{"id":2490,"date":"2014-03-18T09:55:59","date_gmt":"2014-03-18T08:55:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=2490"},"modified":"2014-03-18T09:55:59","modified_gmt":"2014-03-18T08:55:59","slug":"el-dano-causado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2014\/03\/18\/el-dano-causado\/","title":{"rendered":"El da\u00f1o causado"},"content":{"rendered":"<p>Reconocer el da\u00f1o injustamente causado es, miren ustedes qu\u00e9 perogrullada, reconocer el da\u00f1o injustamente causado. Y hacerlo a pelo, porque s\u00ed, porque siendo imposible esa reparaci\u00f3n de la que tanto se habla en vano, es lo menos que se le debe a quien se le provoc\u00f3 el sufrimiento, una disculpa. Pero no una de tr\u00e1mite en media l\u00ednea perdida por ah\u00ed, como si todo el mal hubiera consistido en un pisot\u00f3n al subir al autob\u00fas o fuera producto de un malentendido tonto. Algo de m\u00e1s fuste, pensado, elaborado, que se note que ha llevado su tiempo y que parte de la absoluta sinceridad. Tampoco vale apostillarlo con que si yo no empec\u00e9, a otros que han hecho cosas peores no se les pide lo mismo, es que hab\u00eda un conflicto&#8230; ni dem\u00e1s prosa justificatoria. Aunque las acciones se hayan dado en un contexto muy determinado, cada una es personal e intransferible.<\/p>\n<p>\u00bfEs que acaso hay que humillarse? No va por ah\u00ed. Un exceso de flagelo sonar\u00eda demasiado artificioso y habr\u00eda motivos para desconfiar. Basta con unas gotas de naturalidad y otras de empat\u00eda, sin perder nunca de vista que incluso las palabras mejor escogidas y dichas no ser\u00e1n capaces de restaurar los estragos cometidos.<\/p>\n<p>Se nos suele olvidar \u2014o directamente no queremos contemplarlo as\u00ed\u2014 que estamos hablando de una cuesti\u00f3n puramente moral. Es fatal mezclarla con las estrategias pol\u00edticas coyunturales o vincularla, como se est\u00e1 haciendo, con la obtenci\u00f3n de hipot\u00e9ticos beneficios penitenciarios. Si queremos que el reconocimiento del da\u00f1o causado tenga alg\u00fan sentido o alg\u00fan valor, no podemos ni exigirlo ni ofrecerlo a cambio de contrapartida alguna.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reconocer el da\u00f1o injustamente causado es, miren ustedes qu\u00e9 perogrullada, reconocer el da\u00f1o injustamente causado. Y hacerlo a pelo, porque s\u00ed, porque siendo imposible esa reparaci\u00f3n de la que tanto se habla en vano, es lo menos que se le debe a quien se le provoc\u00f3 el sufrimiento, una disculpa. Pero no una de tr\u00e1mite &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2014\/03\/18\/el-dano-causado\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El da\u00f1o causado<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[50201,4635,5274,50202,5199,4466],"class_list":["post-2490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-dano","tag-normalizacion","tag-politica-penitenciaria","tag-reconocimiento","tag-reparacion","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2490"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2491,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions\/2491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}