{"id":202,"date":"2010-11-16T08:47:52","date_gmt":"2010-11-16T07:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=202"},"modified":"2010-11-16T08:47:52","modified_gmt":"2010-11-16T07:47:52","slug":"el-imposible-pacto-de-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2010\/11\/16\/el-imposible-pacto-de-silencio\/","title":{"rendered":"El imposible pacto de silencio"},"content":{"rendered":"<p>De ni\u00f1os jug\u00e1bamos a sellarnos los labios y mantenernos mudos durante todo el tiempo que fu\u00e9ramos capaces&#8230; que no sol\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de un par de minutos. Era plantear el juego y que a todos, incluidos los t\u00edmidos que no hablaban casi nunca, nos entraran unas irreprimibles ganas de romper aquel silencio que se nos hac\u00eda eterno por la falta de costumbre. Auguro un \u00e9xito similar al pacto de discreci\u00f3n que ha pedido I\u00f1igo Urkullu dos veces en la \u00faltima semana, seg\u00fan sus propias palabras, como \u201cmejor ayuda para lograr la paz\u201d. Soy el primero que, a\u00fan percibiendo la sombra de una calculadora, veo encomiable la propuesta y, si fuera el caso, tratar\u00eda de mantener a distancia el caliz monotem\u00e1tico, as\u00ed tuviera que escribir columnas o montar tertulias sobre papiroflexia o macram\u00e9. Pero me temo que no vamos a tener la oportunidad de ponernos a prueba.<\/p>\n<p>No. Podemos quitarnos cualquier vicio, menos el de largar, generalmente por boca de ganso, sobre nuestro viejo, doloroso y -\u00a1ay!- familiar conflicto. Suena terrible, porque estamos hablando de asesinatos, de amenazas, de torturas, de arbitrariedades, de injusticias&#8230; Ocurre que, una vez convertidas en rutina por la fuerza de los a\u00f1os que llevamos desayunando, comiendo y cenando con ellas, resultan inveros\u00edmilmente manejables porque conocemos de memoria cada una de sus aristas. Dominamos al dedillo todos los protocolos que hay que seguir tras un atentado, una ilegalizaci\u00f3n, un comunicado o una denuncia de malos tratos. Da lo mismo a qu\u00e9 lado de la l\u00ednea estemos: siempre hay un repertorio del que echar mano, a favor, en contra o entrambasaguas.<\/p>\n<p><strong>Lo que \u201cinteresa a la gente\u201d<\/strong><\/p>\n<p>S\u00e9 que no pinto un panorama muy halag\u00fce\u00f1o, pero es el que me ha tocado documentar en a\u00f1os de trasiego con la actualidad. En las no pocas veces que he dejado sobre una mesa de charla -sobre todo, con pol\u00edticos- esos otros asuntos que, cuando nos ponemos estupendos, decimos que son \u201clos que le interesan a la gente\u201d, he visto c\u00f3mo languidec\u00edan y se agotaban en un par de turnos de palabra plagados de generalidades. Al final, hab\u00eda que tomar el atajo m\u00e1s pr\u00f3ximo para volver al c\u00f3modo lugar com\u00fan de las declaraciones y contradeclaraciones en espiral. Ah\u00ed siempre hay algo que decir.<\/p>\n<p>Mientras no perdamos el miedo a movernos en terrenos no trillados, el silencio pactado que propone I\u00f1igo Urkullu no ser\u00e1 una opci\u00f3n asumible. Hasta entonces, si es que ese d\u00eda llega, seguiremos abrazados al mullido fetiche de los t\u00f3picos manidos sobre nuestro viejo, doloroso y -\u00a1ay!- familiar conflicto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De ni\u00f1os jug\u00e1bamos a sellarnos los labios y mantenernos mudos durante todo el tiempo que fu\u00e9ramos capaces&#8230; que no sol\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de un par de minutos. 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