Normal que los rusos se «partan la caja»… También lo hago yo.

En realidad, hoy iba a hablar de otra cosa pero, en relación con mi artículo de ayer («Delirante…» https://blogs.deia.eus/rincondelproteston/2020/10/29/delirante/) es IMPOSIBLE pasar por alto la reacción de la Embajada rusa en «Marca España»

Y, para aseverarlo, ahí tenemos a un delirante juez con un informe de la Guardia Civil entre las manos tras una «Operación» cuyo nombre hace honor a la franquista División Azul: la Operación Volhov.

Es «Marca España» en estado puro y siguen a lo suyo 43 años después… Y así seguiré y nunca cambiaré… ¿A quién le importa?

Ya no es que la Embajada rusa se ría de España a la cara sino que la mayoría de la población con un par de dedos en la frente también lo hace (también lo hacemos) de igual manera.

Y no es para menos. Ciertamente, como dice el MHP Torra, «No creo que nada de eso se vuelva a ver en la diplomacia internacional«. No le falta razón.

No sé qué les pasa a estos vecinos del sur de Europa (o el norte de África) pero se han empeñado en ser la risotada en la comunidad internacional. Y a no se trata de echarles de la ONU -que también- sino que es para echarles del bar como al último borrachín de esos que hasta se niega a pagar porque es concejal del PP.

De estos también los hay aunque su estado ebrio les haga aparecer con una suerte de multi-identidades. Sin ir más lejos, yo, le/los sufro a diario (como decía el anuncio de Hemoal, la pomada para las almorranas).

Delirante…

El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre (el mismo que ha ordenado la operación en la que la Guardia Civil ha detenido a 21 personas acusadas de apoyar económicamente al MHP Carles Puigdemont), sostiene que Rusia habría ofrecido al President en el exilio el envío de 10.000 soldados a Catalunya y pagar la deuda catalana.

Nos encontramos ante algo que, como poco, podríamos calificar como delirante y que proviene de un, aún habilitado, juez que basa su teoría en intervenciones telefónicas a los detenidos e informes de la Guardia Civil, en concreto en supuestas conversaciones que habría mantenido uno de los detenidos. Según el juez Aguirre, esas conversaciones apoyan su tesis de que se estudió crear una plataforma de criptomonedas para garantizar la «estabilidad financiera» de Catalunya. Flipante… o lo siguiente.

En pleno (supuesto) delirio, el juez concluye que «Rusia habría ofrecido apoyo a Carles Puigdemont hasta el punto de haber trasladado a Cataluña a 10.000 soldados. De haber aceptado, probablemente los acontecimientos habrían sido trágicos y habrían desencadenado un conflicto armado con el Estado con un incierto numero de víctimas mortales«.

Lo dicho le han echado algo en la comida, se le aparece su ángel de la guarda (como a la de su «cuerda», Fernández Díaz), o por alguna razón delira y, para muestra, otro botón: El magistrado sostiene además que el «grupo ruso quería hacer de Cataluña un país como Suiza«.

Pues qué bien, así le hubiese ahorrado un montón de kilómetros a «su emérito» cargado de maletines.

Y sigue siendo juez…

¡Viva el vino! (nunca mejor dicho).

Europa no quiere salvajadas disfrazadas de «cultura»

El Parlamento Europeo rechazó seguir subvencionando a la tauromaquia. Así, la Eurocámara votó a favor de dejar de subvencionar la tauromaquia a través de la Política Agraria Común (PAC).

Con 335 votos a favor, 297 en contra y 60 abstenciones, rechazaron que se siga subvencionando la cría de «las cabezas de ganado cuyo destino final sea la venta para actividades relacionadas con la tauromaquia, ya sean vendidas directamente o a través de intermediarios«.

Sin duda, una estupenda noticia ya que se trata de un paso importante para ir poniendo fin a la anacrónica salvajada taurina pero, por desgracia, no es definitivo, ya que el Parlamento debe negociar todavía con el Consejo Europeo y la Comisión Europea el texto definitivo de la PAC.

Con todo debemos celebrar una votación que deja claro que el Parlamento Europeo no apoya la tauromaquia.

Según datos de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA). en los últimos años, cerca de 600 empresas ganaderas han recibido un total de 430 millones de euros en subvenciones a través de la PAC.

A pesar de estas ayudas europeas -y otras que estatales y autonómicas- el sector de la tauromaquia vive en un declive constante. Tanto es así que desde 2.007 el número de espectáculos taurinos ha caído un 61%, según los datos del Ministerio de Cultura. En los últimos años, además, este tipo de violentos festejos han experimentado un retroceso del 6,3%, según los datos oficiales referidos al periodo 2018-2019.

Con todo, y pese al estado de alarma, se puede asistir a esa salvajada. No se puede ir al fútbol porque hay quién ha decido que el fútbol (y otros deportes) no debe ser cultura pero sí parece serlo es esa tauromaquia a la que ya se preocuparon en equipararla con el teatro o la ópera. Y no pararon hasta declarar esa deplorable fiesta de maltrato animal como Bien de Interés Cultural (BIC). No le demos vueltas. A día de hoy, es ese el nivel.

Son «cosas» que, ante el asombro de Europa, solo se pueden comprender si se tiene en cuenta dónde ocurren (que no es ni en Francia ni en Portugal, donde la asistencia a ese macabro espectáculo no está permitido como una medida de prevención sanitaria)…

Son cosas que solo pueden ocurrir en «Marca España«.

La nueva «Guardia Mora»

A «Marca España» le está costando un ojo de la cara el «exilio» del fugado Juan Carlos Borbón. Dicen que, en su «Operación Salida«, el viaje en avión privado y el hospedaje en un hotel de lujo de Abu Dhabi corrieron a cargo del «Emérito» (o sea, de las y los ciudadanos españoles) y de sus «contactos», tanto en el mundo empresarial español como en el extranjero. Esto último, ya de por sí, debería ser escandaloso pero, tratándose de quién tratamos, ya ni nos llama la atención.

No obstante, su protección está siendo pagada por el Ministerio del Interior. Tal y como adelantaba el pasado mes de agosto Jesús Ortega en lapolíticaonline.es, todo esto ya lo confirmaba con la boca pequeña el ministro Grande-Marlaska a preguntas de los periodistas en su viaje a Argelia: «Se trata del anterior jefe del Estado en España, y su seguridad concierne al Estado español«. Y, en un alarde de manifiesta opacidad llegó a afirmar sin rubor alguno que el Ministerio que él dirige tiene todos los datos al respecto, pero que no los iba a hacer públicos. Deber ser lo que en «Marca España» entienden por «transparencia» y tal…

Sin embargo, se han podido conocer detalles sobre el dispositivo de seguridad que ha acompañado al heredero de Franco desde su cobarde fuga de España: Son cuatro los escoltas que le acompañan. En concepto de sueldo y dietas de desplazamiento la «broma» sale (oficialmente) por 32.000 euros mensuales, nóminas que pagan la Policía Nacional y la Guardia Civil. El dinero, por tanto, sale del Erario público, más concretamente, del citado Ministerio del Interior.

Yendo al detalle, los honorarios recibidos por cada uno estos cuatro escoltas asciende a 8.000 euros al mes. Cabe recordar que, en teoría percibirían un sueldo de unos 2.300 euros más las dietas de desplazamiento (en torno a los 6.000 euros de media) pero el alojamiento y las comidas NO las están pagando ellos, por lo que «disfrutan» de ese dinero de forma íntegra. Técnicamente se encuentran en una especie de «comisión de servicio» (a la espera de nuevos movimientos del Borbón y de un «relevo» que podría prolongarse en el tiempo).

A 8.000 euros mensuales por cabeza y por tocarse las pelotas (ya se encargan los «amigotes» del régimen dictatorial árabe de proteger debidamente a Juan Carlos Borbón), es de imaginar que no urjan su relevo.

Pero no queda ahí la «fiesta»: El montante final del dispositivo podría ascender hasta los 55.000 euros al mes, ya que en la seguridad del Borbón hay que tener en cuenta otros gastos como los relacionados con los equipos necesarios para realizar cualquier tipo de desplazamiento y hay que tener en cuenta los «extras» y los «pluses» para los escoltas.

En definitiva, el gasto que supone para «Marca España» la escolta de Juan Carlos Borbón es un auténtico dispendio que, lógicamente, tanto desde Moncloa como desde Zarzuela prefieren no airear pero, con la que está cayendo, sería políticamente, muy difícil de explicar que, en el momento que están leyendo estas líneas, llevan dilapidados unos 225.000 euros. Y, cada día que pasa, la palanquita da otra vuelta a razón de 2.000 euritos diarios.

¡Viva el vino!