{"id":423,"date":"2011-03-09T08:29:43","date_gmt":"2011-03-09T07:29:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=423"},"modified":"2011-03-09T08:29:43","modified_gmt":"2011-03-09T07:29:43","slug":"la-igualdad-no-era-esto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/03\/09\/la-igualdad-no-era-esto\/","title":{"rendered":"La igualdad no era esto"},"content":{"rendered":"<p>Aunque estas l\u00edneas se publican cuando el calendario marca el nueve de marzo, las estoy escribiendo el ocho, a punto de naufragar en un mar morado de excelentes intenciones que volver\u00e1n a convertirse en calabaza en cuanto den las doce. Cada p\u00e1gina de internet a la que entro me recibe con una ventana emergente, generalmente patrocinada por una entidad p\u00fablica, donde un lema m\u00e1s o menos brillante comparte espacio con una fotograf\u00eda en la que aparecen -qu\u00e9 obviedad, \u00bfno es cierto?- mujeres. Los publicistas saben lo que tienen que vender en cada campa\u00f1a. Esta vez no toca mostrar escotes tentadores ni delantales de cuadros o manoplas que sacan del horno el asado de rechupete del que van a dar cuenta el marido y la prole. El <em>atrezzo<\/em> es otro: carpetas, ordenadores, tel\u00e9fonos m\u00f3viles, batas blancas, y alg\u00fan buzo con casco a juego para que no se diga. En el casting han tenido suerte por un d\u00eda las actrices y modelos a las que no llaman para los anuncios de coches o colonias. \u00bfCuela? Me gustar\u00eda conservar la ingenuidad y el entusiasmo suficientes para decir que s\u00ed. Ser\u00eda muy reconfortante no sentirse un vinagre que le saca faltas a todo y poder disfrutar de la emoci\u00f3n reivindicativa&#8230; pero no.<\/p>\n<p><strong>Algo ha fallado<\/strong><\/p>\n<p>Trato de compartir y apoyar en la medida de mis posibilidades los encomiables mensajes de estas veinticuatro horas. Sin embargo, la realidad me desmiente a cada rato. Formo parte de la generaci\u00f3n que dio por seguro que ver\u00eda con edad suficiente para disfrutar de ello el fin de la desigualdad de sexos o, por lo menos, sus aleda\u00f1os. Era cuesti\u00f3n, pens\u00e1bamos, de dar un poco la murga en la escuela y de cuidar cuatro detallitos m\u00e1s. Poco a poco ver\u00edamos c\u00f3mo los ni\u00f1os y las ni\u00f1as sobre quienes habr\u00edamos dejado caer la lluvia fina y constante de valores chachiguays ir\u00edan adoptando de modo natural los comportamientos igualitarios.<\/p>\n<p>Menudo fracaso. Basta mirar lo que confiesan sin rubor en las encuestas o, m\u00e1s descorazonador aun, poner la oreja en las conversaciones de cualquier cuadrilla de quincea\u00f1eros, para comprobar que no solamente no hemos avanzado, sino que hemos retrocedido media docena de casillas. Lo m\u00e1s parecido a una equiparaci\u00f3n que se ha logrado es que ellas sean tan machistas como ellos, aunque ni siquiera se lo planteen. \u00bfD\u00f3nde ha estado el fallo? Probablemente en no ver que est\u00e1bamos luchando contra una fuerza infinitamente m\u00e1s poderosa de lo que cre\u00edamos. Las campa\u00f1as, los eslogans, los buenos prop\u00f3sitos, los ochos de marzo&#8230; est\u00e1n muy bien. Pero parece que no son suficientes.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque estas l\u00edneas se publican cuando el calendario marca el nueve de marzo, las estoy escribiendo el ocho, a punto de naufragar en un mar morado de excelentes intenciones que volver\u00e1n a convertirse en calabaza en cuanto den las doce. 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