…elogiando la vejez…

Tal día como hoy hace un año, apenas una hora después de que dos operarios cerraran las puertas del horno crematorio, me encontraba luchando con un café con leche que se resistía, una y otra vez, a pasar por mi garganta. Justo cuando parecía que estaba ganando esa particular batalla me vino a la cabeza la pregunta que se hacía el trovador cubano Silvio Rodríguez en una de sus dulces canciones: “¿Cómo sabrá la cerveza que el sepulturero se tomará cuando acabe de darme abrigo?”. Mientras buscaba la esquela en el periódico echaba un vistazo a las noticias como si buscara algún titular que, obviamente, nunca iba a estar allí. Buscaba un “Luchó como el gudari que era hasta el final de su existencia”. O quizás buscaba un “Fallece un hombre que daba todo lo que podía sin pedir nada a cambio”. O un simple “Muere una gran persona”. Pero nada de eso aparecía. Aunque uno crea que sí, nunca se está lo suficientemente preparado para ver la esquela de un ser querido en un periódico cualquiera. Por muy mayor que esta persona sea.
“Elogio de la vejez” es el título bajo el que este año arranca la quinta edición del certamen fotográfico Getxophoto. Una vez más grandes fotografías de grandes autores inundarán la localidad costera para intentar homenajear, mediante arte, esa vejez tan poco valorada la mayoría de las veces. Diferentes formas de entender esa vejez, desde el humor de Sacha Golberger hasta los retratos en blanco y negro de Ricky Dávila, pasando por el reportaje de “Dianna” una mujer que nació hombre en contra de lo que dicta su cerebro o unas especiales Misses retratadas por el venezolano Luis Cobelo, entre otros. Hasta un total de diecisiete fotógrafos mostrarán sus trabajos de manera simultánea en Getxo.
Santiago (Photo Josep Echaburu)
Después de investigar en los trabajos de esos diecisiete fotógrafos, una de las series que más me ha sorprendido ha sido la que mostrará Josep Echaburu titulada “Centro de Vida”. La presentación de estas fotografías en la página web del autor corre a cargo del sociólogo Carlos López Almunia quien realiza una reflexión muy acertada sobre el tema:
“Es muy probable que el geriátrico sea el último hogar de una persona, su último refugio, su postrera vivienda, de ahí la facilidad de confundir estos centros en salas de espera, en cuevas de pena, en recintos de tristeza. Muchos de los reportajes que se han realizado sobre geriátricos se centran en esta dimensión o bien muestran casos de abusos o negligencias hacia los ancianos. Hay otra realidad mucho más común aunque quizás menos publicitada, que gira en torno a la vida que se crea en los geriátricos, a los nuevos amigos y los nuevos romances que aparecen, a las partidas de cartas o de dominó, a las conversaciones entre ancianos, a los abrazos o lloros entre compañeros, a las historias que cada abuelo guarda en su memoria, a sus ganas de estar y de compartir. Es una mirada de alegría, una instantánea de esperanza, es enfocar la cantidad de vida que se genera en un geriátrico”.
Rosa (Photo Josep Echaburu)
Milagros (Photo Josep Echaburu)
 
 
 
 
  
Carmen (Photo Josep Echaburu)
Francisco y Rafaela (Photo Josep Echaburu)
Florentino y Josep (Photo Josep Echaburu)
Carlos y Andrea (Photo Josep Echaburu)
Aniceta (Photo Josep Echaburu)
Ana y Caridad (Photo Josep Echaburu)
Yvette (Photo Josep Echaburu)
María (Photo Josep Echaburu)
Luis (Photo Josep Echaburu)
Nati (Photo Josep Echaburu)

Josefina (Photo Josep Echaburu)
Josep María y Celia (Photo Josep Echaburu)

“Mi abuelo empezó a andar cinco millas cada día cuando tenía sesenta años. Ahora tiene ochenta y cinco años y no tiene ni idea de dónde diablos está”. (Ellen de Generis)

Página web Josep Echaburu