{"id":293,"date":"2011-01-02T06:42:53","date_gmt":"2011-01-02T05:42:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=293"},"modified":"2011-01-02T06:42:53","modified_gmt":"2011-01-02T05:42:53","slug":"buenos-deseos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/01\/02\/buenos-deseos\/","title":{"rendered":"Buenos deseos"},"content":{"rendered":"<p>Escribo afectado por una tremenda resaca. No piensen mal. Cada vez m\u00e1s f\u00f3bico a las multitudes &#8211; especialmente a las que se re\u00fanen a toque de pito para participar de una felicidad artificial y ef\u00edmera-, media hora despu\u00e9s de la \u00faltima campada me exili\u00e9 en mi mismo con la compa\u00f1\u00eda de un \u00fanico e inofensivo gintonic. Poco efecto pudo hacer en un organismo hipernutrido a base de fritos y mazapanes. El culpable de mi clavo de a\u00f1o nuevo no es el alcohol sino la sobredosis de buenos deseos. No hay escafandra lo suficientemente impermeable a los letales principios activos de esas frases que pretenden contener en su carcasa las mejores intenciones cuando, en el \u00f3ptimo de los casos, est\u00e1n cebadas con pegajosas natillas y siropes resistentes a cualquier disolvente.<\/p>\n<p>Lo peor de esta guerra bacteriol\u00f3gica que se reedita con cada cambio de calendario es que el fuego m\u00e1s peligroso es el amigo. Como en el refr\u00e1n discutible, suele ser quien bien te quiere quien te hace llorar de impotencia a golpe de SMS, email, twitteo o post en tu muro de Facebook. \u201cEn el 2011 haremos entre todos un mundo mejor\u201d, te dispara uno a traici\u00f3n. \u201cSeguro que este es el a\u00f1o en el que nacer\u00e1 una sociedad m\u00e1s justa\u201d, suelta su bomba otro. \u201cA partir de ma\u00f1ana s\u00f3lo habr\u00e1 sitio para el amor y la solidaridad\u201d, crees que ha rematado otro m\u00e1s, cuando a\u00f1ade con impiedad: \u201cTenemos por delante 365 d\u00edas nuevos para crecer como personas\u201d. Si sacas la bandera blanca y te rindes, habr\u00e1 quien lo tome como una provocaci\u00f3n y te arrear\u00e1 el tiro de gracia: \u201cEn estos doce meses se van a cumplir todos nuestros sue\u00f1os\u201d. \u00a1Baaasta!<\/p>\n<p><strong>Que te vaya bonito<\/strong><\/p>\n<p>No dejar\u00e1 de sorprenderme la suprema ingenuidad que alimenta estas formulaciones. \u00bfNadie ha ca\u00eddo en la cuenta de que todos los 31 de diciembre elevamos al cielo las mismas plegarias y que jam\u00e1s se cumplen ni medio gramo? Abonados ciegamente a una filosof\u00eda de tapa de yogur, nos entregamos una y otra vez a seguir jugando a la espera de esos premios que nunca llegan, seguramente, porque ni est\u00e1n en el cat\u00e1logo. Y siempre aspiramos al gordo. Las pedreas y los reintegros son para los pobres. Nos sonamos r\u00e1canos si s\u00f3lo deseamos que te vaya bonito, que te mantengas a flote o que no te falten las fuerzas para levantarte cada d\u00eda. Son objetivos menos l\u00edricos, desde luego, que se expresan sin necesidad de violines ni de poner ojos de dibujo animado japon\u00e9s. Pero en su realismo son tambi\u00e9n m\u00e1s resistentes a la frustraci\u00f3n y mantienen su vigencia el dos de enero, el tres de marzo y, con suerte, el cuatro de abril.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribo afectado por una tremenda resaca. No piensen mal. Cada vez m\u00e1s f\u00f3bico a las multitudes &#8211; especialmente a las que se re\u00fanen a toque de pito para participar de una felicidad artificial y ef\u00edmera-, media hora despu\u00e9s de la \u00faltima campada me exili\u00e9 en mi mismo con la compa\u00f1\u00eda de un \u00fanico e inofensivo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/01\/02\/buenos-deseos\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Buenos deseos<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4532,4531],"class_list":["post-293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-4532","tag-deseos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=293"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":295,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/293\/revisions\/295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}