{"id":1677,"date":"2012-11-23T07:03:41","date_gmt":"2012-11-23T06:03:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1677"},"modified":"2012-11-23T08:32:14","modified_gmt":"2012-11-23T07:32:14","slug":"la-extra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/11\/23\/la-extra\/","title":{"rendered":"La extra"},"content":{"rendered":"<p>Resultan fascinantes las denominaciones que mienten de serie. En Donostia, por ejemplo, se sigue llamando quincena musical a algo que se prolonga durante casi un mes. No hay tres pies que buscarle a ese gato. Simplemente ocurri\u00f3 que para cuando el n\u00famero de actos programados revent\u00f3 las costuras del calendario, la marca original ya estaba firmemente instalada y, aunque ya no era fiel a su propio enunciado, no proced\u00eda el cambio. Menos inocente es el caso de lo que, alegres y confiados, designamos como paga extraordinaria.<\/p>\n<p>Puede que hubiera un tiempo, efectivamente, en que la percepci\u00f3n de una propina equis estuviera sujeta al arbitrio y la magnanimidad de un mandam\u00e1s paternalista. Incluso aunque el sobresueldo se sostuviera en una costumbre m\u00e1s o menos generalizada, no hab\u00eda ninguna garant\u00eda de cobrarlo. Por eso cab\u00eda hablar con propiedad de paga extraordinaria. Desde hace unos lustros, que para algo ten\u00eda que servir la lucha obrera, esa retribuci\u00f3n est\u00e1 espec\u00edficamente consignada en los convenios y\/o los contratos. Es decir, que para las afortunadas y los afortunados cuya relaci\u00f3n laboral se rige por tales documentos en v\u00edas de extinci\u00f3n, el ingreso se ha vuelto tan ordinario como la mensualidad de marzo o noviembre. Pura masa salarial, que se dice ahora.<\/p>\n<p>Por inercia, por tradici\u00f3n, porque en el fondo somos ni\u00f1os grandes y nos gusta crearnos la ilusi\u00f3n de cobrar el doble un par de veces al a\u00f1o cual si nos hubiera ca\u00eddo del cielo, hemos perdonado la vida a un t\u00e9rmino \u2014extra\u2014 que ya no hace honor a la realidad. Nadie imaginaba, por lo visto, que los recortadores se colar\u00edan por ese boquete psicol\u00f3gico y conseguir\u00edan presentar como algo perfectamente presentable la supresi\u00f3n de lo que en el imaginario colectivo sigue figurando como una d\u00e1diva generosa. El se\u00f1or nos lo da, el se\u00f1or nos lo quita. De momento, este a\u00f1o y no a todo el mundo. Veremos qu\u00e9 pasa el que viene y los siguientes<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resultan fascinantes las denominaciones que mienten de serie. En Donostia, por ejemplo, se sigue llamando quincena musical a algo que se prolonga durante casi un mes. No hay tres pies que buscarle a ese gato. 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