… George Berniard: el fotógrafo que involuntariamente acercó a Lauaxeta a la muerte…

A las 5:39 de la mañana de un 25 de Junio de 1937, hace hoy 75 años, el poeta, periodista y euskalzale Lauaxeta era fusilado en el cementerio de Santa Isabel de Vitoria. Dos meses antes de ese fusilamiento, el 29 de Abril de 1937, Esteban Urkiaga “Lauaxeta” hablaba con el fotógrafo George Berniard, uno de los primeros fotógrafos y periodistas que, después de haber estado en Madrid, Oviedo y San Sebastián, había llegado a Bilbao. “¿George Berniard? Soy Esteban Urkiaga. He pensado que tal vez quiera que le acompañe primero al hospital de Basurto para ver a los heridos y a los muertos… Déjeme que le haga una foto, Esteban”.

Ambos llegaban a Gernika entre el 30 de Abril -según unas versiones-, y el primero de Mayo de 1937 – según otras-, con el fin de que Lauaxeta, a petición del propio Lehendakari Aguirre, mostrara al fotógrafo francés la destrucción a la que había sido sometida la población vizcaína. En el momento en el que Lauaxeta mostraba la desolación causada por el bombardeo de la Legión Cóndor, un residente reconocía al editor del periódico Euzkadi, y tras dar parte a las autoridades, ambos -poeta y fotógrafo francés- eran detenidos por las fuerzas del orden. George Berniard era acusado de espionaje conforme al decreto publicado por Franco en el que se indicaba que se condenaría a muerte a todos los periodistas que, después de estar en el frente rebelde, fueran capturados en el bando gubernamental. Las fotografías que Berniard había obtenido y que se podrían haber convertido en las primeras fotografías que un extranjero tomaba de la barbarie de Gernika, fueron veladas por las fuerzas franquistas. El hecho de que los principales fotoperiodistas de las agencias y revistas nacionales e internacionales se encontraran en el frente – a varios kilómetros de Gernika – y que la Guerra Civil en Euskadi no había despertado en los medios de comunicación tanto interés como en otros lugares de la península, provocó que no hubiera fotografías del bombardeo y que las imágenes de la devastación en los días posteriores al bombardeo, según se cree, fueran tomadas pricipalmente por soldados, fotógrafos locales o aficionados a la fotografía.

Gracias a la mediación de un reportero italiano, Sandro Sandri, George Berniard era expulsado a Francia a cambio de publicar la versión franquista del suceso (Berniard, según indica Santiago de Pablo en el estudio “¿Símbolo o mito? La memoria cinematográfica del bombardeo de Gernika”, publicaba el 8 de mayo de 1937 en “La Petite Gironde” una versión intermedia, según la cual, Gernika habría sido primero “mutilada espantosamente” por los aviones al servicio de Franco y luego quemada por los anarquistas). El que fue el guía del fotógrafo, Lauaxeta, corrió diferente suerte. Después de un Consejo de Guerra era condenado a muerte. A los 32 años, Esteban Urkiaga fallecía “de accidente”, según el acta de enterramiento. Pocas horas antes de que las balas de la Guardia Civil acabaran con él junto a la tapia del Cementerio vitoriano de Santa Isabel tuvo tiempo de escribir sus últimos versos: “Azken Oyua” (“El último grito”).

“Goiz eder onetan erail bear nabe
txindor baten txintak gozotan naukela?
El naiten leyora begiok intz gabe.
Gorbei barna yatort kañoi-ots itzela:
or egazkin-egak odei-lapur doaz.
Guda-gotzon baltzak odolez dakustaz,
euren oin aurrean beredin gudari.
Gaste argi orreik, eutsi lur amari!
Bera baizen onik eztauko ludiak.”

(“Azken Oyua”, Lauaxeta, 1937)

 

Cuentan que el sacerdote que presenció su ejecución, después del fusilamiento y el posterior tiro de gracia, afirmó: “Habéis matado a un ángel”.