Cutre-spam electoral

Al Trifachito le vale todo… cualquier resquicio o rendija legal para hacer algo que, en realidad, estoy convencido que perjudica más que beneficia. Lo que no me cabe duda es que, al menos a mí, me molesta.

En este caso ha sido el Partido Popular el que ha enviado un SMS a los móviles de más de un millón de ciudadanos en el que Pablo Casado les pide el voto. El mensaje promete «hacer frente a la crisis económica y el desafío separatista» y ha sido recibido por personas sin ningún contacto previo con el PP.

Los socios de la extrema derecha española tratan de explicar que los teléfonos salen de una empresa llamada Iberinfo, que vende bases de datos y gestiona servicios de envío. Ciertamente, el pasado mes de mayo el Tribunal Constitucional anuló la ley que permitía a los partidos elaborar bases de datos con datos públicos e ideológicos para hacer spam electoral. Pero lo que han hecho no va por ahí ya que la Ley Electoral no ampara al PP para comprar una base de datos de personas de dieron algún tipo de consentimiento para recibir publicidad comercial y usarla para enviar propaganda electoral, que además debe estar debidamente etiquetada como tal.

Sin ir más lejos, la organización de consumidores FACUA ha llamado al PP a «aclarar el origen de la base de datos y si los usuarios habían aceptado el envío de comunicaciones de partidos políticos». Además, el cutre-spam de Casado se antoja ilícita por otro motivo: El SMS en cuestión no incluye un método para darse de baja de la campaña (algo que también despierta las alarmas de expertos en derecho y protección de datos) ya que la referida Ley Electoral establece que en estas comunicaciones «se facilitará al destinatario un modo sencillo y gratuito de ejercicio del derecho de oposición«, es decir,  el derecho a darse de baja.

Es lo que tiene andar a la desesperada pero, como el Trifachito suele decir con frecuencia, no todo vale aunque debe ser algo normal en quienes son herederos de una extraña mezcla genética entre El Lazarillo, Blas de Lezo y Curro Jiménez, a saber, «Marca España«.

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