{"id":311,"date":"2011-01-12T10:36:42","date_gmt":"2011-01-12T09:36:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=311"},"modified":"2011-01-12T10:36:42","modified_gmt":"2011-01-12T09:36:42","slug":"periodista-en-excedencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/01\/12\/periodista-en-excedencia\/","title":{"rendered":"Periodista en excedencia"},"content":{"rendered":"<p>Se repite el modus operandi conocido, a punto ya de constituirse en ritual y tradici\u00f3n. El Grupo amigo, de donde hace dos a\u00f1os s\u00f3lo sal\u00edan sapos y culebras hac\u00eda el all\u00ed bautizado <em>caser\u00edo electr\u00f3nico<\/em>, se convierte en confesionario y ofrece sus p\u00e1ginas para que uno de los atribulados oficiales del rancho grande -esta vez, el de m\u00e1s alta graduaci\u00f3n- se enjugue las l\u00e1grimas por el pen\u00faltimo fracaso. Poca cosa, s\u00f3lo la mayor ca\u00edda de audiencia de toda la historia del ente p\u00fablico. De nada sirve que las preguntas sean -ser\u00eda injusto no reconocerlo- directas y algunas, incluso, a la yugular. Las respuestas son invariablemente despejes a c\u00f3rner, excusas de p\u00e9simo pagador y milongas entonadas sin gran convicci\u00f3n. Dice, por ejemplo, que no todo es malo, que en la radio hay buenas noticias. S\u00ed, claro, 60.000 oyentes menos en Radio Euskadi, a descontar de los otros tantos ya evaporados en la medici\u00f3n anterior, son un triunfo. Lo m\u00e1s tremendo, me temo, es que, en su profundo desconocimiento de los medios audiovisuales y en su conmovedora necesidad de aferrarse a cualquier clavo ardiendo, se cree esa lectura que le ha hecho el pelota o el entusiasta de turno.<\/p>\n<p><strong>Un pie de foto<\/strong><\/p>\n<p>No me detengo ah\u00ed. Tampoco en el cansino pretexto de la campa\u00f1a orquestada. Ni en el insulto velado que supone decir de la plantilla que dirige que \u201cla mayor\u00eda son muy buenos profesionales\u201d. Si algo me ha llamado la atenci\u00f3n del \u00faltimo desfogue en Casa Vocento del actual responsable de EITB es un pie de foto. La imagen lo mostraba junto a una c\u00e1mara de televisi\u00f3n, como si estuviera enfocando a los lectores. Involuntariamente revelador, el texto explicatorio rezaba: \u201cAl otro lado. Surio, periodista en excedencia, dirige desde hace a\u00f1o y medio al millar de empleados de EITB\u201d.<\/p>\n<p>Periodista en excedencia. He ah\u00ed el quid de la cuesti\u00f3n. Como el difunto Balduino de B\u00e9lgica abdic\u00f3 temporalmente de su trono para no tener que firmar una ley sobre el aborto que chocaba con su moral, Alberto Surio dej\u00f3 en suspenso su condici\u00f3n de profesional de la informaci\u00f3n cuando fue llamado a regir los destinos de la radio televisi\u00f3n p\u00fablica. Respeto esa decisi\u00f3n personal, pero no puedo evitar que me provoque una gran melancol\u00eda. Me cuento entre los que celebraron sinceramente su nombramiento&#8230; y entre los que m\u00e1s tardaron en caerse del guindo cuando empez\u00f3 a tomar decisiones que no cuadraban con lo que se esperaba. No quiero hacerme trampas retrospectivas: sigo pensando que Alberto Surio fue un grand\u00edsimo periodista. Ojal\u00e1 vuelva a serlo pronto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se repite el modus operandi conocido, a punto ya de constituirse en ritual y tradici\u00f3n. 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