{"id":1240,"date":"2012-04-24T09:25:35","date_gmt":"2012-04-24T07:25:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1240"},"modified":"2012-04-24T09:25:35","modified_gmt":"2012-04-24T07:25:35","slug":"el-hijo-del-obrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/04\/24\/el-hijo-del-obrero\/","title":{"rendered":"El hijo del obrero&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Aunque por entonces era un pipiolo que acababa de llegar a la secundaria \u2014BUP, en la nomenclatura de la \u00e9poca\u2014, tengo un recuerdo n\u00edtido del primero de mayo de hace treinta a\u00f1os. Sobre todo, de una de las consignas que grit\u00e9 a pleno pulm\u00f3n junto a mis compa\u00f1eros de instituto precozmente ideologizados: \u201c\u00a1El hijo del obrero, a la universidad!\u201d. Tres cursos y una selectividad aprobada despu\u00e9s, mi padre, que era un frigorista que no siempre cobraba a fin de mes, tuvo que pedir prestadas a una amiga de la familia las treinta mil pesetas (m\u00e1s de la mitad de su incierto sueldo) del primer plazo de la matr\u00edcula de Periodismo en la UPV. Cuando estaba a punto de vencer el segundo sin posibilidad de hacerle frente, lleg\u00f3 una beca salvadora por importe de la cantidad exacta. Si bien no pod\u00eda comprar la mayor\u00eda de los libros obligatorios y m\u00e1s de una vez me tuve que hacer a pie los cinco kil\u00f3metros que separaban el campus de mi casa, consegu\u00ed que el toro mec\u00e1nico de la pasta no me descabalgase de la llamada ense\u00f1anza superior.<\/p>\n<p>No es una historia excepcional. Buena parte de los que compart\u00edan aula conmigo pasaron por tragos similares que, mir\u00e1ndolos en positivo, nos sirvieron para saber lo que val\u00eda un peine y para dejarnos los cuernos en obtener aquel papel que te daban al llegar a la meta. Las generaciones que fueron viniendo despu\u00e9s lo tuvieron algo menos dif\u00edcil. Pronto lo normal, por lo menos en las universidades p\u00fablicas, fue que los pupitres estuvieran ocupados mayoritariamente por hijas e hijos de familias de bolsillos no muy abultados&#8230; aunque fuera para convertirse en futuros titulados en paro o que jam\u00e1s trabajar\u00edan en lo que hab\u00edan estudiado.<\/p>\n<p>Pero eso tambi\u00e9n va a cambiar. Como hace tres d\u00e9cadas, el curso que viene a muchos alumnos no les saldr\u00e1n las cuentas. El pr\u00f3ximo martes, que es primero de mayo, volver\u00e1 a tener sentido gritar: \u201c\u00a1El hijo del obrero, a la universidad!\u201d. Otra vez.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque por entonces era un pipiolo que acababa de llegar a la secundaria \u2014BUP, en la nomenclatura de la \u00e9poca\u2014, tengo un recuerdo n\u00edtido del primero de mayo de hace treinta a\u00f1os. 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