{"id":2264,"date":"2013-11-10T10:05:07","date_gmt":"2013-11-10T09:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=2264"},"modified":"2013-11-10T01:03:13","modified_gmt":"2013-11-10T00:03:13","slug":"camus-vive","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2013\/11\/10\/camus-vive\/","title":{"rendered":"Camus vive"},"content":{"rendered":"<p>Perdonen lo simpl\u00f3n y topicazo del t\u00edtulo. Y lo falso. Por desgracia, Albert Camus no vive. Hace medio siglo largo que se dio una galleta tremenda a bordo de un <i>Facel<\/i><i> <\/i><i>Vega<\/i> conducido por su amigo Michel Gallimard y se qued\u00f3 en el sitio. Solo un d\u00eda antes \u2014ya es cabr\u00f3n el destino\u2014, hab\u00eda dejado para la posteridad su \u00faltima gran cita: \u201cNo hay nada m\u00e1s idiota que morir en un accidente de coche\u201d. Por hablar. Casi todo lo que le ocurri\u00f3 (malo, bueno y regular) fue por eso, por no dejar quietas ni la lengua ni la pluma, por desafiar las ortodoxias a diestra y siniestra, por pisar juanetes prohibidos. Los de los mal\u00edsimos del globo, s\u00ed; pero tambi\u00e9n los de los presuntos seres angelicales que meaban colonia, como un tal Sartre, que dec\u00eda de \u00e9l que era un fil\u00f3sofo para alumnos de instituto. Hoy hasta el sartriano m\u00e1s furibundo sabe que tras esa melonada estaba la cochina envidia, de la que no se escapan ni los que salen en las fotos de la Historia levitando sobre el bien y el mal.<\/p>\n<p>No es solo que Albert, con su aire a Bogart en seg\u00fan qu\u00e9 instant\u00e1neas, fuera mucho m\u00e1s atractivo que Jean Paul. O que el existencialismo del primero tuviera origen en una verdadera existencia a fuerza de pasarlas putas, mientras que el del segundo (alguno me excomulga por escribir esto) era una reacci\u00f3n de ni\u00f1o bien que se quejaba de vicio. Tambi\u00e9n era que a Sartre no le gust\u00f3 que cuando abogaba irresponsablemente por ocultar los horrores del estalinismo para \u201cno despojar de esperanza a los trabajadores de la Renault\u201d, Camus le cerrara la boca con una frase que vale por cien tratados: \u201cNo necesitamos esperanza, sino verdad\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfVen? Ah\u00ed empieza a cobrar sentido el encabezado de estas l\u00edneas. Era el mensaje de esta columna y de muchas otras que les llevo echadas a los ojos: no hay que maquillar la realidad por muy noble que sea la causa. Para mi, Camus vive, y no solo durante estos d\u00edas en que conmemoramos su centenario.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perdonen lo simpl\u00f3n y topicazo del t\u00edtulo. Y lo falso. Por desgracia, Albert Camus no vive. Hace medio siglo largo que se dio una galleta tremenda a bordo de un Facel Vega conducido por su amigo Michel Gallimard y se qued\u00f3 en el sitio. 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