{"id":1436,"date":"2012-07-11T09:10:28","date_gmt":"2012-07-11T07:10:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1436"},"modified":"2012-07-11T04:01:48","modified_gmt":"2012-07-11T02:01:48","slug":"del-verbo-condenar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/07\/11\/del-verbo-condenar\/","title":{"rendered":"Del verbo condenar"},"content":{"rendered":"<p>Algunas palabras se pasean por el diccionario hasta las cachas de esteroides y anabolizantes. As\u00ed ocurre que cuando nos las llevamos a la boca para decirlas, en lugar de la turgencia esperada por su golosa pinta, nos encontramos una masa correosa e ins\u00edpida como la de los filetes infiltrados con clembuterol. El verbo condenar pertenece a esta especie l\u00e9xica hinchada que malamente sirve para quitarse el hambre de expresar un sentimiento o una idea. De tanto y tan mal que se ha usado en su tercera acepci\u00f3n \u2014sin\u00f3nimo de reprobar\u2014, ha acabado reducido a muletilla, lugar com\u00fan, salida de compromiso&#8230; o motivo para enrocarse en la negativa a pronunciarlo cual si fuera un Rubic\u00f3n sin vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Es digno de estudio el instinto at\u00e1vico que a unos les lleva, por ejemplo, a no condenar el franquismo ni por el forro y a otros les conduce a resistirse con u\u00f1as y dientes a condenar un crimen de ETA. Y lo que es de frenop\u00e1tico sin matices es cuando los primeros y los segundos se lanzan mutuamente a la cabeza sus respectivos empecinamientos en el no, no y no. \u00bfAlg\u00fan d\u00eda se dar\u00e1n cuenta de que son anverso y reverso de la misma moneda acu\u00f1ada a golpe de intolerancia e inmovilismo?<\/p>\n<p>Con candidez cre\u00edmos muchos que esa fecha para apearse del burro de piedra hab\u00eda llegado con el &#8216;Nuevo tiempo&#8217; que tanto invocamos, por lo visto, en vano. Ayer se habr\u00eda venido abajo el Congreso de los Diputados dejando a muchos con el argumentario congelado en la glotis si los representantes de Amaiur hubieran roto el maldito tab\u00fa. Si todos los asesinatos son susceptibles de condena sin paliativos, el de Miguel \u00c1ngel Blanco es, por su crueldad gratuita a\u00f1adida, el m\u00e1s id\u00f3neo para iniciarse en el moralmente saludable h\u00e1bito del rechazo expl\u00edcito. Luego vendr\u00edan los dem\u00e1s. Pero no. Todo se qued\u00f3 en el manido comod\u00edn del p\u00fablico: \u201cNos remitimos al tercer punto de la declaraci\u00f3n de Aiete\u201d. Otra oportunidad perdida. Y van&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas palabras se pasean por el diccionario hasta las cachas de esteroides y anabolizantes. As\u00ed ocurre que cuando nos las llevamos a la boca para decirlas, en lugar de la turgencia esperada por su golosa pinta, nos encontramos una masa correosa e ins\u00edpida como la de los filetes infiltrados con clembuterol. 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