habrá dinerillo fresco para vivir con tranquilidad y fichar en el escuálido mercado vasco.
Mientras tanto, el equipo de Macua, que como todo el mundo intuye se presentará a la reelección como muñidor de la recuperación deportiva y prohombre del nuevo San Mamés, adelanta que el futuro estadio, además de palcos VIPS tendrá txokos. No aclara si en ellos se podrá beber tinto de buena añada y selecto cava, como Dios manda en un txoko y hacen directivos e invitados en el ambigú aledaño al palco presidencial, o serán tratados igual que la plebe, a pan, agua y cerveza cero-cero. Dicho de otro modo, ¿habrá discriminación respecto a la nueva clase social o democracia e igualdad ante la ley; es decir, fuera alcohol y palo seco para todos?  Grandes enigmas se ciernen en lontananza…

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