{"id":1321,"date":"2011-06-10T06:00:25","date_gmt":"2011-06-10T04:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/parecequefueayer\/?p=1321"},"modified":"2011-06-10T06:00:34","modified_gmt":"2011-06-10T04:00:34","slug":"como-el-chocolate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/parecequefueayer\/2011\/06\/10\/como-el-chocolate\/","title":{"rendered":"Como el chocolate\u2026"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\">\n<figure id=\"attachment_1322\" aria-describedby=\"caption-attachment-1322\" style=\"width: 522px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a rel=\"attachment wp-att-1322\" href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/parecequefueayer\/2011\/06\/10\/como-el-chocolate\/corte-de-pelo\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1322\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/parecequefueayer\/files\/2011\/04\/Corte-de-pelo-450x172.jpg\" alt=\"\" width=\"522\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/parecequefueayer\/files\/2011\/04\/Corte-de-pelo-450x172.jpg 450w, https:\/\/blogs.deia.eus\/parecequefueayer\/files\/2011\/04\/Corte-de-pelo.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1322\" class=\"wp-caption-text\">foto: museosdeoficios.com<\/figcaption><\/figure>\n<p>A la taza. Como el buen chocolate de toda la vida, as\u00ed era una de las usuales formas de corte de pelo infantil en los pueblos. En la d\u00e9cada de los cincuenta y sesenta hac\u00eda <em>\u201cfuror\u201d.<\/em> El sistema era bien sencillo, se colocaba un taz\u00f3n <em>-de aquellos del desayuno-<\/em> boca abajo, en la cabeza del sufrido receptor y se cortaban todos los pelos que quedaban fuera del per\u00edmetro exterior del taz\u00f3n. Claro, con este sistema se aplicaba el \u00fanico socialismo que se permit\u00eda entonces, \u201c<em>el socialismo peluqueril\u201d,<\/em> era evidente que todos los cr\u00edos iban iguales, todos llevaban la misma tonsura monacal.<\/p>\n<p>El corte, ten\u00eda sus cosas buenas, como la rapidez con que se ejecutaba, pero tambi\u00e9n las ten\u00eda malas, como dejar totalmente al descubierto las orejas. No s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n, pero en aquellas \u00e9pocas los ni\u00f1os nac\u00edan con los pabellones auditivos bastante grandes y eso no es s\u00edntoma de que con la edad \u00a0no vayas a padecer sordera. En los pueblos, el tener las orejas al descubierto de esa forma tan estridente ten\u00eda su valor, si se pon\u00edan muy rojas es que hac\u00eda mucho calor y si les picaban es que hac\u00eda mucho frio y era el principio de los \u201c<em>saba\u00f1ones\u201d.<\/em> Qu\u00e9 cosas&#8230; con verle por las ma\u00f1anas las orejas al ni\u00f1o ya sab\u00edan el tiempo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>Una de las pocas variantes que sufr\u00edan los poseedores de la tonsura era los domingos para ir a misa, entonces les untaban la cabeza con \u201c<em>brillantina\u201d<\/em> y les quedaba el pelo duro como si llevasen un casco. Ni el mayor de los huracanes hubiese podido mover aquellos peinados.<\/p>\n<p>La raya en medio, a un costado, el flequillo, etc. eran modas que fueron llegando poco a poco. La cresta de los punkis vino mucho despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Agur<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la taza. Como el buen chocolate de toda la vida, as\u00ed era una de las usuales formas de corte de pelo infantil en los pueblos. En la d\u00e9cada de los cincuenta y sesenta hac\u00eda \u201cfuror\u201d. 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