{"id":4138,"date":"2017-04-07T09:35:37","date_gmt":"2017-04-07T07:35:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=4138"},"modified":"2017-04-06T21:32:57","modified_gmt":"2017-04-06T19:32:57","slug":"deporte-alevin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2017\/04\/07\/deporte-alevin\/","title":{"rendered":"Deporte alev\u00edn"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\">Le agradezco al cielo que a mi hijo no le guste el f\u00fatbol m\u00e1s all\u00e1 de lo justo para dar un par de patadas a la pelota con sus amigos en la plaza donde se juntan. \u00cddem de lienzo con el resto de los deportes, que sin serle del todo ajenos, tampoco le suscitan gran inter\u00e9s. Me libro, de saque, de intempestivos madrugones de s\u00e1bado y de viajes a casacristo. Pero especialmente, quedo exento de probarme como energ\u00fameno a pie de cancha. \u00bfQui\u00e9n me dice que en mi interior no habita uno de esos tipejos que echa espumarajos desde la banda al \u00e1rbitro, a los rivales, a la propia criatura o al resto de los progenitores?<\/p>\n<p class=\"western\">No lo pregunto por preguntar. En la media docena de ocasiones en que, por diferentes circunstancias, mis huesos han acabado en el escenario de una competici\u00f3n deportiva infantil, he asistido a los m\u00e1s sorprendentes fen\u00f3menos. Hombres y mujeres aparentemente razonables, de esos que te saludan con una sonrisa en el descansillo, pidiendo entradas al tobillo o pisotones con los ojos inyectados en sangre, bramando que arrieritos somos o, directamente, agarrando de la pechera al padre de otro chiquillo.<\/p>\n<p class=\"western\">Tambi\u00e9n he visto a un cr\u00edo de ocho a\u00f1os hundido porque el entrenador de un equipo de barrio le llama maula o nenaza a cada rato y le insta sin tapujos a buscarse otras aficiones. O a ese mismo entrenador ri\u00e9ndole las gracias a su jugador gallito cuando se comporta como un mat\u00f3n con sus compa\u00f1eros menos dotados. No negar\u00e9 que igualmente he visto actitudes bastantes m\u00e1s sanas, pero haciendo el balance, me temo que, como acabamos de comprobar, en el deporte alev\u00edn prima la hijoputez sobre la bondad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le agradezco al cielo que a mi hijo no le guste el f\u00fatbol m\u00e1s all\u00e1 de lo justo para dar un par de patadas a la pelota con sus amigos en la plaza donde se juntan. \u00cddem de lienzo con el resto de los deportes, que sin serle del todo ajenos, tampoco le suscitan gran &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2017\/04\/07\/deporte-alevin\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Deporte alev\u00edn<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[98860,16164,4526,98862,5167,98861],"class_list":["post-4138","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-deporte-infantil","tag-fanatismo","tag-futbol","tag-mala-educacion","tag-valores","tag-violencia-en-el-deporte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4138"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4139,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4138\/revisions\/4139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}