{"id":31,"date":"2010-09-14T07:03:49","date_gmt":"2010-09-14T05:03:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/masquepalabras\/?p=31"},"modified":"2010-09-14T10:14:06","modified_gmt":"2010-09-14T08:14:06","slug":"gabon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2010\/09\/14\/gabon\/","title":{"rendered":"Gabon"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom: 0cm\">Estas notas que me siento a redactar tienen algo de esas cartas p\u00f3stumas que dejan algunos suicidas. Quienes las lean lo har\u00e1n despu\u00e9s de que haya ocurrido lo inevitable. Nadie se alarme. Hablo s\u00f3lo de mi reestreno radi\u00f3fonico, que por esas paradojas espacio-temporales, habr\u00e1 tenido lugar horas despu\u00e9s de que yo env\u00ede estas l\u00edneas al peri\u00f3dico, pero horas antes de que ustedes las lean. Me voy haciendo una idea de que aprender a vivir entre hoy y ma\u00f1ana ser\u00e1 una de las principales tareas que me aguardan en los pr\u00f3ximos meses.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\">No les puedo contar, por tanto, c\u00f3mo fue el nacimiento de Gabon en Onda Vasca. Espero que lo noticiable, en todo caso, se quedase en la deliciosa sensaci\u00f3n de v\u00e9rtigo y miedo de las aut\u00e9nticas primeras veces y en cuatro an\u00e9cdotas para aburrir dentro de un tiempo a cualquier v\u00edctima propiciatoria. Convenientemente exageradas, naturalmente. Por lo dem\u00e1s, ayer entre las diez y las once y media de la noche no deber\u00eda haber ocurrido nada m\u00e1s -y nada menos- que la inauguraci\u00f3n de un espacio donde las palabras se sientan c\u00f3modas, valoradas, seguras y, lo m\u00e1s importante, libres. La \u00faltima, eso debe quedar claro, la tendr\u00e1n siempre las y los oyentes, que habr\u00e1n elegido libre y voluntariamente sintonizar ese punto del dial y que tendr\u00e1n al alcance de sus dedos la facultad de abandonarnos sin que nadie les pida cuentas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\"><strong>Simple: informaci\u00f3n y opini\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\">No hay programa -nuevo o veterano- que no se anuncie como la reinvenci\u00f3n definitiva de la radio, el b\u00e1lsamo infalible contra todos los males y el generador instant\u00e1neo de la felicidad de quienes reciben sus ben\u00e9ficas ondas. Me temo que no es el caso de Gabon. Lo nuestro es m\u00e1s modesto, pero tambi\u00e9n sincero. La receta que combina informaci\u00f3n con opini\u00f3n es, con total seguridad, la m\u00e1s utilizada ahora misma de este a oeste y de norte a sur del espectro radioel\u00e9ctrico. Si algo nos distinguir\u00e1, y en ello s\u00ed que nos aplicaremos, ser\u00e1 la preparaci\u00f3n, la forma de servir la mesa, y el paladar exquisito de quienes nos presten su tiempo desde el otro lado. Las ruedas de molino quedan fuera del men\u00fa.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm\">Guiados por la experiencia, hemos comenzado con lo m\u00ednimo imprescindible. Los formatos chachipirulis de los arranques suelen convertirse en mazmorras inexpugnables para cualquier brizna de creatividad que brote despu\u00e9s. Ser\u00e1 una estupenda se\u00f1al que el programa que vino al mundo ayer, minutos antes de que la renovada Onda Vasca cumpliera su primer a\u00f1o, no tenga mucho que ver con el que escuchen dentro de unas semanas. S\u00e9 que nos ayudar\u00e1n a conseguirlo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas notas que me siento a redactar tienen algo de esas cartas p\u00f3stumas que dejan algunos suicidas. Quienes las lean lo har\u00e1n despu\u00e9s de que haya ocurrido lo inevitable. Nadie se alarme. 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