{"id":498,"date":"2011-04-14T09:51:14","date_gmt":"2011-04-14T07:51:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=498"},"modified":"2011-04-14T09:51:14","modified_gmt":"2011-04-14T07:51:14","slug":"elogio-de-una-republica-imperfecta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/04\/14\/elogio-de-una-republica-imperfecta\/","title":{"rendered":"Elogio de una Rep\u00fablica imperfecta"},"content":{"rendered":"<p>Resiste el recuerdo de la Rep\u00fablica. Hoy, ochenta a\u00f1os ya. Confieso que hace diez o hace cinco, en los \u00faltimos aniversarios redondos, estaba convencido de que la evocaci\u00f3n se ir\u00eda diluyendo hasta convertirse en un simple ep\u00edgrafe de los libros escolares de Historia, un pu\u00f1ado de datos que memorizar sin emoci\u00f3n alguna como pasaporte para aprobar un examen. Me alegra que, de momento, haya sido posible burlar ese destino y que ocho d\u00e9cadas despu\u00e9s, con la mayor parte de sus testigos y protagonistas ya ausentes, la menci\u00f3n de aquellos d\u00edas siga moviendo algo -no sabr\u00eda definirlo- en nuestras cabezas y en nuestros corazones.<\/p>\n<p>No me enga\u00f1o ni me dejo llevar por el sentimentalismo facil\u00f3n. S\u00e9 que esa imagen casi id\u00edlica que ha resultado de destilados sucesivos en el alambique del tiempo se corresponde lo justo con lo que ocurri\u00f3 verdaderamente entre el 14 de abril de 1931 y la promulgaci\u00f3n del \u00faltimo parte de guerra de los vencedores. La realidad no fue tan maravillosa como luce en nuestra reconstrucci\u00f3n mental y en algunas revisiones edulcoradas que obvian los detalles inc\u00f3modos. Hubo imprevisi\u00f3n, titubeos, arbitrariedades, un navajeo pol\u00edtico equiparable al actual o superior y, por descontado, violencia. Pretender negarlo o pasarlo por alto porque nos estropea el ensue\u00f1o nos sit\u00faa a apenas medio metro de la \u00faltima hornada de reescribidores del pasado -C\u00e9sar Vidal, P\u00edo Moa, Stanley Payne-, conjurados para ganar por segunda vez y por goleada de mentiras lo que para ellos sigue siendo una santa cruzada a la que se alistar\u00edan ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><strong>El legado de los perdedores<\/strong><\/p>\n<p>Si no nos hacemos trampas cuando hablamos de memoria hist\u00f3rica, no tiene por qu\u00e9 asustarnos reconocer las (abundantes) imperfecciones que tuvo la Rep\u00fablica. El paso siguiente es asumirlas y, venciendo la tentaci\u00f3n de justificarlas, incorporarlas con naturalidad al relato general. El balance seguir\u00e1 siendo favorable -y por mucho- a lo que quiso ser aquella \u00e9poca. De hecho, la herencia que debemos tomar los que nos reconocemos como sucesores del bando perdedor no es solamente lo que lleg\u00f3 a ocurrir, sino lo que se pretend\u00eda que ocurriera. Lo que nos han legado tanto quienes se quedaron en las cunetas como quienes han muerto hace dos d\u00edas sin el debido reconocimiento es, en realidad, una deuda.<\/p>\n<p>Nos corresponde seguir construyendo todo lo que aquellas mujeres y aquellos hombres apenas tuvieron tiempo de esbozar. Y es aqu\u00ed donde sus errores se vuelven valiosos, porque conocerlos y, m\u00e1s importante, reconocerlos, nos ayudar\u00e1 a tratar de no cometerlos de nuevo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resiste el recuerdo de la Rep\u00fablica. Hoy, ochenta a\u00f1os ya. 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