{"id":84,"date":"2010-09-28T01:14:17","date_gmt":"2010-09-27T23:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/mas-que-palabras\/?p=84"},"modified":"2010-09-28T01:14:17","modified_gmt":"2010-09-27T23:14:17","slug":"de-malayas-y-otras-corruptelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/mas-que-palabras\/2010\/09\/28\/de-malayas-y-otras-corruptelas\/","title":{"rendered":"De malayas y otras corruptelas"},"content":{"rendered":"<p>Cien abogados, 98 procesados, trescientos periodistas. Y no hablemos del past\u00f3n que aliment\u00f3 la trama. Los del Caso Malaya son n\u00fameros de superproducci\u00f3n audiovisual, y como tal nos la van a administrar en vena. No hay m\u00e1s que ver las promociones pintureras con m\u00fasica de thriller que nos han venido atizando los canales de televisi\u00f3n para ir poni\u00e9ndonos en ambiente. Ha comenzado el espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Y en eso se quedar\u00e1, en una gran funci\u00f3n a mayor gloria del share que miraremos en la pantalla como cualquier otra serie de consumo. \u00bfFicci\u00f3n, realidad? Tanto da. Dej\u00e9moslo en entretenimiento. Lo de menos es el pufo descomunal perpetrado -presuntamente, vale- por los glamurosos reos o el descorazonador retrato de la pol\u00edtica que hay debajo.<\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n en los partidos es muy medi\u00e1tica, pero nada m\u00e1s. Los escandalosos titulares provocan respingos sin excesiva convicci\u00f3n, alguna que otra conversaci\u00f3n de barra de bar o m\u00e1quina de caf\u00e9 -\u00a1Qu\u00e9 sinverg\u00fcenzas, hay que ver!- y, en el fondo, mucha indiferencia. Ni un solo voto se pierde por el camino y no son raros los casos en los que un curioso efecto boomerang hace que los envueltos en marrones pasen de mayor\u00eda simple a absoluta, de caciquillos a cacicazos, con la bendici\u00f3n del pueblo soberano.<\/p>\n<p><strong>La conciencia tranquila<\/strong><\/p>\n<p>G\u00fcrtel, Mi\u00f1ano, Pretoria, Osatek&#8230; no pasan de ser nombres m\u00e1s o menos afortunados para mantener en marcha el carrusel informativo. En las ejecutivas se saben de memoria el protocolo establecido cuando el dedo se\u00f1ala a alguno de los suyos: un buen \u201cY t\u00fa m\u00e1s\u201d, de saque, acompa\u00f1ado por la jaculatoria \u201cSer\u00e1 la Justicia quien decida\u201d y un irrintzi clamando por la presunci\u00f3n de inocencia. Si el micr\u00f3fono llega a los directamente afectados, indefectiblemente escucharemos un \u201cTengo la conciencia muy tranquila\u201d o, en el caso de los m\u00e1s audaces, \u201cEstoy deseando que me llamen a declarar\u201d. Luego, claro, se mueve Roma con Santiago para impedir la comisi\u00f3n parlamentaria correspondiente, que tampoco es cuesti\u00f3n de darle tres cuartos al pregonero.<\/p>\n<p>Me temo que no queda otra que resignarse a la repetici\u00f3n de este ritual. Mientras no haya riesgo de recibir un buen mordisco en las urnas, los partidos no van a mover un dedo para limpiar sus bodegas de arribistas y chanchulleros. Los dejar\u00e1n medrar a su antojo y hasta tirar\u00e1n de ellos cuando necesiten -que ser\u00e1 m\u00e1s de una vez- de alguien que sepa moverse por las alcantarillas del sistema. Si acaba cayendo el foco sobre los contratos a los amigos o las recalificaciones engrasadas, ocurrir\u00e1 lo de siempre: nada.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cien abogados, 98 procesados, trescientos periodistas. 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