Remembering Bartolín

Undécimo día de cuarentena
#YoMeQuedoEnCasa

Es lo que tienen los largos días de confinamiento. Curioseando Prensa internacional encuentro en el New York Post esta noticia. «Un ciudadano de Nueva York finge su secuestro para no enfrentarse a su iracunda novia«.

No he tardado mucho en recordar a «Bartolín«, el que fuera concejal del Partido Popular en La Carolina (Jaén). Como más adelante contaré en detalle, el andaluz se auto-secuestró utilizando a ETA como coartada ante su pareja tras una farra épica de una semana.

Pero el neoyorkino le superó. Así, un hombre de 36 años decidió acogerse a la “Doctrina Bartolín” y simular un secuestro para justificar ante su novia las dos semanas de inopinada ausencia de su hogar. Rahmell Pettway (que así se llama el sujeto) apareció maniatado con cinta aislante y tirado entre dos coches en una calle de Brooklyn. Definitivamente, Pettway no es el chico más listo del barrio: Al ser liberado de la cinta aislante que ataba pies y manos y le tapaba la boca, contó a la policía que había sido secuestrado el pasado 2 de marzo por dos hombres en una furgoneta azul. Durante más de 15 días, habría estado retenido contra su voluntad y torturado por estos misteriosos individuos.

Pero la Policía, en un rápido examen visual, observó que el mismo rollo de cinta aislante utilizado para atar al hombre seguía en su muñeca a modo de brazalete. Confrontado a la contradicción, Pettway se vino abajo y confesó el engaño: Llevaba 15 días de injustificada deserción de su hogar y temía decirle la verdad a su pareja.

Policías y testigos del falso secuestro coincidieron en describir como “chapucero” y “patético” el plan de Rahmell que, al parecer, decidió acogerse a la “doctrina Bartolín”. Una vecina añadía la cruz de la ignominia a las dos cruces del desertor: “Es lamentable. Si eres un hombre, afronta las consecuencias de tus actos”.

Haciendo una especie de #RememberingBartolín, dentro de unos días se cumplen 22 años de aquel episodio. En 1998 ETA había puesto su punto de mira en los concejales del Partido Popular. Bartolomé Rubia, alias «Bartolín«, tenía entonces 27 años y era concejal del PP en La Carolina, una localidad de 15.000 habitantes de la provincia de Jaén.

El 30 de marzo de 1998, Canal Sur y el Diario de Jaén recibieron una misteriosa llamada anónima con un escueto mensaje que alertaba de un secuestro: «El coche del concejal secuestrado está en Linares«.

La persona a la que se refería este mensaje era Bartolomé Rubia, al que todo el mundo conocía como «Bartolín«.

Al principio se sospechó de ETA y la Policía Nacional activó el protocolo antiterrorista de inmediato. Pero la incertidumbre por el paradero de Bartolín se disipó a las 12 horas cuando el concejal entró por su propio pie en la comisaría de la Policía Municipal de Irun. «Bartolín» contó a la Policía que había aparecido prácticamente en la frontera francesa porque dos terroristas de ETA le habían narcotizado, lo habían montado en el AVE para llevarlo a Madrid y después lo habían llevado en furgoneta hasta Irun, donde se había logrado zafar de los secuestradores.

Pero sus declaraciones tenían muchas lagunas. Su secuestro no coincidía con la forma de actuar de ETA y eso despertó las sospechas de todo el mundo. Ciertamente, la historia se caía por su propio peso, y más cuando se empezaron a conocer detalles del personaje: Fundador de Nuevas Generaciones en su industrioso municipio jienense, ahijado del carismático alcalde durante el franquismo Ramón Palacios e hijo de su chófer de toda la vida. La Carolina siempre ha sido el bastión del PP en el agro jienense.

Con bastantes detalles de infantilismo y pese a todo, «Bartolín» se mantenía firme en su versión de los hechos aunque al final se demostró que todo había sido un montaje del propio Bartolomé, que tuvo que abandonar la política y pagar una multa por simulación de secuestro.

También pertenece a la misma época el supuesto secuestro de Martín Prieto, que simplemente se había ido de señoritas sin avisar -evidentemente- a la señora. El periodista no estaba viviendo su mejor época, si es que ha vivido alguna desde sus famosas crónicas del juicio del 23-F, cuando trabajaba en El País. Si no conocéis la historia podéis recuperar las crónicas de la época porque es digna de película de Esteso y Pajares.

Fue aquélla una época convulsa en la que podíamos conocer noticias de lo más extrañas como, en vez de auto-secuestros, auto-atentados. Pocos días después de lo de «Bartolín» y de lo de Martín Prieto, en los diarios El País y El Mundo podíamos leer: «El agente de la Guardia Civil, natural de Málaga y de 34 años, dice haber sido tiroteado mientras descubría un tubo lanzagranadas en las inmediaciones del cuartel«.

Efectivamente, el guardia tenía cuatro tiros: Uno en el brazo y tres en el chaleco antibalas, pero lo eran a quema ropa y los casquillos se correspondían con la munición de «La Benemérita», por no hablar de que el tubo de PVC ni siquiera tenía iniciador y había sido adquirido en un cercano almacén de materiales de construcción. Los Medios (tras las llamadas de rigor del entonces ministro Mayor Oreja) decidieron dar muy poca relevancia al asunto ya que sólo abundaba en el descrédito policial. Sin embargo, en la tranquila mañana de aquél lluvioso domingo, fue la noticia protagonista y fue francamente curioso ver como se iba desinflando conforme avanzaban las horas.

Nunca se supo más del guardia S.M. ni se hizo público el expediente o la sanción propuesta por auto-lesionarse.

6 comentarios sobre “Remembering Bartolín”

  1. En esa galería de personajes del PP y afines que han dejado su huella en la historia de la estupidez se podría incluir a Carromero, antiguo líder de las NNGG del PP de Madrid.
    Empezó a ser famoso falsificando actas de afiliación.
    Después incrementó su leyenda por serle retirado el carné de conducir por excesos de velocidad y tener más de cuarenta multas sin pagar.
    En plena fama viajó comisionado por su partido para reunirse con un líder de la oposición cubana que vivía en la isla.
    Carromero , con sus dotes de conductor, se estampó con su coche alquilado contra un árbol y el pobre cubano pasó a ejercer de opositor en el paraíso.
    Quiso defenderse diciendo que le perseguían miembros de los servicios secretos de Cuba y que por eso corría.
    Fue juzgado y encarcelado en la isla y al poco extraditado a España en donde el PP le dejó libre cual pajarito.
    Y no sólo eso, sino que siguió cobrando del erario público.
    Todo un personaje muy representativo de ese partido del que usted me habla.

  2. Supongo que a esto personajes habría que añadir «gente» como Imanol Arias o la difunta hermana de El Campechano, que decían que tenía el dinero en paraisos fiscales por miedo a «La Eta».

  3. ¡Que curioso Iñigo!
    Durante éstos días de encierro, yo también me he acordado de alguien que estuvo enterrado vivo por mucho tiempo.
    Creo que fueron más de 500 días metido en un agujero, sabiendo que lo iban a matar.
    Por si se le ha olvidado su nombre : Ortega Lara.
    Creo que los enterradores, han recibido un cálido homenaje a su salida de prisión.

  4. Los hay que fueron enterrados en cunetas y ahí siguen.
    Yo me acuerdo mucho de ellos también a pesar de que no sé sus nombres.
    En Urbasa hay una pequeña sima y un gran barranco a los que los genocidas tiraban vivas a las víctimas.
    Tuvo que ser horroroso ir en un camión como ganado sabiendo que te iban a matar y que tus asesinos gobernarian 40 años.
    Mundo cruel.
    Hoy es mejor hablar de payasos como Bartolin o del mismo Casado que propone poner banderas a media asta.

  5. Exactamente 532, pero vuelves a enseñar la patita.
    Yo hablo de manzanas y tú hablas de bolígrafos. No pierdes ocasión.
    Yo hablo de auto-secuestros chapuceros (ficticios) y tú sacas a colación el cruel secuestro (real) de uno de los fundadores de Vox.
    Y lo haces siguiendo a pies juntillas el repulsivo argumentario del fascista Abascal, que no es otro más que comparar el aislamiento preventivo para erradicar la pandemia con el terrorismo de ETA, poniendo como ejemplo a José Antonio Ortega Lara (que evidentemente, no se me ha olvidado el nombre de uno de los fundadores de la formación ultra).

    Lo que expones sí que es «curioso» pero, para que veas, ya puestos, mañana publicaré sobre todo esto. ¿Te parece?
    Te va a gustar «mucho», ya verás. Creo que, de esta, se te van a quitar las ganas de darme «ideas».

  6. Mar, ese sufrió algo difícil de explicar con la mentalidad actual, como difíciles de explicar fueron sus actuaciones posteriores, nada que ver con las de Madina, nada que ver con las de los allegados a Santi Brouard o a Muguruza, nada que ver con las de otros muchos que sufrieron en sus carnes las mordeduras de los terroristas de uno y otro bando (aunque para ti sólo haya uno).
    Por cierto, nada que ver con el texto que habla de actos «fingidos»… ¿o lo del Ortega Lara también fue fingido?
    Sin embargo a otros no les pudo sacar la policía, ni el ejército, ni la Guardia Civil, la cal viva había hecho su trabajo… Yo, en estos días de encierro, también me acuerdo de ellos

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