Concierto Económico: ¿Para qué? ¿Para quién? (Por Alberto Mostajo Bilbao)

Hace algo más de un año la rebaja de la normativa fiscal afectó al Impuesto sobre Sociedades, suponiendo para las empresas que tributan a tipo general pasar del 28% al 24% en dos años.

Hoy en día los cantos de sirena de la panacea fiscal apuntan a una rebaja de impuestos para los que más tienen (Impuesto sobre Patrimonio, Impuesto sobre Sucesiones) o para gente que puede conseguir cantidades ingentes de renta en poco espacio de tiempo (gestores de fondos de capital riesgo).

Ante estas noticias creo más que interesante interesante “reponer” la reflexión que Mostajo publicó en abril de 2018 sobre el sentido del Concierto Económico: ¿Para qué? ¿Para quién? En realidad, sigue plenamente vigente.

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Concierto Económico: ¿Para qué? ¿Para quién? 

Gurea Kontzertua. Estas fueron las palabras con las que el Lehendakari Iñigo Urkullu cerró el acto conmemorativo del 140 aniversario Concierto Económico celebrado el pasado 28 de febrero en el Teatro Arriaga de Bilbao. Unas palabras que, a la vez que suponían el resumen de su discurso dedicado a proclamar la necesaria unidad en la defensa de nuestro singular sistema de financiación entre las Instituciones, partidos políticos y la ciudadanía vasca, representaban también el reconocimiento a la labor realizada por la plataforma cívica del mismo nombre, “Gurea Kontzertua- Comunidad del Concierto”, que el mismo día cumplía dos años de contribución a la difusión del Concierto y de movilización en su defensa.

Pero la defensa del Concierto Económico no debe ser simplemente una defensa “porque sí”. Debe estar claro al servicio de qué objetivos y de qué personas se utiliza y en este sentido debo decir que los últimos movimientos institucionales me han traído a la cabeza dos frases bastante conocidas para la ciudadanía vasca: “El capital no tiene patria” y “Euzkadi es la patria de las vascos”.

El exvicelehendakari Jon Azua en un artículo escrito con motivo del Aberri Eguna manifestaba cómo en el contexto de un seminario internacional impartido a un grupo de propietarios y primeros ejecutivos de empresas venidos de fuera para aprender de la experiencia transformadora del País Vasco, éstos valoraban sobre manera “lo que entendían había sido una eficiente gestión de nuestros recursos financieros y fiscales, soporte de presupuestos coherentes y alineados, a lo largo del tiempo, con los objetivos país que les explicábamos” y cómo esos mismos alumnos destacaban, entre otros aspectos, “el orgullo, sentido de pertenencia, verdadera preocupación por las personas y las políticas sociales, la apertura internacional, la capacidad de relación y estrategias compartidas entre las instituciones públicas y las empresas”. Quizás hoy tal transformación hubiese sido más complicada al faltarnos un sector financiero enraizado con nuestra sociedad que jugó un papel muy importante en aquellas estrategias compartidas.

La pequeña banca regional (Banco Vitoria, Guipuzcoano,…) fue absorbida por la estrategia globalizadora de sus propietarios. El BBVA desde que se constituyó como tal dejó de tener la vista puesta en el lugar que le vio nacer, aunque nominalmente también siga manteniendo su sede en Bilbao. Es obvio que Kutxabank no es la suma de tres cajas de ahorro vascas. También tiene en su interior una caja andaluza y, lo más importante, su visión del negocio es la de un banco, no la de una caja que mima a unos clientes que además son sus convecinos con los que vincula sus objetivos como entidad. Sólo queda en una situación similar a la de entonces Laboral Kutxa, aunque también ha sido objeto de movimientos siguiendo la moda del negocio bancario que la han alejado de su cercanía al cliente convecino. Nos queda intacta, eso sí, la posibilidad de gestionar nuestros recursos fiscales, pero la realidad de las actuaciones de nuestras instituciones en los últimos tiempos parecen ir en sentido distinto al modelo de éxito analizado.

Durante el mes de marzo se han ido aprobando por las Juntas Generales de Araba, Bizkaia, y Gipuzkoa, las nuevas Normas Forales que traerán consigo una rebaja de 4 puntos en el tipo impositivo del Impuesto sobre Sociedades, lo que para las empresas que tributan a tipo general supondrá pasar del 28% al 24% en dos años. El argumento principal para dicha rebaja es “asegurar la competitividad de nuestras empresas y el mantenimiento de nuestro territorio como un lugar atractivo para la inversión”. Esta línea de actuación pretendiendo atraer empresas, básicamente utilizando el sistema fiscal para dar facilidades a la llegada de capital extranjero, olvida que ya en la actualidad Euzkadi es reconocida en Europa como una región atractiva para las inversiones extranjeras.

Pero esta política olvida también varias cuestiones más que deberían ser tenidas en cuenta desde una visión global de la Hacienda Pública concebida, como se recoge en cualquier normativa al respecto, como conjunto de derechos y obligaciones de cualquier administración, de cualquier Gobierno. Se olvida de que estamos saliendo de una crisis y que es en los tiempos de bonanza cuando hay que ahorrar para generar reservas que se puedan utilizar cuando vuelva a cambiar el ciclo y vengan “mal dadas”. No tiene sentido rebajar la presión fiscal tras haberse aguantado la crisis, momento en el que este tipo de iniciativas podían haber sido más útiles. Se olvida de que todas las estadísticas indican que la crisis ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. No se entiende, en consecuencia, que sea el capital el que se beneficie, también, en la salida de la crisis, mientras los niveles salariales están muy por debajo de los existentes antes de la crisis cuando el principal capital de esta sociedad son sus personas. Personas que, hay que decirlo bien claro, cuentan con un alto nivel formativo conseguido mediante nuestro sistema educativo. A pesar de sus defectos. Un sistema educativo que hemos financiado con nuestros impuestos no para que nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) sean explotados reduciendo sus salarios bajo el argumento de que hay que competir con otros países con salarios más bajos, sino para que sus conocimientos sean puestos al servicio de las empresas de nuestra sociedad para entre todos hacer un País más próspero, justo y solidario.

El colmo de las modificaciones fiscales es “la reformulación de la deducción por creación de empleo, cuyo importe se incrementa, para vincularla a la calidad del mismo en términos de estabilidad y salario”. ¿Se entiende por fomento de la calidad de salario el que una empresa se deduzca por contrataciones indefinidas el 25% del salario anual bruto anual (con límite de 5.000€/persona) cuando el importe de dichos salario sea 1,7 veces el salario mínimo interprofesional? ¿También cuando los contratados sean técnicos especialistas o titulados superiores con años de experiencia cuyo salario supere ligeramente esa cifra? ¿También cuando los salarios sean los mínimos básicos que aparecen en tablas de convenios colectivos no actualizados en años? ¿No sería mucho más lógico vincular esa deducción a contrataciones indefinidas con salarios 1,X veces superiores a los que figuran en los diferentes convenios colectivos? Este desde luego no es el camino para poder garantizar unos salarios dignos que, a su vez impulsen las cotizaciones a la Seguridad Social para poder mantener pensiones justas y suficientes en la actualidad y en el futuro. No sólo no se contribuye de forma adecuada a las pensiones, sino que se reducen de la factura impositiva parte del costo salarial, por unos salarios que pueden resultar indignos. ¡Pleno al quince!

Hubiese sido interesante que antes de plantear rebajas tributarias a las empresas se hubiesen analizado cuáles son las necesidades sociales de nuestro País y se hubiese analizado nuestra capacidad tributaria para hacerlas frente, reforzado los sistemas recaudatorios de nuestras Haciendas Forales a fin de minorar los elevados niveles de morosidad tributaria que ser recogen en sus Cuentas Generales consecuencia, entre otros motivos, de ayudas en forma de facilidades de pago concedidos durante la crisis. Una morosidad que a 31 de diciembre de 2016, último ejercicio publicado, alcanzaba la cifra de 3.550 millones de euros para el conjunto de las tres Diputaciones Forales, lo que equivalente al 27,18% de la recaudación tributaria de ese año que se situó en 13.062 millones de euros. Aunque el índice es diferente según Territorios (30,24% en Bizkaia, 26,41% en Gipuzkoa y 18,54% en Araba) y, sin duda, una parte importante puedan resultar deudas fallidas, esa es una importante bolsa de ingresos a explotar con el fin de financiar gastos hoy considerados inasumibles.

Euzkadi necesita un Nuevo Estatus Económico que analice con una visión conjunta a medio y largo plazo cuales deban ser los derechos y obligaciones que deban gestionar sus Haciendas Públicas. Es decir, que analice de forma conjunta cuáles son las nuevas estrategias a compartir entre las instituciones públicas y privadas para satisfacer las necesidades futuras de la sociedad vasca y quiénes y en qué proporción vamos a financiar con nuestros impuestos las correspondientes partidas de gasto público para propiciar el mayor bienestar de sus ciudadanos de un modo colectivo y solidario, sin que nadie se quede atrás. En este marco es necesario favorecer la participación de sus personas en el futuro de las empresas del País, lo que supondría democratizar la economía, rentabilizar la inversión pública en educación y formación y, sin duda, garantizar mayor arraigo de las empresas en el País que el conseguido por una normativa fiscal pensada en atraer inversión extranjera de “pon y quita”.

Gurea Kontzertua, lo nuestro Concierto Económico. No para atraer al país capital sin patria que se irá en cuanto no vea posibilidades de negocio, sino para ponerlo al servicio del desarrollo y bienestar quienes vivimos y trabajamos en Euzkadi. Para sus personas. Su principal capital.

3 comentarios sobre “Concierto Económico: ¿Para qué? ¿Para quién? (Por Alberto Mostajo Bilbao)”

  1. El concierto de txistus y tamboriles junto con el CUPO, (no olvidar esto último), es algo que los españoles dejaron a Las Vascongadas y Nabarra como una migaja tras la perdida de las guerras carlistas que aquí más que carlistas fueron fueristas, salvo en Bilbao (son más raros que lo que se expone en el Guggenheim), cual migaja. Y los del PNV tan contentos, ya que en vez de encargase del dinero en Madrid, se encargan ELLOS, pero eso si, pagando religiosamente los vascos el CUPO al estado español como BUENOS VASALLOS, no vaya a ser que se enfaden. Luego hablamos de autogobierno y bla, bla, bla, bla, …

  2. Chapeau Landa , se puede decir mas alto pero no mas claro . En los últimos tiempos hemos pasado en Euskadi de una economía liberal (en el sentido verdadero de la palabra que muchos han prostituido ) con sentimiento vasco , a una economía de amiguetes , que está bien representada por el p.n.v. Bizkaia ( de los partidos del cuatrifachito no voy a hablar ) , que quiere competir con el «gobierno» de Madrid . Veamos que ha pasado con la banca vasca , Euskaltel y otros muchos ejemplos en la industria . Basta ya de «jetas» y «sinvergüenzas» están jugando con nuestro dinero .

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