{"id":346,"date":"2011-02-01T09:51:00","date_gmt":"2011-02-01T08:51:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=346"},"modified":"2011-02-01T09:51:00","modified_gmt":"2011-02-01T08:51:00","slug":"un-mes-sin-fumar-en-los-bares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/02\/01\/un-mes-sin-fumar-en-los-bares\/","title":{"rendered":"Un mes sin fumar&#8230; en los bares"},"content":{"rendered":"<p>Algunos se maliciaban que el fin del permiso para ahumar al pr\u00f3jimo iba a acabar como lo de T\u00fanez o Egipto. Habr\u00eda tenido su gracia que lo que no ha conseguido la seguidilla de recortes sociales -m\u00e1s los que vendr\u00e1n- hubiera sido posible por la ley seca del fumeque en establecimientos p\u00fablicos que estrenamos con el a\u00f1o. Pero no. Nuestras calles siguen, para lo bueno y para lo regular, igual de amodarradas. Como mucho, medio diapas\u00f3n m\u00e1s vivas gracias a las peque\u00f1as e inofensivas asambleas de portadores de pitillos que se dan al vicio de puertas afuera con alegre resignaci\u00f3n. Ya ni siquiera es la prohibici\u00f3n y sus consecuencias el asunto principal de conversaci\u00f3n en esos cocili\u00e1bulos. Con absoluta naturalidad, incluso en medio de los rigores meteorol\u00f3gicos que invitar\u00edan a mantener la boca cerrada y el esp\u00edritu ennegrecido, se habla entre bocanada y bocanada de las mismas cuitas de siempre. La charla del interior se traslada al exterior sin echarle m\u00e1s drama. Una mesa con un cenicero bajo un toldo protector (a veces, una simple repisa) es toda la log\u00edstica necesaria para que la vida siga.<\/p>\n<p><strong>Dentro<\/strong><\/p>\n<p>Y al abrigo de la barra tampoco ha habido ninguna gran revoluci\u00f3n. Yo mismo esperaba ver caras de urgencia. manos nerviosas, o cuerpos en estado de m\u00e1xima tensi\u00f3n. Supongo que en algunos casos la procesi\u00f3n ir\u00e1 por dentro, pero nada me ha hecho pensar en estos treinta d\u00edas de abstinencia hostelera que me hallara en un polvor\u00edn a punto de explotar. Al principio se hac\u00eda novedosa la ausencia de la neblina caracter\u00edstica y de las sempiternas colillas pisadas en el suelo, y seg\u00fan en qu\u00e9 locales, se percib\u00eda m\u00e1s penetrante el olor de la surtida barra. A la tercera o cuarta visita los parroquianos dejan de reparar en todo eso y siguen a lo suyo, que es darse un respiro, avituallarse o compartir un rato con sus semejantes. Para eso serv\u00edan los bares antes y para eso seguir\u00e1n sirviendo durante muchos a\u00f1os. Queda en entredicho que el tabaco fuera un elemento imprescindible de su magia y de su servicio.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hace falta que se convenzan de ello los que est\u00e1n aprovechando el r\u00edo revuelto para subirnos la dosis de titulares exagerados o im\u00e1genes con su puntito de morbo. Como tantas de nuestro tiempo, esta tambi\u00e9n est\u00e1 siendo un guerra medi\u00e1tica. Demasiado ruido para tan poca nuez. Leyendo algunas informaciones o viendo ciertos reportajes, cualquiera dir\u00eda que las tascas y tabernas son reproducciones a escala de la zona cero de Bagdad. Basta llegarse a cualquiera para comprobar que no es as\u00ed.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos se maliciaban que el fin del permiso para ahumar al pr\u00f3jimo iba a acabar como lo de T\u00fanez o Egipto. 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