Con una sola voz: Denok batera [VÍDEO]

Entre emoción, subidón y nostalgia. Esa es la sensación que despierta en mí el último vídeo del Athletic Club de cara al partido del próximo jueves ante el Torino en San Mamés. Su autor sabe bien cómo tocar la fibra sensible al respetable. Y en Bilbao no es difícil. A mí me ha puesto los pelos de punta. 

Cuando empecé a escribir este blog en 2012 fue en un momento de euforia total. A esa ‘locura transitoria’ debe su nombre mi ‘Me voy de copas’. Ahora la euforia no es tanta, no están las cosas en la parroquía para echar las campanas al vuelo, pero he de reconocer que algo se ha despertado dentro de mí viendo este vídeo.

Así, medio soñando, me voy a febrero de 2012. Estábamos a punto de clasificarnos para una final, la de Copa, y empezábamos a soñar con otra, la de la Europe League. Un sueño que parecía inalcanzable pero que se fue convirtiendo en realidad en un viaje que nos llevó por media Europa. Vivimos una clasificación de infarto ante el Locomotiv que nos llevó directos al ‘Teatro de los sueños’, donde el Athletic firmó, sin lugar a dudas, su mejor partido. Fue algo antológico, y no lo hizo solo, sino acompañado por los 8.000 de Old Trafford. Casí sin despertar, nos vimos en Alemania, un paseo ante el Shalke 04 de Raúl. Atamos el billete de ida para la semifinal en Lisboa, donde los del Sporting nos dieron un buen susto. Pero San Mamés volvió a sentenciar. El ‘once’ de gala de Bielsa nos llevó en volandas a Bucarest. Lo que ocurrió después fue bien distinto… Despierto de golpe.

Febrero 2015. Volvemos al punto de partida. Buscamos un pase para la final de Copa ante el Espanyol y otro para cuartos de la Europe League ante el Torino en casa. El equipo no es el mismo, en Liga estamos sufriendo, jugamos en otro campo y ya no están los de entonces, mucha nostalgia… Pero nosotros seguimos aquí. San Mamés se prepara para animar con una sola voz al Athletic. Soñar es libre y ahora podemos soñar. Como en 2012. Yo lo tengo claro, me voy de copas. ¿Alguien se apunta?

Estamos de fiesta, no de funeral

Reflexionar. Eso es lo que he estado haciendo durante la última semana y después de oír, leer y ver de todo y de todos los colores sobre la final de Bucarest he llegado a la conclusión de que esto no pude ser. ¡Parece que se nos ha muerto alguien! Basta. Pues sí, hemos perdido la final contra un gran equipo que nos pasó por encima, no vamos a adornarlo. Nos fulminó. ¿No queríamos llegar a finales y jugar con equipos buenos? Pues ahí lo tenemos, dos finales. La primera, la europea, y la más ansiada, perdida está; la siguiente, la del día 25, pues todavía no hay nada escrito, porque esto es fútbol y el fútbol es imprevisible, esa es la grandeza de la competición. Ni existe ecuación que diga que ganar en Old Trafford al Manchester United y maravillar a media Europa sea directamente proporcional a traerse la Copa para casa. Y nosotros aplicamos esa regla matemática. Pues no. Toda la clase suspendida.

No sé los demás, pero yo he aprendido que no se puede salir a jugar una final pensando en que ganar es la única opción, que no hay otra, por esta razón el golpe ha sido tan tremendo, no solo para los jugadores, a los que veo hundidos, sino también para la afición. Está callada, temerosa… porque es cierto que nadie da un duro por nosotros ante el Barça, pero tampoco lo dábamos nosotros mismos si nos hubieran dicho allá por el mes de septiembre de 2011 que íbamos a llegar a una final europea y a la final de la Copa del Rey. Dos finales en una temporada. ¿Ya firmábamos, eh? Pues ese sueño de hace 9 meses es y sigue siendo una realidad. No lo olvidemos tampoco.

Sí. Nos hemos desfondado, yo la primera, porque lo dimos todo en Bucarest, nos dejamos tripas, dinero y corazón, y nos está pasando factura, amén de haber tirado la liga por la borda por embarcarnos en estas dos finales, pero creo sinceramente que ha merecido la pena. En 1977, la Juventus, el equipo más laureado de Italia, nos ganó la primera final europea a la que llegamos, y lo hizo después de perder unas cuantas finales, esa es la casta del campeón. Era niña en el 77, no me acuerdo, pero sí recuerdos muchas derrotas dolorosas. Al acabar el partido de Bucarest le pregunte a mi aita (socio desde hace 49 años) que si tenía mucho disgusto. Su respuesta me hizo reflexionar. “¿Disgusto? Lo justo. No han merecido ganar. Les he visto muchas veces perder y habrá más derrotas; pero también ganarán. Esto es fútbol hija. Olvídalo, ya ha pasado”.

Ante el Atlético nos vimos ganadores antes de jugar. Ahora, de cara a la final de Copa contra el Barcelona, estamos más comedidos porque los papeles han cambiado y enfrente tenemos a uno de los equipos más grandes que ha dado la historia del fútbol. Pues bien, vamos a ser como somos, porque para eso elegimos ser como somos. Todos. Jugadores y afición, unos sobre el terreno de juego y otros en las gradas y disfrutemos haciéndolo, en perfecta comunión, como siempre.  ¿Quién se apunta?

Os dejo un vídeo para recordar las gestas sin título del Athletic, y lo bien que lo pasamos…

 

Es más que fútbol, es el Athletic

La ilusión rojiblanca vuela rumbo a Bucarest (Zigor Alkorta)

“Mi amama vio jugar a Zarra, a Gainza, a Iribar, a Dani, a Goiko, a Guerrero y está tan nerviosa como si la de este miércoles fuese su primera final”. Podría quedarme con cualquiera de las frases que están dejando los aficionados rojiblancos a través de las redes sociales, pero ésta viene a resumir lo que ahora sentimos. Porque, y voy a robar otra frase, “hoy no hablamos de fútbol, hablamos de Athletic”.

A mí creo que me van a tener que pinchar, porque sentir, sentir… es que no siento nada. No puedo. Me he bloqueado. Estoy atenazada por los nervios. No me atrevo ni a hablar del tema. Y es que Bucarest no es solo un partido, para nosotros no. Un total de 578 jugadores han tenido el honor de vestir la camiseta del Athletic con orgullo. Bucarest representará a todos ellos y representará a todas las generaciones que ayer, hoy y mañana estarán siempre apoyando estos colores. Por eso, no puedo consentir que nadie me diga que “solo es un partido”. Para nosotros no. Podemos ganarlo, y perderlo, pero de una o de otra forma no será solo un partido. Para nosotros no.

Si ganamos, no sé lo que puede pasar. Bilbao se va a caer porque en todos y cada uno de los rincones donde hay un rojiblanco se respira la ilusión y la pasión, como en los tiempos de Zarra, de Dani o de “Goiko”… Y si perdemos, pues… que os voy a contar que no sepáis, evidentemente no se acabará el mundo, pero el mazazo será tremendo. Lloraremos pero levantaremos la cabeza con orgullo de ser lo que somos y de ser como somos y encararemos el camino hacia la siguiente final, hacia el siguiente reto, porque este equipo es inmenso y le queda mucho por recorrer.

Presiento que lo de Bucarest es el principio de algo mucho más grande, por eso, pase lo que pase, ya hemos ganado. Lo que ha ocurrido este año ha dejado poso en las nuevas generaciones que no conciben ser de otro equipo que no sea el suyo, el de sus aitas, el de sus aitites, el Athletic. Porque no hay otro. Para nosotros no.