{"id":643,"date":"2011-06-26T10:03:30","date_gmt":"2011-06-26T08:03:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=643"},"modified":"2011-06-26T10:03:30","modified_gmt":"2011-06-26T08:03:30","slug":"la-otra-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/06\/26\/la-otra-pobreza\/","title":{"rendered":"La otra pobreza"},"content":{"rendered":"<p>Tan tremendo como cierto: incluso en la pobreza hay clases. Desde este lado de la raya, donde a\u00fan nos llega para una ronda de marianitos y una raci\u00f3n de calamares, alcanzamos a ver los desamparados que nos han puesto en el escaparate, casi como un elemento de atrezzo o como recordatorio de que el mundo no es perfecto. Sirven tambi\u00e9n para que solidarios de pitimin\u00ed crean ganarse el cielo o para que periodistas que confunden la conciencia con el ego pasen por buenas personas cuando son -\u00a1uf, cu\u00e1ntos de esos y esas conozco!- sanguijuelas sin escr\u00fapulos. Tienen su punto fotog\u00e9nico y quedan aparentes en titulares tan bienintencionados como, la mayor\u00eda de las veces, artificiales.<\/p>\n<p>Por perverso que parezca el planteamiento, la resignaci\u00f3n y el instinto de supervivencia han llevado a muchas de estas personas a bandearse en su desventura. Desde luego que su vida no es en absoluto envidiable y que los que comemos caliente y bebemos fresquito no concebimos ni como pesadilla pasar por sus circunstancias. Sin embargo -y all\u00e1 se nos revuelva la moralina-, cualquiera que tenga ojos y media docena de neuronas cr\u00edticas en uso sabe que hay una parte de este grupo social que ha aprendido a apa\u00f1\u00e1rselas y no aspira a m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los requeteliberales, tan sensibles siempre, dir\u00e1n que son los efectos perniciosos de la sopa boba, pero la explicaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja. Dar\u00eda para diez columnas, y esta se me est\u00e1 acabando sin haber mencionado a\u00fan a los <em>otros<\/em> pobres. El director de C\u00e1ritas Bizkaia, Mikel Ruiz, que sabe de qu\u00e9 habla, se refiri\u00f3 a ellos como \u201clos \u00faltimos de la fila, los que no tienen ni voz ni \u00e1nimo para protestar\u201d.<\/p>\n<p>Son los excluidos de la exclusi\u00f3n, los que desconocen, incluso, que existen puertas que tocar o impresos que rellenar. Invisibles, abandonados por el llamado estado del bienestar y por la beneficencia guay (C\u00e1ritas es una excepci\u00f3n), s\u00f3lo la muerte los librar\u00e1 de la pobreza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tan tremendo como cierto: incluso en la pobreza hay clases. Desde este lado de la raya, donde a\u00fan nos llega para una ronda de marianitos y una raci\u00f3n de calamares, alcanzamos a ver los desamparados que nos han puesto en el escaparate, casi como un elemento de atrezzo o como recordatorio de que el mundo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/06\/26\/la-otra-pobreza\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La otra pobreza<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[155],"tags":[4840,4359,4321],"class_list":["post-643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-caritas","tag-exclusion","tag-pobreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=643"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/643\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":645,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/643\/revisions\/645"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}