Argumentario real (3)

Ramón Pérez-Maura publica en el Diario ABC «Cinco razones por las que la Monarquía es un sistema mejor«. Se trata de un viejo argumentario de Zarzuela que se puede desmontar con relativa facilidad.  Los iremos analizando punto por punto en distintos artículos. Hoy, analizamos la «Tercera razón».

3. «La Monarquía permite la independencia. El sucesor o Príncipe Heredero, igual que su padre o pariente el Rey, no puede ser utilizado por políticos, ya que debe su condición a la naturaleza; está designado desde que nace y la nación lo conoce como tal anulando luchas por el poder en la cúpula. En una época racionalista como la nuestra, puede parecer anacrónico el principio hereditario: se basa en la parte física del hombre que el racionalismo e idealismo desprecian y que nuestra sociedad cultiva sin medida.

Pero en realidad el cuerpo es tan humano como el espíritu, y la herencia es la única forma de designación de jefe de Estado que no es manipulable, lo que inviste al Rey de independencia, la condición más importante en su función. Lo que da un valor inigualable a la Monarquía es la herencia en la jefatura del Estado por la independencia de que le dota la condición hereditaria. Y la condición hereditaria ha de darse dentro de una familia. Es lo que el político y diplomático francés Charles Benoist resumió en la máxima «una dinastía, siempre la misma, en una Monarquía siempre renovada».

Como sostenía don José María Pemán en sus «Cartas a un escéptico en materia de formas de gobierno»: «Por mucho que se aguce el ingenio no se encontrará jamás ninguna forma de transmisión inmediata, sin intervalo ni solución de continuidad, comparable en claridad y rapidez a la transmisión familiar de padre a hijo. Por eso todos los fundamentos sociales que requieren características de continuidad y permanencia tienen histórica y científicamente carácter familiar; por eso “el padre” es la gran palabra sillar e inconmovible que aparece escondida en la raíz etimológica de todo cuanto designa algún sostén fundamental de la sociedad humana. A cosa de padre suena la patria, que es la nación; y el patrimonio, que es la propiedad, y el patriarca, que es la autoridad. A cosa de padre tiene que sonar también, si no en su nombre, en su realidad entrañable, la mejor forma de Gobierno», la Monarquía. Y para rematar su idea Pemán concluye: «La familia, que no el individuo, es secularmente el sujeto de la propiedad, de la preeminencia o del honor. ¿Qué tiene de extraño que sea también el sujeto del Gobierno?» Y fuera de la herencia, no hay otra salida que la elección, con sus condicionantes de dependencia, incluso servilismo y de busca de beneficio en el plazo de poder«.

No. La Monarquía es la antítesis de la independencia. El sucesor o Príncipe Heredero, igual que su padre o pariente el Rey, fueron utilizados de una forma probada desde el momento que el dictador Franco hizo que el legítimo «heredero» (Juan) se quitase del camino sucesorio al negarse a lo que no se negó Juan Carlos: Jurar los Principios Generales del Movimiento y aceptar la sucesión del Régimen en la Jefatura del Estado a título de rey.

Así queda demostrada como rotundamente falsa ésa condición a la naturaleza que plantea el autor  («está designado desde que nace y la nación lo conoce como tal anulando luchas por el poder en la cúpula«).

En efecto, en nuestros tiempos, ya no es que pueda parecer anacrónico el principio hereditario sino que lo es. Basarse en que la herencia genética es la única forma de designación de Jefe de Estado es una manipulación romántica más propia del siglo XVIII y, con ello afirmar que es lo que inviste al Rey de independencia es un auténtico despropósito. 

Prosigue el autor diciendo que lo que da un valor inigualable a la Monarquía es la herencia en la Jefatura del Estado por la independencia de que le dota la condición hereditaria. En términos populares, es lo que en España se conoce por lo del «Atado y bien atado». Partiendo de la base de que la actual monarquía (por mucho disfraz constitucional) no es otra cosa más que una especie de letargo de los citados principios generales. Nunca, como familia, se han desvinculado de forma expresa de aquél juramento luego, por mucha renovación que haya, el juramento sigue tan vigente como lo puede ser su apellido.

Voy a obviar las citas que hace el autor a José María Pemán por ideológicamente retrógradas y fuera del contexto del siglo XXI, un autor al servicio de su «Señor» con unas ideas desencajadas que giran en torno a la herencia y la familia como eje de una estirpe impuesta. En otras palabras, no me molesto en comentarlas como tampoco perdería un minuto en analizar citas de Ricardo de La Cierva en relación con el genocida general Franco.

Un comentario sobre “Argumentario real (3)”

  1. Este iluminado abogado del DIABLO…. RP-M, solo Confirma que NO respeta y que desconfía de la democracia parlamentaria, superponiendo el Poder absoluto de una figura supuestamente bendita y venida del cielo. (Pues menuda criminal ESTAFA nos quiere vender, con lo que está cayendo en esta finca «Cosa Nostra» Franki-Borbonica y sus evasiones en Paraísos Fiscales e hijos bastardos, que creo que somos todos en este PARITORIO hispano).
    La causa más grave y tergiversadora de esta «tesis continuista del REGIMEN» , es precisamente la que la CONSTITUCIÓN se ha hecho para permitir que la figura más respetable CORONADA y con poder absoluto, le sea permitido todo tipo de desmanes tanto éticos sociales, como económicos administrativos.
    Claramente nos quieren seguir sometiendo, como en la EDAD MEDIA con el Poder absoluto, pero ahora disfrazados de Demócratas.
    Luego se quejan de la desconfianza Político-social de «guerra ideológicas banderizas» que permanece en este ESTADO por culpa de ellos, que por su abusos de Poder Judicial de LEY, nos siguen aplastando, como retrasados mentales.

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