{"id":20,"date":"2010-09-09T05:23:24","date_gmt":"2010-09-09T03:23:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/masquepalabras\/?p=20"},"modified":"2010-09-14T01:07:53","modified_gmt":"2010-09-13T23:07:53","slug":"muertos-sin-relieve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2010\/09\/09\/muertos-sin-relieve\/","title":{"rendered":"Muertos sin relieve"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\">Curiosa e inquietante coincidencia: alguien con las iniciales J.V.  es, por lo menos en el momento de escribir estas l\u00edneas, el \u00faltimo  nombre incorporado a la siniestra lista de muertos en el tajo en  Euskadi. Una pieza de quinientos kilos le golpe\u00f3 en la cabeza el jueves  pasado en la empresa <em>Indubilsa<\/em> de Loiu y falleci\u00f3 el martes en Cruces despu\u00e9s de pasar cuatro d\u00edas en coma. Viv\u00eda en Sopelana y ten\u00eda 58 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Nunca  llegamos a saber mucho m\u00e1s. Ocupados en asuntos seguramente m\u00e1s  transcendentales que la p\u00e9rdida de una vida, los periodistas damos por  supuesto que a nadie le interesa conocer m\u00e1s detalles de lo que, al fin y  al cabo, ya no es sino un apunte, otra muesca en la culata de las fr\u00edas  estad\u00edsticas. Tres muertos en una semana de septiembre. Han ca\u00eddo,  adem\u00e1s, de uno en uno, as\u00ed que ni siquiera han contado con el poder del  morbo de los accidentes m\u00faltiples, que dan para tres cuartos de p\u00e1gina y  un primer plano de los allegados deshechos en el lugar de la tragedia.  Ah\u00ed s\u00ed caben, aunque se anoten con af\u00e1n lacrim\u00f3geno, las apostillas que  humanizan, individualizan y ponen en contexto cada drama: \u201cEsperaba un  hijo\u201d, \u201cse acababa de casar\u201d, \u201cle quedaban tres d\u00edas para jubilarse\u201d&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Nadie  se atreve a escribirlo en ning\u00fan manual de estilo, pero en la prensa la  muerte atiende a jerarqu\u00edas. Seg\u00fan qui\u00e9n y c\u00f3mo pase a la condici\u00f3n de  cad\u00e1ver, merecer\u00e1 los honores de un monogr\u00e1fico, una llamada en portada,  un breve emparedado entre las noticias de una feria ganadera y un  campeonato de mus o, a veces, ni eso. Bien es cierto que, previo pago,  siempre hay sitio en la secci\u00f3n de esquelas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>Los que menos importan<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">En esa macabra clasificaci\u00f3n el farolillo rojo lo ocupan <em>exaequo<\/em> los fallecidos en las carreteras -salvo que se disponga de una buena  imagen del amasijo de hierros o haya habido m\u00e1s de tres v\u00edctimas a la  vez- y los que se han dejado la vida en el puesto de trabajo. No mucho  m\u00e1s arriba est\u00e1n las mujeres asesinadas por sus carceleros dom\u00e9sticos,  que en los \u00faltimos tiempos han escalado posiciones porque sirven de  coartada para declaraciones huecas del tipo \u201chay que acabar de una vez  con esta lacra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">No juzgo, s\u00f3lo relato. De hecho, me considero  c\u00f3mplice de este inhumano m\u00e9todo de ordenar la muerte por tama\u00f1os,  colores y sabores del que tantas veces he participado. Algo me dice,  incluso, que es la mala conciencia la que ha inspirado estas l\u00edneas que  s\u00f3lo pretend\u00edan dejar constancia de que quien muri\u00f3 el otro d\u00eda golpeado  por una pieza de quinientos kilos no era un n\u00famero, sino una persona.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Curiosa e inquietante coincidencia: alguien con las iniciales J.V. es, por lo menos en el momento de escribir estas l\u00edneas, el \u00faltimo nombre incorporado a la siniestra lista de muertos en el tajo en Euskadi. 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