{"id":2555,"date":"2014-04-20T11:17:10","date_gmt":"2014-04-20T09:17:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=2555"},"modified":"2014-04-20T11:17:10","modified_gmt":"2014-04-20T09:17:10","slug":"doble-condena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2014\/04\/20\/doble-condena\/","title":{"rendered":"Doble condena"},"content":{"rendered":"<p>Los presos de cualquier organizaci\u00f3n son rehenes, como poco, por partida doble. En primera y m\u00e1s obvia instancia, les priva de libertad el Estado que los ha enchironado de acuerdo o no con las garant\u00edas procesales. El segundo grillete, que no atiende a razones jur\u00eddicas y es implacablemente arbitrario, se lo impone la propia disciplina \u2014an\u00f3tese la palabra\u2014 a que pertenecen. Como percibo ce\u00f1os fruncidos en la concurrencia, aclaro que hablo de todo tipo de grupos. Lo que describo se da igual en guerrillas insurgentes, c\u00e1rteles de la droga, clanes del navajeo de barrio, mafias varias, bandas terroristas o tenidas por tales, o cualquier otra asociaci\u00f3n cuya actividad est\u00e9 fuera de la legalidad vigente. Desde el instante de su detenci\u00f3n, quienes forman parte de alguna de estas ligas deben atenerse a la reglamentaci\u00f3n interna y cumplir a rajatabla las disposiciones previstas para el momento de la ca\u00edda bajo el guante de la ley.<\/p>\n<p>La parte c\u00f3moda respecto a los que van al banquillo de a uno es que no tienen que romperse ni la cabeza ni el bolsillo buscando abogado. Eso corre por cuenta de la organizaci\u00f3n, que tambi\u00e9n decide la estrategia de defensa. Si por razones coyunturales conviene sacrificar un pe\u00f3n para salvar una torre, as\u00ed se har\u00e1. \u00bfVeinte a\u00f1os? O cuarenta, por el bien de la comunidad.<\/p>\n<p>Una vez entre rejas, los carriles est\u00e1n trazados. Los carceleros visibles marcan unas pautas y los invisibles, que son todos y ninguno, el resto. Incumplir las primeras supone una sanci\u00f3n oficial. Saltarse las segundas implica un castigo peor: quedar fuera del grupo. Una elecci\u00f3n verdaderamente endiablada.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los presos de cualquier organizaci\u00f3n son rehenes, como poco, por partida doble. En primera y m\u00e1s obvia instancia, les priva de libertad el Estado que los ha enchironado de acuerdo o no con las garant\u00edas procesales. El segundo grillete, que no atiende a razones jur\u00eddicas y es implacablemente arbitrario, se lo impone la propia disciplina &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2014\/04\/20\/doble-condena\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Doble condena<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4727,55041,55040,5274,4951],"class_list":["post-2555","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-condena","tag-disciplina","tag-organizaciones","tag-politica-penitenciaria","tag-presos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2555","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2555"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2555\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2556,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2555\/revisions\/2556"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}