{"id":1701,"date":"2012-12-05T03:18:49","date_gmt":"2012-12-05T02:18:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1701"},"modified":"2012-12-05T03:18:49","modified_gmt":"2012-12-05T02:18:49","slug":"viudas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2012\/12\/05\/viudas\/","title":{"rendered":"Viudas"},"content":{"rendered":"<p>Vegetan en el quinto infierno de la exclusi\u00f3n, all\u00e1 donde no llegan las c\u00e1maras de los corazonistas de pitimin\u00ed. Casi mejor as\u00ed, porque su pobreza no es nada fotog\u00e9nica. Arrugas amarillentas, ojos siempre h\u00famedos cada d\u00eda m\u00e1s enterrados en un cr\u00e1neo que anticipa despiadadamente lo que ser\u00e1 \u2014ojal\u00e1 pronto, desean\u2014 una calavera. La comisura de los labios en permanente temblor y sellada para ocultar unas enc\u00edas despobladas de dientes que ya solo pueden con pur\u00e9s de oferta y galletas Mar\u00eda mojadas en un simulacro de caf\u00e9 con leche. Mejor no sigo con el retrato. Demasiado duro incluso para los est\u00e1ndares de la marginaci\u00f3n, donde por tremendo que parezca, tambi\u00e9n hay derecho de admisi\u00f3n, clases, categor\u00edas y compartimentos estancos. Qui\u00e9n co\u00f1o va a ganar un premio al m\u00e1s solidario o al m\u00e1s chachiguay vampirizando historias tan corrientes y molientes como la de la vecina del cuarto o la del entresuelo.<\/p>\n<p>No tienen mucho que contar ni demasiado que inventar. Fueron ni\u00f1as en una \u00e9poca dif\u00edcil. Tal vez j\u00f3venes en otra no mejor. Se casaron \u2014con suerte, con un buen hombre que no les levant\u00f3 la mano aunque seguramente s\u00ed la voz\u2014 y criaron tres, cuatro, cinco hijos hoy muy caros de ver. Tuvieron la comida y la cena a la hora y el piso de cincuenta metros cuadrados en perfecto estado de revista. Profesi\u00f3n, sus labores, quedaron reducidas en el carn\u00e9 de identidad y m\u00e1s que probablemente en sus propias cabezas. Madres y esposas en la vida. Lo \u00faltimo, solo hasta que las caprichosas leyes de la biolog\u00eda y de la estad\u00edstica enviaron al cementerio a sus maridos.<\/p>\n<p>En lo sucesivo y para los restos fueron \u2014son\u2014 viudas. Debieron acostumbrarse al vac\u00edo y la soledad, pero tambi\u00e9n a llegar a fin de mes con menos de la mitad de lo que ingresaba su difunto. 578 euros es el promedio enga\u00f1oso. La inmensa mayor\u00eda apenas alcanza 462. Lo peor es que no parece importarle a nadie. Por invisible, su miseria no cuenta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vegetan en el quinto infierno de la exclusi\u00f3n, all\u00e1 donde no llegan las c\u00e1maras de los corazonistas de pitimin\u00ed. Casi mejor as\u00ed, porque su pobreza no es nada fotog\u00e9nica. Arrugas amarillentas, ojos siempre h\u00famedos cada d\u00eda m\u00e1s enterrados en un cr\u00e1neo que anticipa despiadadamente lo que ser\u00e1 \u2014ojal\u00e1 pronto, desean\u2014 una calavera. 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