El crimen de la candidata

Tiene su miga el caso de la candidata de Podemos a la alcaldía de Ávila, Pilar Baeza. Una persona condenada a 30 años de cárcel como cómplice de un asesinato encabeza una lista electoral y la obligación es asumirlo como algo absolutamente normal so pena de pasar por facha del copón y pico. Como lo leen. Resulta que es un escándalo intolerable estar en posesión de uno o varios títulos universitarios de la señorita Pepis —conste que yo estoy de acuerdo—, pero haberse llevado por delante la vida de un prójimo es una cuestión menor que solo puede poner en solfa un tiquismiquis, un tocapelotas o, ya les digo, un reaccionario.

Y sí, ya sé lo que viene ahora: la justificación del crimen bajo el argumento de que el tipo enviado a criar malvas había violado a Baeza. Aparte de que en las pormenorizadas investigaciones que se hicieron en la época no se llegó a encontrar el menor indicio y que todo apuntó a una estrategia de la defensa, incluso dando por cierto el testimonio de la condenada, nos encontramos ante una incómoda pregunta. ¿Acaso estamos dando por bueno un asesinato por venganza? Piense cada cual la respuesta y compárela con los discursos habituales sobre la proporcionalidad de las penas o el derecho a un juicio justo que tiene hasta el peor de los depredadores.

Hay algo que no cuadra… o que cuadra perfectamente con la acostumbrada querencia por la doble vara de medir que manifiestan los otras veces campeones mundiales de la rectitud y la moralidad. No resulta nada difícil imaginar lo que hubiera sucedido si la protagonista de los hechos perteneciera a otras siglas políticas. Creo que deberíamos reflexionar.

8 comentarios sobre “El crimen de la candidata”

  1. Con las poca exigencia de preparación académica que se necesita para poder ejercer la política, que menos que presentar una hoja intachable en cuanto a moralidad.
    Vemos que quien mas presume de su castidad , aquellos anticasta que querían asaltar el cielo, después de ver los placeres del infierno se olvidan pronto de todos sus «principios» porque nunca los tuvieron.
    La realidad es que para esta triste lánguida y dudosa «democracia» cualquier personaje es válido siempre que tenga la jeta muy dura.

  2. Y si metemos en el cóctel el ingrediente de la función reinsertadora de la cárcel, ¿cómo podemos decir que no puede acceder a ser cabeza de lista?
    No es fácil, no es nada fácil.

  3. Pilar baeza es una mala persona.
    Ayer escuchando al hermano del asesinado comentaba que durante los 3 meses que duro la investigacion ella iba a casa de sus padres a comer a preguntar por el, a decir que lo extrañaba mucho mientras sabia que estaba en un pozo muerta en el asesinato que ella instigo.

    Ademas de asesinarlo lo insulto acusandolo de una violacion que no no cierta y desmontada en el juicio metiendo la segunda puñada sobre su familia.
    Para terminar solo cumplio 7 años ni ha pedido perdon y encima quiere pasar como una heroe femista su historial de asesina.

    Es tan repugnante que solo podia pasar en hispanistan.
    Cuanto antes nos vallamos mejor.

  4. Si lo que cuenta Basajaun es cierto, es totalmente lógico que Pilar quiera hacer carrera política: Mentirosa, manipuladora e insultadora.
    Lo que es grave es que pueda salir elegida. En principio la democracia está para que elementos de este tipo sean cribados de la representación política.
    El hecho de que nos preocupe que se pueda presentar es lo poco que confiamos en el acierto en el proceder de los electores.

  5. Desde el mismo momento que una acción execrable te marca o no de por vida según quién la cometa, en realidad estamos diciendo que esa acción no era tan execrable, que estaba más o menos justificada. En este caso, el asesinato premeditado y alevoso de alguien queda justificado porque él la violó y ya está.

  6. «No resulta nada difícil imaginar lo que hubiera sucedido si la protagonista de los hechos perteneciera a otras siglas políticas. » Por ejemplo, si hubiera pertenecido al pnv, esta columna hubiera sido muy distinta.

  7. Ya, señor Asier, solo que en tal partido no hay ese caso. Y desde que escribí la columna se ha sabido mucho más. Ha aparecido el coautor de los hechos, que chupó mucha más cárcel que ella, cantando la gallina. Fue ella, niña pija de buena familia (propietaria de una ¡¡¡armería!!) la que descerrajó los tiros al infeliz. Y la cara defensa pagada por su familia de postín les hizo decir, como estrategia, que inventaran lo de la violación. Hay varios testimonios a ese respecto, pero el fundamental es el del otro autor. Pero comprendo que a ciertas personas les gusten mucho los asesinos.

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