{"id":125,"date":"2010-10-15T07:33:19","date_gmt":"2010-10-15T05:33:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=125"},"modified":"2010-10-15T07:42:11","modified_gmt":"2010-10-15T05:42:11","slug":"las-dos-caras-de-la-vejez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2010\/10\/15\/las-dos-caras-de-la-vejez\/","title":{"rendered":"Las dos caras de la vejez"},"content":{"rendered":"<p>Mentiras, grandes mentiras, y tres traineras por delante, las estad\u00edsticas. El \u00faltimo estudio del Eustat sobre las personas mayores en Euskadi ha demostrado de nuevo cu\u00e1n certero es el antiguo adagio que establece la clasificaci\u00f3n general de la falsedad. Dice ese informe que quienes en nuestra tierra han saltado el list\u00f3n de los 65 a\u00f1os viven con autonom\u00eda, son activos, practican deporte, y est\u00e1n satisfechos con su calidad de vida. Se refiere a la media, claro, obtenida despu\u00e9s mezclar en la misma Turmix pensionistas de a dos mil euros mensuales y salud, efectivamente, de hierro con otros que no llegan a los seiscientos y que sobrellevan su agon\u00eda diaria con una docena de medicamentos<\/p>\n<p>Una realidad no niega la otra. Es cierto que cada vez hay m\u00e1s personas que acumulan calendarios sin la menor dificultad para bailar <em>Paquito el chocolatero<\/em> hasta el amanecer. Pero tambi\u00e9n lo es que junto a esa tercera edad incombustible -ojal\u00e1 nos toque pertenecer a ella- hay otra condenada a arrastrarse durante lo que la qu\u00edmica quiera hasta que impriman su esquela.<\/p>\n<p><strong>Invisibles<\/strong><\/p>\n<p>Una de las mil diferencias entre los dos tipos de vejez es que, mientras el primero se hace ver y a veces, incluso, notar, el segundo permanece confinado en casas que un d\u00eda tuvieron vida y hoy son apenas un nicho donde se aguarda el definitivo. S\u00f3lo nos percatamos levemente de su existencia en las tristes salas de espera de los ambulatorios donde acuden buscando el mazo de recetas impresas en rojo que van prorrogando su tiempo entre los que respiran o cuando cruzan en una eternidad un paso de cebra tirando de una bolsa del <em>Simply<\/em> que s\u00f3lo lleva productos en oferta. Tres segundos despu\u00e9s se han borrado de nuestra mente.<\/p>\n<p>Lo describo de este modo tan poco delicado en un intento, supongo que vano, de compensar su invisibilidad. Hemos desarrollado un caparaz\u00f3n lo suficientemente impermeable para que convivir con \u00e9sta y otras certezas inc\u00f3modas no nos desordene la conciencia. Ese comod\u00edn sirve, en todo caso, para los simples mortales. Los que, adem\u00e1s de serlo, tienen alguna responsabilidad pol\u00edtica, no pueden mirar hacia otro lado ni enga\u00f1arse con estad\u00edsticas como \u00e9sta del Eustat, que s\u00f3lo muestra la parte presentable de la foto. Es fant\u00e1stico que muchos de nuestros mayores no pasen apreturas econ\u00f3micas y est\u00e9n como robles para aguantar los chicharrillos que les echen o para hacer de canguros gratu\u00edtos de nuestros hijos. Pero no pierdan de vista a esos otros, unos miles, que no tienen m\u00e1s horizonte que llegar al minuto siguiente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mentiras, grandes mentiras, y tres traineras por delante, las estad\u00edsticas. El \u00faltimo estudio del Eustat sobre las personas mayores en Euskadi ha demostrado de nuevo cu\u00e1n certero es el antiguo adagio que establece la clasificaci\u00f3n general de la falsedad. 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