{"id":715,"date":"2011-07-27T10:27:37","date_gmt":"2011-07-27T08:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=715"},"modified":"2011-07-27T10:27:37","modified_gmt":"2011-07-27T08:27:37","slug":"las-razones-del-asesino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2011\/07\/27\/las-razones-del-asesino\/","title":{"rendered":"Las razones del asesino"},"content":{"rendered":"<p>Sugerencia, petici\u00f3n o trampa saducea v\u00eda Facebook, Twitter y hasta por correo electr\u00f3nico: \u201c\u00bfNo vas a escribir nada sobre el asesino de Oslo?\u201d En primera instancia, el ego del columnista se siente confortado. Cree ver reconocida esa soledad del teclado, tan jodida ella, que te hace dudar de cada l\u00ednea escrita. A fin de cuentas, debe de ser verdad que hay alguien al otro lado. Aunque uno se haya vasectomizado los t\u00edmpanos para que todo elogio que caiga en ellos no procree un enorme narciso, siempre quedan cuatro gotitas de vanidad irredentas. Y, venga, va, todo sea por <em>tu<\/em> p\u00fablico. Te pones a tratar de cumplir el mandado&#8230; hasta que descubres con horror que no est\u00e1s a la altura de tal tarea.<\/p>\n<p>Tan crudo como lo confieso. Nada de lo que se me pueda ocurrir sobre el tal Anders Behring Breivik vale m\u00e1s que cualquier ga\u00f1anada que se haya soltado estos d\u00edas con el codo apoyado en la barra de un tasco. O, si es el caso, que las pontificaciones que hayan dejado en el \u00e9ter, en internet o en los peri\u00f3dicos de papel cualquiera de mis cofrades del juicio a toda costa y sobre lo que sea. Qu\u00e9 envidia, no tener las cosas tan claras.<\/p>\n<p>Dec\u00eda el fil\u00f3sofo Mel Gibson en ese cl\u00e1sico de arte y ensayo titulado <em>Arma Letal<\/em> que las opiniones son como los culos; todo el mundo tiene una. Pues servidor, por lo menos en este asunto, debe de ser la excepci\u00f3n. Palabra que con este tipo a lo m\u00e1s que llego es al enunciado de la evidencia: es un asesino m\u00faltiple. A partir de ah\u00ed, me pierdo en el cl\u00e1sico del huevo y la gallina. \u00bfNaci\u00f3 con el instinto criminal bajo el brazo y encontr\u00f3 la forma de darle gusto en un ideario pseudopol\u00edtico? \u00bfFueron esas lecturas las que envenenaron al hombre bueno por naturaleza que, seg\u00fan Rosseau, todos traemos de f\u00e1brica? A lo peor, simplemente, se juntaron el hambre y las ganas de comer. Me consta, eso s\u00ed puedo sostenerlo con cierta convicci\u00f3n, que ocurre con demasiada frecuencia.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sugerencia, petici\u00f3n o trampa saducea v\u00eda Facebook, Twitter y hasta por correo electr\u00f3nico: \u201c\u00bfNo vas a escribir nada sobre el asesino de Oslo?\u201d En primera instancia, el ego del columnista se siente confortado. Cree ver reconocida esa soledad del teclado, tan jodida ella, que te hace dudar de cada l\u00ednea escrita. 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