{"id":1655,"date":"2012-11-11T08:56:34","date_gmt":"2012-11-11T07:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1655"},"modified":"2012-11-11T08:56:34","modified_gmt":"2012-11-11T07:56:34","slug":"palabras-para-amaia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/11\/11\/palabras-para-amaia\/","title":{"rendered":"Palabras para Amaia"},"content":{"rendered":"<p>Una silla junto a la ventana, un salto desde el cuarto piso. La breve ca\u00edda ser\u00e1 una eternidad antes de la verdadera eternidad. Te recibir\u00e1 el asfalto fr\u00edo, gris e impersonal, que dejar\u00e1 de ser el mismo en el preciso instante en que se ti\u00f1a con tu sangre. De trozo an\u00f3nimo de la v\u00eda p\u00fablica ascender\u00e1 a hito invisible que se\u00f1alar\u00e1n los viandantes entre el morbo y la aprensi\u00f3n. \u201cAh\u00ed, ah\u00ed fue\u201d, se dir\u00e1n los unos a los otros, y se les aparecer\u00e1 de inmediato la s\u00e1bana que te cubri\u00f3 durante ese lapso casi indecente de los tr\u00e1mites legales y funerarios. Cuando no est\u00e9s, seguir\u00e1s estando. Como dir\u00e1 un tipo encasullado para torpe y pobre consuelo de los tuyos, la muerte no es el final. \u00a1Y t\u00fa que tal vez te hiciste la ilusi\u00f3n de que tres segundos despu\u00e9s de impulsarte hacia el vac\u00edo se habr\u00eda acabado todo!<\/p>\n<p>Ya ves \u2014es una forma de hablar\u2014 que no. Al contrario, son muchas las cosas que empezaron en cuanto tu coraz\u00f3n dej\u00f3 de latir y corri\u00f3 la noticia envuelta en sus circunstancias. Es decir, en lo que las urgencias period\u00edsticas y el clamor social convirtieron en el relato apto para el consumo de tus circunstancias. Las aut\u00e9nticas te las llevaste contigo y s\u00f3lo poseen copia unos pocos que, con todo su derecho, no querr\u00e1n compartirlas. A sumar, claro, a quienes tienen otros motivos para guardar el secreto. Twitter aparte, ning\u00fan lugar como los tanatorios, sobre todo cuando hay c\u00e1maras, para llorar en mi mayor sostenido. Desde la caja de pino no se puede preguntar d\u00f3nde estaban los del llanto adulterado cuando tanto los necesitaste ni si ya han comprobado la insuficiencia de una palmadita en la espalda.<\/p>\n<p>Perd\u00f3name la digresi\u00f3n, pero si no lo suelto, reviento. Te dec\u00eda, Amaia, y quiero quedarme con eso, que tu tr\u00e1gico y desgarrador fin abre, en realidad, incontables principios. Nos toca ahora a los que todav\u00eda respiramos impedir que se trunquen antes de tiempo. Tu parte est\u00e1 hecha. Descansa en paz.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una silla junto a la ventana, un salto desde el cuarto piso. La breve ca\u00edda ser\u00e1 una eternidad antes de la verdadera eternidad. Te recibir\u00e1 el asfalto fr\u00edo, gris e impersonal, que dejar\u00e1 de ser el mismo en el preciso instante en que se ti\u00f1a con tu sangre. 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