{"id":1959,"date":"2013-04-25T08:33:31","date_gmt":"2013-04-25T06:33:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=1959"},"modified":"2013-04-25T03:29:24","modified_gmt":"2013-04-25T01:29:24","slug":"puntos-negros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2013\/04\/25\/puntos-negros\/","title":{"rendered":"Puntos negros"},"content":{"rendered":"<p>Sigo en los t\u00faneles de Lutxana. Pura cabezoner\u00eda, ya lo s\u00e9. Ocurre que no quisiera ser c\u00f3mplice, ni siquiera en vigesimoquinta derivada, de la pr\u00f3xima violaci\u00f3n. Porque ustedes y yo sabemos que ocurrir\u00e1, \u00bfverdad? Tal vez no exactamente en estos pasadizos ahora tristemente c\u00e9lebres, aunque tampoco ser\u00eda tan extra\u00f1o a la vista de la chapucera presunta clausura a base de <a href=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2013\/04\/24\/tunel_128_1.jpg\" target=\"_blank\">unas cintas de pl\u00e1stico que cualquiera que quisiera franquear\u00eda sin mayor dificultad<\/a>. Podr\u00eda ser, por desgracia, en otro hito del rodeo que los y las viandantes tendr\u00e1n que hacer tras el cacareado cierre; a mi el paso bajo la autopista, por ejemplo, no me inspira la menor confianza. Y si no es ah\u00ed, a trescientos metros, a quinientos, o a dos, treinta o cien kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>En realidad, cuando digo que sigo en esos t\u00faneles, no lo hago como referencia espacial concreta sino como s\u00edmbolo de tant\u00edsimos lugares donde hay altas probabilidades de sufrir una agresi\u00f3n sexual. Deben de ser centenares en nuestro entorno, e incluso me consta que se han cartografiado por municipios, por comarcas, por territorios y hasta por comunidades, pues tengo el recuerdo difuso de su presentaci\u00f3n en bienintencionadas comparecencias ante los medios. Otra cosa es que las interesadas, las probables v\u00edctimas, hayan llegado a saber de la existencia de esos mapas o est\u00e9n a su alcance. Yo llevo tres d\u00edas dando vueltas en Google y apenas encuentro apuntes fragmentados y dispersos.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esa reveladora ineficacia comunicativa, <a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/2013\/04\/24\/tuneles-de-la-verguenza\/\" target=\"_blank\">ya dec\u00eda ayer<\/a> que es una falacia pretender acabar con las violaciones se\u00f1alando en un plano los lugares en que se producen o, como ha sido el caso de Barakaldo, vedando el tr\u00e1nsito por ellos. Defiendo, claro, una arquitectura urbana que no se lo ponga f\u00e1cil a quienes est\u00e1n dispuestos a cometer un delito. Pero aparte de que eso es cuesti\u00f3n de a\u00f1os y de que que se siguen construyendo ratoneras, insisto en que por s\u00ed solo no basta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sigo en los t\u00faneles de Lutxana. Pura cabezoner\u00eda, ya lo s\u00e9. Ocurre que no quisiera ser c\u00f3mplice, ni siquiera en vigesimoquinta derivada, de la pr\u00f3xima violaci\u00f3n. Porque ustedes y yo sabemos que ocurrir\u00e1, \u00bfverdad? 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