{"id":1279,"date":"2012-05-11T10:05:22","date_gmt":"2012-05-11T08:05:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1279"},"modified":"2012-05-11T10:05:22","modified_gmt":"2012-05-11T08:05:22","slug":"canto-a-la-derrota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/05\/11\/canto-a-la-derrota\/","title":{"rendered":"Canto a la derrota"},"content":{"rendered":"<p>Como, gracias a una tara gen\u00e9tica de mi estirpe, no me dej\u00e9 contagiar por la alegr\u00eda explosiva, me result\u00f3 muy sencillo mantener a raya al virus que trajo desde Bucarest la hiel amarga de la derrota. Es una curiosa cualidad que tenemos las almas atormentadas: nos pasamos la vida encabronados por lo que al com\u00fan de los mortales se la trae al pairo y, supongo que en justa compensaci\u00f3n o por simple instinto de supervivencia, nos volvemos de m\u00e1rmol mientras todo el mundo a nuestro alrededor estalla en llanto inconsolable. Con nuestra tambi\u00e9n innata incompetencia para la empat\u00eda, todo lo que se nos ocurre es hacernos a un lado y contemplar el siempre l\u00edrico paisaje despu\u00e9s de la batalla perdida.<\/p>\n<p>A eso me dediqu\u00e9 la noche del pasado mi\u00e9rcoles. Cumplido el tr\u00e1mite de un programa que me habr\u00eda encantado no tener que hacer, sal\u00ed a la calle con el respeto con que se acude a los funerales para infiltrarme en la desolada marea rojiblanca. Muy esperanzador, el primer apunte para mi cuaderno de campo imaginario: decenas de pares de ojos con rastros de l\u00e1grimas a\u00fan evidentes eran capaces de componer, en sincron\u00eda con todos los dem\u00e1s elementos de los rostros, una sonrisa m\u00e1s que aceptable. Tengo todav\u00eda pegada en la retina la de la veintea\u00f1era morena con una camiseta de Toquero que, seguramente al verme tan mayor, quiso cederme el asiento en el metro. Renunci\u00e9 a su invitaci\u00f3n y me qued\u00e9 de pie fisgando a hurtadillas c\u00f3mo chateaba \u2014<em>whatsupeaba<\/em>, en realidad\u2014 con un desenfado que imped\u00eda sospechar que apenas hora y pico antes se le hab\u00eda hecho pedazos un sue\u00f1o. En el resto del vag\u00f3n tampoco hab\u00eda nada que delatara un drama reciente.<\/p>\n<p>No volver\u00e9 a reconocerlo jam\u00e1s en p\u00fablico, pero coincidiendo con ese pensamiento, se vinieron abajo mis defensas. Llegu\u00e9 a casa con los ojos humedecidos y la confortante convicci\u00f3n de que nuestros equipos \u2014todos ellos\u2014 engrandecen incluso en las derrotas m\u00e1s dolorosas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como, gracias a una tara gen\u00e9tica de mi estirpe, no me dej\u00e9 contagiar por la alegr\u00eda explosiva, me result\u00f3 muy sencillo mantener a raya al virus que trajo desde Bucarest la hiel amarga de la derrota. 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