Borrasca en el Cantábrico

La embarcación de Urdaibai culminó la temporada de forma magistral, logrando el pasado sábado la XXVIII Ikurriña de Bermeo y ayer la de El Corte Inglés en Portugalete, adjudicándose de paso la Liga San Miguel de traineras, es decir, que su victoria en La Concha parece una consecuencia lógica de su poderío y regularidad a lo largo y ancho de la temporada, durante la cual sus remeros han sido sometidos a diferentes controles antidopaje sin que de los mismos se tenga constancia de positivo alguno, luego los chicos que entrena José Manuel Francisco son galerna incontenible, para deleite y jolgorio de un pueblo tan marinero como Bermeo, que ya era hora.

Ante la contundencia de tales hechos, resulta aún más asombrosa la contumacia con la que José Luis Korta, almirante, lobo de mar y también pirata, se ha empleado para desacreditar semejante proeza del rival, si tenemos en cuenta que el mítico remero sobre todo tiene alma de deportista.

Hasta que los dirigentes de Kaiku le mandaron cerrar la boca, amén de no secundar sino todo lo contrario sus tremendas acusaciones, lo cual es muy significativo, Korta ha dicho barbaridades. La más brutal, sin duda, la de alertar sobre la gravedad del asunto con estas palabras: «¿A qué hay que esperar? (para que se investigue el presunto dopaje en Urdaibai), ¿a que muera alguno?».

Semejante insinuación intimida tanto que nadie en sus cabales puede decirla sin aportar pruebas y marcharse de rositas. Si realmente tiene «testigos» que saben «hasta lo que mean los de Urdaibai», que lo comunique a las autoridades competentes o calle para siempre.

Comenzaré a creer al legendario bogador si efectivamente consolida con hechos lo que parece ser otra de sus bravuconadas, es decir, cuando renuncie al jugoso contrato que tiene con Kaiku y abandone en señal de protesta, alarma o denuncia.

Mucho me temo que la otra personalidad de Korta, la de showman follonero y malandrín, esa a quien un pajarito le cuenta cosas y luego las suelta con su habitual incontinencia pesa más en el mundillo del remo, que ha reaccionado al unísono amenazándole con mil querellas que probablemente no se llevarán a efecto conforme la borrasca se aleja del Cantábrico. Para empezar, su propio club, Kaiku, está dispuesto a apoyarle «con toda su fuerza», dando a entender que terminada la temporada también es hora de pasar por alto las cosillas de Korta.

A la espera de acontecimientos, si los hay, el fenómeno del dopaje no admite bromas. Por ejemplo, Gurpegi dio positivo por norandrosterona el día de su debut oficial en septiembre de 2002, en el estadio de Anoeta y frente a la Real Sociedad, y fue castigado con dos años sin poder jugar tras un largo y rocambolesco litigio durante el cual Sabino Padilla, entonces médico del Athletic, se empeñó en demostrar que el propio centrocampista navarro generó la sustancia en cuestión de manera natural acuciado por los nervios.

Al parecer, Gurpegi le ha dicho a su cuerpo serrano que dejara de fabricar cosas raras, éste asimiló psicosomáticamente la orden al vuelo y, oh milagro, nunca más volvió a engendrar la dichosa norandrosterona. Cumplida su sanción, ha recuperado el brío de antaño, hasta el punto de convertirse en pieza básica en el Athletic de Joaquín Caparrós. Y hasta marca goles, como en aquel infausto día de su debut, en el que anotó dos a la Real. Gurpegi encabezó la briosa reacción rojiblanca en Gijón, que mereció culminar con la victoria, pero acabó en un empate que deja dos enseñanzas: primero, que el Athletic no se rinde fácilmente. Segundo, que en un partido también computa la media hora inicial, tiempo durante el cual sufrió una caraja evidente que finalmente lastró su camino hacia el triunfo.

Messi cae lesionado

El Athletic deberá refrendar todo lo bueno que hizo en la segunda mitad contra el Sporting sobre todo mañana, frente al Mallorca, especialista en amargar a la parroquia de San Mamés, y a ser posible el próximo sábado ante el Barça, que vendrá sin su máxima estrella, el sideral Lionel Messi, a quien Ujfalusi lesionó en los instantes finales del Atlético de Madrid-Barça en un lance en donde el defensa checo dejó marcado con violencia el grado de su frustración.

Pese a esta lamentable baja, el equipo azulgrana ha recuperado toda la magia de su juego arrebatador. Se intuye un gran encuentro, que habrá que afrontar con fe e inteligencia.

El deporte vizcaino se sale de madre

Seguidoras de Urdaibai dan colorido a la Bandera de La Concha

APROVECHANDO el denominado virus FIFA, parón futbolístico obligado para dar amparo y cobertura legal al absurdo Liechtenstein-España, por ejemplo, no distingo muy bien si el Hércules-Athletic fue un partido de Liga o un bolo de verano, pues se jugó en plena canícula estival y en perfecto limbo vacacional, hermosa visión de la vida que ya comienzo poderosamente a añorar.

La ventana que ha dejado abierta la ausencia del fútbol fetén ha servido sin embargo para que puedan entrar en el circo mediático con un ímpetu arrollador deportes ensombrecidos por el fenómeno balompédico, y con label inequívocamente vizcaino. Enfatizo esta circunstancia por tres razones palmarias: primero, porque es una feliz realidad. Segundo, porque hasta hace muy poco tiempo el deporte aquí era un auténtico solar, arrasado por la omnipresencia del Athletic. Y tercero porque esa misma circunstancia me permitía, en mi condición de navarro, la oportunidad de solazarme vilmente vacilando con el personal autóctono:

Qué, txo, ¿en Bizkaia también jugáis a eso de las traineras?, porque no veo que… O también: frontones hay, pero, por curiosidad, ¿alguien sabe por qué no gana un vizcaino el manomanista desde hace más de treinta años?, amén de recordarles que una cosa es el equipo de Navarra, o sea, Osasuna, y otra el de los navarros, es decir, el Athletic, por razones tan obvias como evidentes.

Pero toda mi coña marinera se ha ido de súbito al garete en una jornada realmente memorable. El barakaldés David López gana la novena etapa de la Vuelta, una competición liderada por Igor Antón, de Galdakao. El bilbaino Efrén Vázquez ha subido al podio de Misano tras terminar tercero en la categoría de 125 cc. del mundial de motociclismo, Virginia Berasategi se impone en el triatlón de Colonia, y la repera: Kaiku y Urdaibai bogarán el próximo domingo en pos de la Bandera de La Concha en una jornada que se prevé emocionantísima dado el escaso margen de tiempo que separó ayer a la Bizkaitarra de la Bou Bizkaia.

Hay que recordar que el año pasado Kaiku conquistó su cuarta Concha poniendo fin a 27 años de naufragios consecutivos del remo vizcaino en la regata que define la temporada y deja huella imperecedera, y que Urdaibai, al fin, acaricia como nunca antes la eventualidad de esa victoria tan necesaria para ilustrar deportivamente su vigor marinero.

Bermeanos y sestaoarras, vizcainos en general, salpicarán el próximo domingo la hermosa Donostia de un colorido y algarabía espectaculares, y a buen seguro que hasta el mismísimo Odón Elorza se alegra de la buena nueva. Paradójicamente, y que sirva de precedente, el alcalde donostiarra está encantado de la vida con la perspectiva triunfal del remo vizcaino, más que nada porque sabe que la simpática invasión de sus seguidores dejará un generoso reguero de euros en la ciudad.

Yo creo que a Odón hasta se le ha cambiado ese rictus que le surca el rostro cada vez que Bilbao recibe la bendición del dinero público, porque ahora resulta que el insoportable agravio causado por el nuevo San Mamés se ha convertido en bendición y coartada estupenda para remodelar Anoeta, cuyo proyecto ya está perfectamente diseñado, sobre todo si dentro de dos meses la FIFA asigna a España y Portugal la organización del Mundial de 2018. Lo primero que harán será quitar la pista de atletismo, obsesión de los poderes públicos para justificar su apoyo financiero para un estadio de fútbol; error que el Gobierno vasco quiere volver a repetir con la futura Catedral. Alejan el aliento del público, quita sabor al partido y, en definitiva, perjudica a la Real, pretextan.

Revivo como si fuera hoy aquel 5-0 que le endosó la Real al Athletic aquel 28 de mayo, con Odón Elorza levitando de felicidad mientras Arrate, a su lado, bufaba de indignación, y donde, entonces, casualmente, la dichosa pista ni molestaba, ni sirvió de excusa, ni nada de nada.