{"id":1189,"date":"2012-03-23T11:02:22","date_gmt":"2012-03-23T10:02:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1189"},"modified":"2012-03-23T11:02:22","modified_gmt":"2012-03-23T10:02:22","slug":"30-horas-en-toulouse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/03\/23\/30-horas-en-toulouse\/","title":{"rendered":"30 horas en Toulouse"},"content":{"rendered":"<p>Las pel\u00edculas que pasan de noventa minutos se me hacen insufribles. Qu\u00e9 decir, entonces, de la superproducci\u00f3n francesa de m\u00e1s de treinta horas que nos acaban de atizar en directo desde Toulouse. Y lo peor es que ya en la primera escena se sab\u00eda cu\u00e1l iba a ser el final. La de veces que habremos visto al malo mal\u00edsimo frito a balazos y despanzurrado al saltar por la ventana. Pues otra m\u00e1s, con la salvedad de que esta vez no era un actor o el doble de situaciones peligrosas el que quedaba hecho fosfatina para levantarse en cuanto el director diera por buena la toma. Es curioso, o tal vez no, que apenas se note la diferencia entre realidad y ficci\u00f3n. Hace mucho que cruzamos de la una a la otra y de la otra a la una sin tener claro del todo en cu\u00e1l estamos. Signo de los tiempos.<\/p>\n<p>Si me quedo con algo de este thriller, no es con los efectos especiales o las im\u00e1genes de impacto, sino con la trama que hab\u00eda bajo todo ese aparataje. Nos vendr\u00e1n a contar que el gui\u00f3n se fue escribiendo sobre la marcha, pero somos lo suficientemente mayorcitos para no creerlo. Obviamente, en un cirio de estas caracter\u00edsticas hay mucha improvisaci\u00f3n, pero lo sustantivo atend\u00eda a un escrupuloso libreto donde lo de menos era c\u00f3mo y cu\u00e1ndo se ventilaban al fulano. El mensaje de la peli estaba en lo que ocurr\u00eda (es decir, en lo que se hac\u00eda parecer que ocurr\u00eda) entre medio.<\/p>\n<p>Como primer golpe, hab\u00eda que crear la ilusi\u00f3n de que el acto m\u00e1s electoralista de toda la campa\u00f1a para las presidenciales no lo era. A partir de ah\u00ed, tocaba vestirlo de solemnidad y <em>grandeur<\/em>, muy a la francesa. De nuevo, la patria amenazada (n\u00f3tese que no por un ej\u00e9rcito, sino por un asesino free-lance) y un h\u00e9roe dispuesto a salvarla. Honor y gloria al gran Nicol\u00e1s, que como todos los buenos de manual, primero fue firme pero magn\u00e1nimo \u2014\u201cHemos de capturarlo vivo\u201d\u2014 para, una vez agotada la santa paciencia, ordenar la escabechina. C&#8217;est fini?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las pel\u00edculas que pasan de noventa minutos se me hacen insufribles. Qu\u00e9 decir, entonces, de la superproducci\u00f3n francesa de m\u00e1s de treinta horas que nos acaban de atizar en directo desde Toulouse. Y lo peor es que ya en la primera escena se sab\u00eda cu\u00e1l iba a ser el final. 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