…exposición fotográfica para invidentes…

Sí, así, como lo leen. Exposición fotográfica para invidentes. La muestra, de Juan Torre, tiene dos ubicaciones: veinte fotografías estarán en la Sala Ondare (C/ María Díaz de Haro, 11) hasta el próximo 29 de Julio, mientras que las otras veinte se ubican en la Sala BBK (C/ Gran Vía, 19) de la capital vizcaina. Alguno, obviamente, se preguntará cómo es posible una muestra fotográfica para personas que no pueden ver. Al menos yo me lo pregunté y por eso decidí visitar la exposición. La cuestión es que son fotografías en relieve, para que los «videntes» podamos tocarlas y los invidentes puedan verlas. O viceversa. En definitiva, para que vaya quien vaya a la exposición, pueda sentirla, que al fin y al cabo es lo importante. 

El vizcaíno Juan Torre, quien ha realizado esta muestra con la colaboración de la ONCE así como con una empresa de artes gráficas de Derio, fue fotógrafo de Prensa en la década de los 80 hasta que a causa de una enfermedad tuvo que dejar el trabajo. Fue hace dos años cuando comenzó a trabajar codo con codo con dicha empresa para conseguir unas fotografías impresas sobre una plancha de aluminio con tintas especiales y que, tras varias pasadas, le confieren el relieve que hace que todo aquel que acuda a la exposición pueda ver las fotografías. Para los más «técnicos», aquí está el video en el que se muestra cómo se «crearon» estas imágenes tan especiales: Video EiTB.

Por cierto, el título de la muestra, «Imágenes para tocar», juega con la característica principal de las fotografías, (es decir, con su sensibilidad al tacto) y con lo que muestran realmente, que no es otra cosa que retratos de músicos obtenidos tanto en estudio como en conciertos. Otra forma diferente de poder tocar a los Mikel Erentxun, Ainhoa Arteta, Kepa Junkera o Fito Cabrales.  Sin duda, merece la pena la experiencia. Por cierto, por una vez y sin que sirva de precedente, «Prohibido no tocar».

«Imágenes para tocar o la compensación de los sentidos.

Ver fotografía cuando no sentimos con los ojos y el cerebro, utilizar el tacto como esponja de emociones.

Con lo fácil que puede ser rendirse a la adversidad, y adaptarse a lo cómodo, seguir peleando por contar la vida a través de los retratos de unos músicos, y utilizar nuevas vías de percepción, resulta admirable.

Aunque no necesite tocarlos, me gustan tus retratos, y cuando cierro los ojos y los toco, se abre un mundo profundo e inquietante, como el que percibe Perico cuando toca el alma de un Stradivarius o el percusionista Sonny Emory saliendo de la oscuridad hacia la luz.

Como en el retrato de Fito cuando escribe en braille. ¡Que te pasen cosas buenas!»

(Juan Luis Nocito – Fotógrafo).