{"id":304,"date":"2011-01-07T10:05:23","date_gmt":"2011-01-07T09:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=304"},"modified":"2011-01-07T10:05:23","modified_gmt":"2011-01-07T09:05:23","slug":"entre-la-delacion-y-la-omerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/01\/07\/entre-la-delacion-y-la-omerta\/","title":{"rendered":"Entre la delaci\u00f3n y la omert\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>Delaci\u00f3n, qu\u00e9 palabra tan fea. Hay pocas con peor sonido en el diccionario. Tiene regusto a pase\u00edllo, a cuneta, a ba\u00f1era en un s\u00f3tano de la DGS, a tiro en la nuca y a exilio. Tambi\u00e9n a venganza, envidia, cobard\u00eda y miseria moral. Ha sido borr\u00f3n obligatorio en las p\u00e1ginas m\u00e1s negras de la Historia. La padecieron los primeros cristianos y sus supuestos continuadores la perfeccionaron para ejercerla contra los que se\u00f1alaron como enemigos de su fe, que eran casi todos. No ha habido \u00e9poca ni r\u00e9gimen sin caza de brujas. El poder tiene cartografiada la bajeza humana a escala 1:1 y sabe lo f\u00e1cil que resulta utilizarla a su favor. Bastan treinta denarios de plata, una palmada en la espalda o un salvoconducto para comprar los ojos y tent\u00e1culos necesarios para tener vigilados los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos de sus dominios.<\/p>\n<p>Y a\u00fan hay algo m\u00e1s perverso: despierta tal repugnancia, que s\u00f3lo por no ser sospechosos de practicarla, nos convertimos en c\u00f3mplices de las m\u00e1s inmundas satrap\u00edas y de las injusticias m\u00e1s abyectas. Solemos perder de vista esta otra cara de la moneda, igual de repulsiva, que es la dictadura del silencio. En Sicilia la llaman omert\u00e1 y establece la pena de muerte sin contemplaciones y con aplauso social para quien desaf\u00eda la obligaci\u00f3n de mantener la boca cerrada. En el c\u00f3digo aceptado por la comunidad, un crimen es un asunto privado entre quienes lo cometen y sus v\u00edctimas. Es el principio b\u00e1sico de funcionamiento de Cosa Nostra y de todos los emporios criminales organizados, donde incluyo, claro, a algunas multinacionales, confesiones religiosas y sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, a estados con o sin vitola democr\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>El chivato paga&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Por desgracia, la f\u00f3rmula est\u00e1 extendida en toda la sociedad. Por algo aprendimos desde muy ni\u00f1os que el chivato paga el plato (o el pato, seg\u00fan otras versiones). Esa frase amparaba en las aulas escolares palizas y todo tipo de abusos a los escogidos como carne de ca\u00f1\u00f3n. Irse de la lengua era el pasaporte a engrosar el pelot\u00f3n de los martirizados. No hab\u00eda ni hay bando intermedio. Creo que todos tenemos fresco el recuerdo de Jokin, el chaval de Hondarribia que se quit\u00f3 la vida porque no pudo soportar ser vejado cada d\u00eda frente al silencio colaborador de sus semejantes.<\/p>\n<p>Haremos bien en no confundir el soplo interesado y ruin con la denuncia valiente y necesaria. No es casualidad que los mismos que fomentan lo primero sean los que tambi\u00e9n m\u00e1s se cuidan de castigar implacablemente lo segundo. Los poderosos manjean a voluntad la delaci\u00f3n y la omert\u00e1.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Delaci\u00f3n, qu\u00e9 palabra tan fea. Hay pocas con peor sonido en el diccionario. Tiene regusto a pase\u00edllo, a cuneta, a ba\u00f1era en un s\u00f3tano de la DGS, a tiro en la nuca y a exilio. Tambi\u00e9n a venganza, envidia, cobard\u00eda y miseria moral. 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