¿Gripalizar o no gripalizar?

No ganamos para nuevos palabros. Sin asimilar todavía lo de flurona, que presuntamente alude a una infección simultánea de gripe y coronavirus que la OMS asegura que todavía no ha ocurrido, nos llega el verbo gripalizar. Pasando por alto que juraría que está mal construido de acuerdo a los parámetros lexicológicos (joder, qué fino me pongo a veces), la pura intuición nos señala que se refiere, de nuevo, a la gripe común. Se trataría, pues, de abordar el covid como si fuera una gripe común.

De entrada, el planteamiento acongoja porque recuerda a los inicios de la peste, hace ahora dos años, cuando los más sabios del lugar nos aseguraban que el virus entonces recién censado no nos daría más quebraderos de cabeza que el que nos visitaba, convenientemente mutado, una vez al año. Poco tardamos en comprobar que su capacidad mortífera era muchas veces más alta. Seis olas después, y en medio de una explosión incontrolable de contagios con predominio de casos no excesivamente graves, se nos dice que ha llegado el momento de dejar de contar y rastrear cada positivo, salvo que afecte a los colectivos vulnerables. Puede que tenga su lógica científica (ahí no voy a entrar), pero suena más a lo que ya apunté por aquí: a asunción del principio de realismo. Dado que, pese a las ensoñaciones lúbricas de los que no van a verse en el marrón de gestionar el cataclismo, es imposible que haya una docena de sanitarios por barba, se tira por la calle de en medio. Se priorizan los casos más graves, se vigila el resto en la medida de lo posible y se acepta el imponderable: en seis semanas uno de cada dos habremos pillado el bicho.

6 comentarios en «¿Gripalizar o no gripalizar?»

  1. Reconocer la derrota de forma muy política. Tras la aplicación del correspondiente algoritmo se habrá llegado a la conclusión de que es mejor darse por vencido pero sin decir la verdad, de forma que no se pierdan votos que es para lo que están hechos los partidos.
    El 50% de la OMS es una cifra muy redonda. Si hubieran dicho que el 47% o el 63% le prestaría atención. Dia soleado a ratos con posibilidad de nubosidad e incluso chubascos en algunas zonas. Más o menos así de científico. Cuídense!

  2. Si vivo para ver el final de este siglo (improbable, pero no imposible), seguramente me muera del ataque de la risa que me provocará la pregunta del algún sobrino nieto sobre por qué no nos cargamos el bicho cuando pudimos.

    Pues porque no teníamos ganas de pagar el precio económico, pero sobre todo social, que conllevaba.

  3. Si no puedes vencer al enemigo, únete a él. Eso parece que se pretende hacer ahora. Cierto es que, afortunadamente, se llega a esta decision cuando la mayoría estamos vacunados y con ello hemos conseguido rebajar las consecuencias del contagio. Esto me recuerda a una práctica muy habitual allá en los comienzos del siglo XX (tampoco hace tanto), cuando no había vacunas para el sarampión (una enfermedad relativamente leve que afectaba a los niños), si un hijo enfermaba de sarampión y tenía algún otro hermano pequeño, se les metía a todos juntos en la cama para que así se contagiasen todos y pasar el contagio todos al mismo tiempo, como única solución y con el convencimiento de que quedaban todos inmunizados.
    ¿Servirá esto para el Covid-19?

  4. A mi no me parece difícil de entender. Lo de gestionar el COVID «como una gripe» no es nuevo. Es así como se intentó gestionar la variedad de Wuhan, la inicial, por más de un país. No hablo del Tercer Mundo, donde todavía la «gestionan» así, sino de países como el Reino Unido o Suecia. Tuvieron que ponerse a gestionarlo de otra forma cuando los muertos se les empezaron a agolpar en los pasillos de los hospitales pero, por lo demás… Ahora, con el Omicron, que no mata a tanta gente, no veo por qué se tienen que colapsar la atención primaria de forma que te tengas que morir si tienes un cáncer o padeces del corazón porque los médicos estén atendiendo a llamadas de COVID que, si las cifras de infectados fueran como con la variedad Delta o anteriores, todavía… pero es que se ha descontrolado todo de tal manera que ya no hay alternativa. Para mí, por lo menos y para los mandamases parece que también. Otra cosa no, pero eso lo pillarán en seguida. Por la vertiente económica, más que nada.

  5. Ahora la EMA nos dice que no es recomendable una vacunación tan repetida.
    Imagino que la EMA sabe el «terremoto» que supone que una agencia oficial de este calibre haga semejante declaración pública y el efecto que tiene en la decisión de la gente sobre vacunarse o no.
    Eso…al mismo tiempo en que ya se está hablando de la cuarta y la quinta dosis y Pfizer nos promete para Primavera una vacuna específica contra ómicron.
    ¿Puede haber ahí una lucha de poder? ¿Creen desde la EMA que las farmacéuticas se están pasando con el festín de vacunas y el pastón que están ganando y pone pie en pared?
    En cualquier caso, esta confusión da alas al negacionismo.

    A mí me llegó ayer el SMS de Osakidetza para coger cita para la tercera dosis.
    Pasé el covid a principios de diciembre.
    ¿Alguien me puede decir con algo de certeza…qué demonios hago?
    Leo que con doble vacuna (si han pasado más de seis meses) y habiendo pasado cuatro semanas desde que se dio positivo, si ya no se tienen síntomas, sí hay que ponerse la tercera.
    Pero es que en la propia web de Osakidetza, repito, en la web de consejos de Osakidetza, a día de hoy, hay un apartado de recomendaciones o consultas y una es sobre cuándo es recomendable posponer la vacuna: cuando no han pasado aún seis meses desde que se estuvo infectado.
    ¿Mande?
    Por tanto, a día de hoy, mi impulso es el de no ponerme la tercera dosis; y esperar unas semanas o incluso unos meses.
    Y soy un firme defensor de las vacunas pero esto es un caos.

    «Gripalizar» puede ser, efectivamente, un error ya que lleva a engaño y a convencerse a la gente de lo que quiere oír y que lleve a banalizar el tema.
    Pero no se puede seguir tampoco tratando como hasta ahora.
    Con titulares diarios a cinco columnas con números de miles de contagios, alarmas, alertas, «explosión de contagios», «pandemia desbocaada», etc, etc, ni con confinamientos de decenas y decenas de contactos estrechos por cada positivo, y, claro, todo el mundo a las colas donde sea a hacerse PCRs. Ni con 200 dosis una detrás de otra.

    Parece que se han dado cuenta de ello. Por colapso del sistema. No queda otra. Estaría bien que también se hiciera por una reflexión de que a lo mejor hay que cambiar el enfoque, que no ha sido correcto.
    Que no se llame gripe; de acuerdo.
    Que sigamos teniendo, cada uno en nuestro ámbito, el máximo cuidado y seamos responsables; por supuesto. Mascarilla, higiene y evitar aún durante un tiempo encerrarnos tropecientos tres horas en un garito a tomar cubatas.
    A partir de ahí. Pues eso, lo que se ha dicho; control y seguimiento a los más vulnerables (ojo; ellos también deben tener más cuidado) y dejar para ellos la atención primaria.
    No la colapsemos los demás que sí lo pillamos, sí podemos pasar esto como una gripe y no pasa nada.
    Para ello hay que adecuar el mensaje. No se puede mantener el nivel de histeria y salir en rueda de prensa con cara tétrica y tomo severo hablando de niños en la UCI, y pretender luego que la gente que cree que lo tiene y sus contactos se lo tome con la calma con la que es necesario que lo tome.
    Todo ello, entendiendo que el término exacto es complicado.

  6. Teniendo las dos primeras dosis me contagie y en cuanto termine la cuarentena me puse la tercera .
    Es lo que me recomendaron . Tengo en convencimiento de que las vacunas son necesarias , Muchas vacunas necesitan refuerzo

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